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Secretos de Plinio el Viejo

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Gayo Plinio Segundo, más conocido como Plinio el Viejo, ese sabio incomparable que vivió en el siglo I dC, dedicó la mayor parte de su vida a realizar experimentos con cosas que, aunque naturales, siguen siendo incomprensibles para la mayoría de los mortales. De este modo consiguió lo que se da en llamar ciencia infusa.

Dice Plinio que para ablandar y hacer flexible más allá de lo imaginable un huevo, hasta el extremo de que se lo pueda hacer pasar por una cerradura sin romperse, es preciso ponerlo en remojo en vinagre durante cinco días, al cabo de los cuales se lo hará pasar por donde se quiera. Esto ha sido probado.

Si se quiere regocijar a una muchedumbre durante un banquete, se tomarán cuatro hojas de verbena que se pondrán en remojo en el vino que hayan de beber los convidados. Todos cuantos beban de él se sentirán invadidos por la alegría. Esto también ha sido probado.

Para cortar con un cuchillo el hierro o el acero, dice Plinio que debe utilizarse la hierba llamada agracejo, con la que se frotará el filo, dejándolo secar. De este modo se puede estar ciertos de que se cortará cuando se le ponga debajo. Esto se ha frecuentemente experimentado con éxito.

Para aumentar en las mujeres el tamaño del busto, Plinio recomienda jugar con luces y sombras, aplicando una línea recta oscura entre los pechos, creando una sensación de profundidad, por lo que los pechos parecerán más grandes. Para esto pueden usarse polvos oscuros. Esto ha sido probado.

Se puede añadir un aporte extra de hierro a las plantas clavando en la tierra, cerca de las mismas, tres o cuatro clavos. El hierro se irá oxidando por el efecto del agua y la tierra y las plantas podrán ir haciendo uso de ese hierro para nutrirse mejor. Este truco es para todo tipo de plantas y árboles, pero es especialmente vistoso en las hortensias, que adquieren un bonito color azul gracias al aporte extra del hierro. Esto también ha sido probado.

La sopa de gallina es efectiva contra la fiebre o la falta de apetito. Se trata de un plato muy reconfortante. Plinio recomendaba cocerlo despacio, echaba gallina, huesos de pollo y verduras. Plinio el Viejo subraya: “Es una forma cómoda y agradable de ingerir proteínas fáciles de digerir y conseguir un efecto nutritivo”. Esto ha sido probado.

Plinio dice que si se toma el hueso grande de la pata derecha de una rana y enseguida se la echa en una olla de agua hirviendo, ésta dejará de hervir en el acto y no volverá a hervir, por mucho fuego que se ponga, hasta que se haya quitado el hueso del recipiente. Esto fue experimentado infinidad de veces, pero nadie entiende de dónde habrá sacado Plinio una estupidez semejante.



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