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Sensación de despidos

El aguante social que resistió la primera ola de aumentos comenzó a resquebrajarse y en el Congreso votan en contra de las propuestas de Macri. 

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Foto:Cedoc

“El saber es en su fondo un poder. Y el poder es en su fondo un saber, más el poder de un mismo querer, de una misma voluntad que me veo obligado a llamar voluntad de poder.”

(Michel Foucault, Critique et Aufklärung)

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El poder es una potencialidad que como tal puede ser usada o no a elección de la voluntad de quien esté en condiciones de ejercerlo. Uno de los principales representantes de la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt, Theodor Adorno, tenía una inquietante definición sobre el amor: “El amor verdadero se manifiesta cuando una persona no usa las debilidades del otro para evidenciar su fortaleza”; lo contrario al ejercicio militar de la política contemporánea. Por eso, el Congreso que votaba favorablemente las propuestas de Macri hace un mes ahora le vota en contra, a la par que Massa recorre rápidamente el camino de aliado a opositor. Ven que Macri está más débil, y el aguante social que resistió la primera ola de aumentos comenzó a resquebrajarse en la segunda vuelta del ajuste, por natural efecto de acumulación. Un termómetro: crece el rating de C5N y Víctor Hugo vuelve a la radio y a la televisión. La “sensación de despidos” de Felipe Solá también podría interpretarse como el despido del apoyo del Frente Renovador a Cambiemos para acercarse al peronismo (ver página 10).

Macri y Prat-Gay conciben la política como una técnica. Los políticos clásicos, como un arte

En la visión de Foucault sobre la especial relación entre saber y poder, el saber toma distancia de los demás porque sabe lo que otros no saben. Y los que saben, los técnicos entre otros, tienden a morir de éxito porque dudan menos. Por ejemplo, están seguros de que los precios de diciembre ya tenían implícito el dólar de 15 pesos porque ése era el valor del dólar blue cuando había cepo. O, un mes antes que Solá, de que “los despidos eran una sensación térmica”. Ambos fallidos comunicacionales del ministro de Hacienda, Prat-Gay, experto muy competente en su materia.

Pero también se podría hablar de “sensación de pérdida de poder” y no de real pérdida porque una unión de Massa con el PJ podría terminar generando el efecto contrario en parte de la opinión pública, como finalmente sucedió con el discurso de Cristina frente a Comodoro Py o la movilización de Moyano, que renovaron la necesidad de apostar a Macri entre muchos que ya habían comenzado a perder su esperanza en Cambiemos.

Es excelente la interpretación de James Neilson en su Panorama de la última edición de la revista Noticias al opinar que fue un verdadero elogio de Moyano a Macri decir que “sabe menos de política que yo de capar monos” (la zoofilia como insulto: yegua, zorra, gato, cerdo, rata, etc., define más al emisor que al sujeto referido) porque destaca que Cambiemos no representa los códigos políticos tradicionales, que están hoy tan desprestigiados. Un clásico “choque de culturas” entre el presente y el pasado.

Tanto los CEO como los académicos que hicieron carrera política como funcionarios e integran Cambiemos tienen en común ser técnicos, mientras que la política en la Argentina reciente vino siendo considerada un arte, aunque fuera un mal arte o el arte de lo posible.

Los métodos deductivo e inductivo de la técnica se oponen al método abductivo del artista de la política

La técnica es un saber que se asocia a reglas, a la máquina, a lo que repite siempre su resultado, lo que para sus críticos deshumaniza, generando “la alienación del hombre por la técnica”. Mientras que el arte es puramente humano. Pero el mundo moderno es un mundo técnico, como el del rigor conceptual y la eficacia del capitalismo, lo que no exceptúa a los CEO que hoy integran el Gobierno de problemas de adecuación a las prácticas de la política (ver página 22) al punto de que no se descartan cambios de gobernancia en el gabinete económico.

Un técnico piensa con los métodos deductivo e inductivo de la lógica. El artista piensa con el método abductivo de la imaginación y el instinto. El primero construye reglas; el segundo, conjeturas. Las reglas generan la certeza a priori del saber teórico, mientras que las conjeturas, que surgen de un saber práctico, sólo se confirman a posteriori. Para Moyano y los legisladores peronistas, que la inflación bajará en el segundo semestre y que las inversiones harán crecer la economía es sólo una posibilidad, mientras que para los técnicos de Cambiemos es una certeza porque saben que emitiendo mucho menos dinero (como están haciendo) la inflación bajará, y que cuando la economía se ordene, vendrán todos los inversores juntos y aumentará el empleo.

Para concluir con las sensaciones, más que sensación de despidos o de pérdida de poder, la sensación es de falta de tiempo para llegar a ese futuro que imagina Cambiemos.

 

Continúa mañana con “Mediamorfosis”. El problema de comunicación del Gobierno.



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