COLUMNISTAS ASUNTOS INTERNOS

Reseñas brevísimas de libros difíciles

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Desde el nacimiento de Aloysius Eugene Engel transcurrieron veintinueve años, cuatro meses y tres días cuando Nick Rovito le anuncia que deberá profanar una tumba. Acaban de sepultar a Charlie Brody, un miembro de la Organización de la que Nick es el jefe. Aloysius, brazo derecho de Nick, está volviendo a casa después del sepelio cuando el jefe le susurra al oído la orden macabra. ¿Pero por qué tener que profanar una tumba tan reciente? El hecho es que Nick Rovito descubrió que Charlie fue sepultado llevando consigo una campera azul, la misma que llevaba en ocasiones especiales... una campera especial, rellena (a la ida) de billetes, y (a la vuelta) de preciosa heroína. Nick lamenta tener que molestar el sueño de Charlie, pero le parece una insensatez dejar bajo tierra todo ese capital. Así toca a Al Engel recuperar la campera. Pero la cosa se complica y el joven se encuentra obligado a afrontar situaciones absolutamente imprevistas. Y a formularse algunas preguntas. Por ejemplo: ¿donde fue a parar la maldita campera? (Hora 25: muerto que escapa, Tucker Coe).
Bejin, el protagonista, marinero de un buque de pasajeros, se enamora de una condesa italiana que acaba de escribir una novela y se promete unas apacibles y exóticas vacaciones. El amor de Bejin le deparará, empero, aventuras aún más misteriosas y extrañas que las de su propia imaginación. Serán ellos los que, sin advertirlo, conducirán la nave hacia la catástrofe. (Rescate, Ashi Tito).
A veces la vida se vuelve tremendamente complicada. Ya sea porque decimos algo de lo que más tarde nos arrepentimos, o porque hacemos algo sin saber por qué, o porque se acumulan las cosas y todo el mundo habla al mismo tiempo y los paquetes que llevamos en las manos se nos caen... o porque, como le sucede al protagonista de esta novela, tenemos la mala ocurrencia de colocar un maniquí femenino desnudo y abierto de piernas, sobre el capot de un Chevrolet Impala estacionado al costado de una autopista de Long Island... La consecuencia de esa broma es un choque de 17 coches en la que resultan heridas veintitantas personas, incluidos dos miembros del Congreso de los Estados Unidos –y las dos señoritas que los acompañaban. ¿Pero de qué otra forma puede comportarse un desgraciado al que la suerte sentenció con el nombre de Harry Wommit? Recurriendo a su imaginación, llevando a cabo las bromas más disparatadas, haciendo que el mundo resulte un poco más cómico. El mundo incluye la cárcel, adonde Harry se ve recluido después de su broma de la autopista. Y aquí nuestro personaje se ve envuelto en una aventura delirante, que incluye el robo a una base militar y a dos bancos... al mismo tiempo. En Dilo con flores es notable el gusto por lo imprevisible, lo paradójico, aquello que, una vez abierto el libro, nos impide contener la risa y el llanto. (Dilo con flores, Donald 3Westlake). 

gpiro