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Saliendo del default

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Al final de la década del 20, varios de  los países que perdieron en la Primera Guerra Mundial  entraron en default. Austria fue uno de esos países. La Comisión de Reparaciones de Guerra le impuso una deuda impagable que hipotecaba sus activos y sus rentas. Además tuvo que absorber un gran número de burócratas austríacos del imperio Austro-Húngaro que no los querían en las otras regiones.
El gobierno respondió aumentando el gasto para proveer asistencia alimentaria a los desempleados y para cubrir el déficit de ferrocarriles y otros monopolios de servicios públicos. El aumento del gasto se pagó emitiendo dinero, y también se emitió otorgando préstamos a tasas anuales del 6% al 9%. Desde marzo de 1919 a agosto de 1922 la cantidad de dinero se multiplicó por 288, y desde enero de 1921 a agosto de 1922 la tasa de inflación promedio fue de 10 mil% por año.
La moneda de Austria, denominada Corona, se depreció rápidamente. Entre enero de 1921 y agosto de 1922 la circulación monetaria se multiplicó por 39 y el tipo de cambio se multiplicó por 110. Frente a esta situación el gobierno de Austria impuso un “cepo cambiario” mediante una agencia gubernamental denominada “Devisenzentrale” que no fue efectiva en impedir el atesoramiento privado de monedas extranjeras.
Repentinamente la Corona se estabiliza en agosto de 1922. Esto ocurre con un continuo aumento en la emisión monetaria. No hubo reforma ni cambio de signo monetario. Cosa que sí ocurrió un año y medio más tarde.
La devaluación de la Corona se detuvo súbitamente con la intervención del Consejo de la Liga de Naciones (precursor de Naciones Unidas y del FMI) y un acuerdo efectivo del gobierno de Austria comprometiéndose a realizar un ajuste fiscal y monetario que se firma el 2 de octubre de 1922. Lo más remarcable de la situación, cuenta Pasvolsky, fue que, aún desconociendo los detalles del acuerdo, se generó un cambio positivo en la opinión pública interpretando que el gobierno se encaminaba a una solución sustentable. Dos semanas antes de que el canciller Seipel presentara oficialmente la propuesta al Consejo, el mercado de cambios dejó de subir y comenzó a declinar. Los precios internos empezaron a declinar tres semanas más tarde.
La propuesta de Austria al Consejo de la Liga de Naciones fue primero, asegurar las garantías de repago de un préstamo de reconstrucción que conducía a la salida del default, segundo la creación de un banco central independiente, y tercero una reforma fiscal que aseguró eliminar el déficit y el compromiso de que el banco central no financiaría al fisco.
El nuevo banco central se denominó Austrian National Bank que liquidó el Devisenzentrale y eliminó el cepo cambiario. Tenía estrictamente prohibido prestar al gobierno excepto con una garantía de 100% en oro y activos externos. El circulante que emitió también tenía que ser respaldado con una proporción de oro, o con activos privados externos e internos. Tan pronto la deuda pública con el banco se redujo significativamente, éste fue obligado a restablecer la convertibilidad en oro. Recién al final de 1924 se introduce una nueva moneda: el “Schilling” que se intercambió por 10 mil Coronas. Desde agosto de 1922 cuando se detuvo la devaluación hasta diciembre de 1924 el circulante emitido se multiplicó por seis, y los precios se mantuvieron estables.
La salida del default de Argentina no va ser original, de una u otra manera terminará implementando políticas similares a las de Austria.

*Director del Fondo para la Promoción de la Investigación de la Universidad del CEMA. Ex ministro de Economía.



Roque B. Fernandez