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Se cumple el teorema de Duran Barba

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Desde hace años, la política argentina adoptó lo que se conoce como el teorema de Baglini, por el diputado radical que en los 80 acuñó una máxima: el grado de responsabilidad de las propuestas de un partido o dirigente es directamente proporcional a sus posibilidades de acceder al poder. Cuanto más cerca, más terrenales. Y a la inversa. El mismo Macri lo hizo propio cuando, antes de la primera vuelta presidencial, hizo promesas que él sabía exageradas.

Dos años después, sin embargo, Cambiemos disfruta de lo que podría llamarse el teorema de Duran Barba. Para el consultor político ecuatoriano que asesora al macrismo, el éxito de la campaña permanente, y su correspondiente impacto electoral, es directamente proporcional a que la imagen positiva de los dirigentes alcance su pico en el momento de votar.
De acuerdo a los números que maneja en privado el Gobierno, el Presidente concita en estos momentos en todo el país el mayor nivel de adhesión social desde que asumió, en diciembre de 2015, más allá de la lógica espuma de las primeras semanas de gestión, que luego bajó aceleradamente. Ello se da incluso en la provincia de Buenos Aires, donde Macri siempre corrió de atrás la aceptación que reúne María Eugenia Vidal.

Acaso semejante crecimiento explique no sólo la buena performance oficialista que auguran los estudios serios para el domingo 22, pese a la sobreactuada humildad que dicen tener. También podría esclarecer por qué parece no entrarles una bala al Gobierno o a sus candidatos, aunque patinen.
Ahí está, por ejemplo, el caso Maldonado. Sigue sin aclararse dónde está ni qué pasó con él y Carrió (que arrasará en Capital igual o más que en las PASO) hasta puede darse el lujo de descarrilar en un debate televisado.

Tampoco el oficialismo parece pagar algún costo por la presunta existencia de listas negras o de periodistas indeseables, según dieron a conocer comunicadores paraoficialistas sin que ningún funcionario los desmintiera (ver solicitada de página 19). Ni que decir del índice inflacionario dado a conocer el jueves, muy por encima de las previsiones gubernamentales. No faltará quien le endilgue responsabilidad en el regreso de Milagro Sala a la cárcel.

Nada de esto parece minar las chances de Cambiemos de alzarse con un triunfo contundente a nivel nacional, equivalente al que consiguió Alfonsín en las legislativas de 1985.
Sin embargo, no le darán los números para tener mayoría propia en el Congreso y deberá negociar con el peronismo que tanto admira Duran Barba, para el que seguramente ya está armando otro teorema.