COLUMNISTAS DESEOS

Señor presidente

No sé quién va a ser el próximo presidente de la República, pero sé qué clase de persona me gustaría que ocupara el sillón de Rivadavia.

Quiero un hombre, o una mujer, que se parezca desde la moral y la ética a Manuel Belgrano y a Arturo Illia.

Que cuando abandone el poder tenga la misma cantidad de dinero que tenía cuando asumió: ni un peso más, ni diez centavos más.

Que siga usando, salvo en ocasiones especiales de su mandato, el mismo autito del tiempo de mama y tata que usó gran parte de su vida.

Que si tiene que hacer un viaje en avión, que lo haga en avión de línea; en primera, sí, con atención especial, sí, pero nada de aviones privados.
Que a diario use, como la señora Merkel y Francisco papa, los mismos zapatos cómodos que usaba en su casa, y que cuando tenga que ir a una reunión importante mande lustrar esos zapatos que usó cuando se casó la hija.

Que no sepa quién es Louis Vuitton ni quién fue Salvatore Ferragamo.

Que use la cadena nacional de radiodifusión una sola vez, una sola (aunque podríamos concederle dos, pero si es una, mejor), en una ocasión muy especial y durante diez minutos.

Que hable pausadamente y en tono bajo, sin levantar nunca la voz.

Que ponga a disposición de todos los ciudadanos y de la oposición, en especial, todos los documentos atinentes a su desempeño y que se preste a que cualquier hijo de vecino le pida explicaciones, respetuosamente y como corresponda según el protocolo.

Que no sólo respete a quienes se le oponen o se le hayan opuesto, sino que invite a quien se le ha opuesto o se le opone, a quien lo antecedió y a quien presumiblemente lo va a suceder, a desayunar o almorzar con él o ella para conversar sobre lo que los separa y lo que los une, y sobre todo, sobre lo que creen que es lo mejor para los ciudadanos de este país. Amén.



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