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Se pone más difícil el desafío del sucesor

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El contexto con el que se va a encontrar el próximo presidente empieza a llenarse de nubes: el tipo de cambio para el exportador está muy por debajo de los promedios históricos; los precios de las commodities (concretamente la soja) están a valores muy bajos frente a los que alcanzaron en los últimos años; la suerte de Grecia está prácticamente echada perjudicando la visión de los emergentes; la situación del país muestra un déficit preocupante, en especial si se tiene en cuenta que la situación financiera del Banco Central es muy delicada; Brasil está atravesando una crisis que desvía el interés por el Mercosur; las tasas de interés internacionales tienden a subir y con ella cae el apetito por países de alto riesgo.
Los mercados de capitales, aunque no muy felices, se están preparando para enfrentar estos efectos y Argentina necesitaría comenzar urgentemente a tomar medidas cambiarias y fiscales para adaptarse a la nueva realidad.
Veamos qué está pasando con estos temas.
El Banco Central Europeo, a través de su política monetaria, ha “socializado” los efectos de la crisis griega entre todos sus miembros y hoy a la mayoría de los europeos no le preocupa la suerte de Grecia. Varios países europeos empezaron a hacer sus deberes, a bajar sus déficits y han logrado un crecimiento –en el último trimestre– superior al 1%, alejando el fantasma de la recesión. Sus mercados bursátiles han crecido considerablemente. Hoy el inversor se siente más atraído por Europa que por los emergentes.
Estados Unidos está alerta a la subida de tasa de interés que exige el mercado y los analistas estiman que la tasa del Tesoro a diez años(que en los últimos meses se ha incrementado 40%) seguirá aumentando y desalienta la inversión en bonos de largo plazo de otras latitudes dado que se verán afectados por la subida de tasas;  el endeudamiento de sus empresas está en un nivel muy bajo, con lo cual se acotan las pérdidas financieras. Por otra parte, una crisis bélica o financiera en los mercados internacionales va a favorecer su costo financiero ya que los inversores acuden a sus bonos para protegerse de grandes imprevistos.
China, el principal demandante de commodities, está creciendo cada vez más lentamente, a tal punto que en el último trimestre su incremento apenas superó el 5% (frente a tasas de dos dígitos que mostraba hace unos pocos años) y está adoptando medidas monetarias y expandiendo su economía hacia otras latitudes
Nuestro principal socio (Brasil) no parece pasar por su mejor momento, su moneda se ha depreciado de menos de dos reales por dólar tres años atrás a más de tres en la actualidad, a este hecho se le agrega un fuerte déficit gubernamental, una inflación muy por encima del promedio mundial y un balance negativo de su cuenta corriente.  Los fondos de acciones brasileñas perdieron en los últimos tres años 50% (medidos en dólares), recientemente el gobierno brasileño lanzó un nuevo plan económico para equilibrar sus desfases financieros
En 2014 como promedio, los inversores internacionales habían ganado alrededor del 8%. En lo que va del año, los inversores en bonos no están ganando y, como anteriormente se comentaba, los inversores en acciones apenas logran equiparar sus rendimientos a las tasas internacionales de inflación. El inversor internacional está golpeado, su psicología empieza a jugar negativamente y esto no ayuda para atraer capitales, más allá de nuestros vaivenes políticos y por la situación financiera del país, no es de extrañar que nuestras acciones –en Nueva York– hayan perdido en las últimas semanas 15%.  En síntesis, los inversores han dejado de llamar e interesarse por productos financieros argentinos y se impone, en el corto plazo, cambiar la posición de las velas ante vientos que cambian de sentido y, tomando la idea de Noel Tichy, debemos controlar nuestro destino antes de que los mercados lo hagan por nosotros.

*Profesor de Mercados de Capitales y director de sociedades cotizantes.



Carlos Olivieri