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Solá, jubilación y vacaciones

Cuando una persona se siente agraviada por artículos publicados por PERFIL, le cabe perfecto derecho a reclamar rectificaciones o aclaraciones, aportando información y documentos que fundamenten su postura y desmientan lo editado por el diario, tanto por sus redactores como editores y columnistas.

Quejas. Felipe, su viaje y un expediente inconcluso.
Quejas. Felipe, su viaje y un expediente inconcluso. Foto:cedoc

Cuando una persona se siente agraviada por artículos publicados por PERFIL, le cabe perfecto derecho a reclamar rectificaciones o aclaraciones, aportando información y documentos que fundamenten su postura y desmientan lo editado por el diario, tanto por sus redactores como editores y columnistas.

El diputado nacional Felipe Solá (FR-1 País, provincia de Buenos Aires) demandó respuestas en tal sentido a Jorge Fontevecchia, con un mensaje que disparó una investigación interna concretada por este ombudsman durante más de una semana. Es bueno ir por partes para que el lector tenga toda la información del caso.

◆El domingo 28 de enero, la sección Espía del suplemento Domingo fue encabezada con una breve nota titulada “Un ex gobernador, muy preocupado por su jubilación de privilegio”. Se decía allí que, “luego de que la administración provincial de María Eugenia Vidal aprobara, a fines del año pasado, la derogación de las jubilaciones de privilegio, la ley motivó el apuro del diputado del Frente Renovador para que salga su propio trámite previsional, que, efectivamente, es privilegiado”. Se agregaba que el legislador “deambuló vía telefónica y de manera personal por varias dependencias provinciales para saber dónde estaba su trámite, un expediente que debería salir durante este año”.

 Solá le escribió a Fontevecchia: “Este comentario es mucho más que irónico (…). Esto es bronca y difamación, cuando acabamos de discutir la reforma previsional. Tengo 67 años y 33 años de aportes confirmados. Podría haberme jubilado hace 10 o 15 años según las leyes. Comencé el trámite en febrero de 2016. Me lo terminaron hace dos meses. Me jubilo por una ley de 1950 (Mercante)”. Este ombudsman pidió mayores precisiones a Solá y al autor de la nota. Dijo el legislador que en el Instituto de Previsión Social bonaerense le indicaron que su beneficio estaría al cobro en febrero. El periodista de PERFIL Ezequiel Spillman, responsable del texto, escribió a este ombudsman: “El ex gobernador no solo inició los trámites para su jubilación como ex mandatario provincial sino que aún su expediente no fue aprobado y yace en la Dirección Legal y Técnica de la Gobernación bonaerense, tal como se puede ver en el documento que acompaña este texto (ver ilustración). Desde PERFIL no solo ratificamos la información que oportunamente publicamos sino que agregamos: en diciembre Solá se comunicó personalmente con la oficina privada de María Eugenia Vidal, con la del jefe de Gabinete bonaerense, Federico Salvai (una de sus dos secretarias, que lo acompaña desde 2012 en la Ciudad, lo atendió amablemente) y la Secretaría Legal y Técnica, donde insistentemente pidió por su trámite (…). La gestión, desesperada, no solo existió sino que nos pareció un dato interesante. Vale decir: es un derecho que tiene como ex gobernador, aunque quizás la legislación debería revisar si es conveniente en épocas de ajustes económicos que se lleve alrededor de $ 240 mil un ex mandatario por su jubilación”. El documento al que Spillman alude le fue remitido a Solá por este ombudsman, sin obtener comentario en respuesta. Debo señalar que la ley a la que se acogió el ex gobernador para su trámite es la 5675, vigente desde 1951, y en ella se asignan beneficios extraordinarios para ex gobernadores y ex vicegobernadores.

◆ El sábado 20 de enero, el columnista Daniel Bilotta hablaba acerca de la interna peronista bonaerense, indicando que Solá seguía sus avatares “desde la transitoria atalaya montada en una isla remota y paradisíaca frente a Costa Rica, gracias a la tecnología digital aportada por la telefonía móvil”. En su mensaje de queja, el legislador del FR dijo que Bilotta lo ubicó “en un refugio paradisíaco de una isla en Costa Rica, que es una playa popular en el continente, hotel de tres estrellas y clase económica para 16 horas”. Para mayor aclaración, Solá amplió a este ombudsman que fue la tercera vez que él y su familia fueron a Tamarindo, provincia de Guanacate, sobre el Pacífico y en el continente, que pagaron 100 dólares diarios por persona en alojamientos cambiantes, que volaron en Turista, que ha trabajado en Costa Rica como agrónomo y que es, efectivamente, un lugar muy parecido a lo que se imagina como paraíso. Las fotos que adjuntó junto a la copia del ticket de avión muestran bellos paisajes tropicales.

Evidentemente, Bilotta cometió un error al hablar de una isla, aplicando un tono irónico que, por cierto, este ombudsman no se siente con derecho a cuestionar. Y Solá leyó mal algo que el columnista escribió (entendió “refugio” en lugar de “atalaya”). En su respuesta a este ombudsman, Bilotta se extiende en una larga, irónica exposición cuya reproducción parece ociosa.

Algo debe quedarle claro al autor de la queja: no hay una campaña en su contra desde estas páginas. Si la hubiera, este ombudsman no vacilaría en ponerla al descubierto.



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