COLUMNISTAS ALERGIAS

Septiembre es el mes más cruel

Abril es el mes más cruel, engendra lilas en la tierra muerta, escribió T.S. Eliot en el comienzo de su gran y célebre poema The Waste Land. Las versiones en español de este poema no son buenas, y la única que recomendaría es la de Alberto Girri, titulada, La tierra yerma.

Hace poco lo estuvimos orbitando en un taller al que asisto y yo les contaba a mis compañeros que cuando lo leí por primera vez quedé imantado por la versatilidad de los versos, su música, pero que no fue sino hasta mucho después que me di cuenta exactamente de lo que estaba hablando Eliot. Engendra lilas en la tierra muerta.

Es decir que la primavera, el comienzo de la floración, la época de los picnics de estudiantes, la celebración del recomenzar de la vida después del frío del otoño y el invierno, era, para el poeta, algo monstruoso y cruel. Para mí la primavera tiene algo incómodo en la ciudad de Buenos Aires, que es esa especie de ceniza y polen, mezclados, pelos eléctricos o polvo en el viento según un éxito de Kansas, que empieza primero por anegar mi garganta y después ya sube hasta los ojos y hace que la respiración se agite. Es decir, vulgarmente, alergia. Septiembre es un mes cruel por eso y porque nuestra ciudad está llena de plátanos muy vistosos, pero que no dejan de emitir ese polvo chirle, agresivo, sobre las narices y los ojos de los alérgicos. ¿Qué es la alergia? Ni siquiera los medicos especialistas se ponen de acuerdo sobre sus causas. A veces una hinchazón en la cara, ronchas en la piel, agua en la nariz pueden irrumpir en cualquier estación del año, y aunque se hagan estudios para saber qué hecho o sustancia provoca tales síntomas, siempre es aproximativo y pocas veces certero. Se sabe que hay alergia, pero no se sabe qué la produce con exactitud, pueden ser muchas cosas.

Es como si el cuerpo se adiestrara en un idioma interno, en clave, que no es difícil aprender.



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