COLUMNISTAS ELECCIONES Y VICTIMAS

Sombrío futuro europeo

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Las previsiones pesimistas sobre el futuro de la Unión Europea se van confirmando (http://www.perfil.com/columnistas/Bye-bye-Europa-social-20140119-0024.html). Unos 413 millones de electores están convocados este 25 de mayo para elegir a los nuevos parlamentarios de la UE, en un clima de crisis económica y financiera, de aumento del desempleo y de las desigualdades, y de sucesivos fracasos liberales y socialdemócratas, que se parecen bastante a las vísperas un naufragio: según el Eurobarómetro, la abstención superará el 50%, y el 60% de los europeos “desconfía” de la UE.

Hace un año, en este espacio se señalaba que “por primera vez desde la fundación de la UE los partidos más fuertes del nuevo Parlamento tendrán la potestad de elegir al máximo responsable del Ejecutivo: el presidente de la Comisión (…) y ocurre que es muy posible que ‘los partidos más fuertes’, al menos lo bastante fuertes como para acabar de desestabilizar a la Unión, resulten los antieuropeos (…) que a la fecha alcanzarían el 20% de los votos, según las encuestas” (http://www.perfil.com/columnistas/S.O.S.-Union-Europea-20130609-0019.html). Hoy, las mismas encuestas dan a los antieuropeos explícitos entre el 17 y el 27% de los votos, o sea un aumento del 7% respecto del techo anterior.
En Francia, el Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen se apunta primero en los sondeos, dos puntos por encima de los conservadores, por su parte cada vez más proclives a girar hacia posiciones nacionalistas. Más de lo mismo en el Reino Unido, donde el Partido de la Independencia (UKIP, por sus siglas en inglés) de Nigel Farage, disputa el primer puesto a los laboristas, cuyas bases obreras también se orientan hacia el nacionalismo. El fenómeno se repite en Holanda, en Italia y, en menor medida, en todos los países de la UE.

Aunque los partidos antieuropeos seguirán siendo minoritarios en el Parlamento y mantienen importantes diferencias entre ellos, ya hay signos y declaraciones que apuntan a una alianza que podría llegar a bloquear o demorar importantes decisiones para superar la grave crisis de la UE. De hecho, ya existe una alianza entre el FN francés y el Partido por la Libertad del fundamentalista holandés Geert Wilders, integrada además por la extrema derecha de otros cinco países. Según Poollwatch2014, este grupo podría obtener un total de 35 bancas, sobre las 102 que las encuestas atribuyen al conjunto de los partidos antieuropeos. Además de Francia y Gran Bretaña, esos partidos podrían ser primeros en Holanda, Dinamarca, Finlandia, Austria, Italia y Hungría.

Si a la crisis económica y financiera, y a este corrimiento político hacia la extrema derecha nacionalista se agregan los pujos separatistas en Escocia, Cataluña, País Vasco y algunas regiones italianas, por no hablar del conflicto en la frontera ucraniana, lo menos que puede decirse es que el porvenir de la UE se ve seriamente comprometido.

Desde su creación, la UE ha intentado evitar “la Europa de dos velocidades”, en referencia las desigualdades en cada país y entre países. Y por cierto, lo consiguió en buena medida: hasta que el capitalismo mundial entró en crisis estructural, la UE fue el ejemplo capitalista de Estado de Bienestar; el modelo a imitar. La paradoja ahora es que, en la lógica capitalista, el Estado de Bienestar es demasiado costoso y los salarios europeos demasiado altos. En otras palabras, la UE ya no es competitiva y se ha fragmentado en países acreedores (Alemania, Holanda, Finlandia, Bélgica) y países deudores: los del sur, incluyendo a Francia, y del Este. Las temidas “dos velocidades” son ahora tres, si a los pobres nacionales se agregan los inmigrantes, o cuatro, si se tiene en cuenta las diferencias entre los países que se mantienen a flote en la crisis y los que se hunden, como España y Grecia. Resultan cinco, por último, si se considera la corrupción política, mínima en el norte y flagrante en el sur.
La UE parece ir camino de convertirse en la primera “gran víctima” de la crisis capitalista mundial.

*Periodista y escritor. Acaba de publicar, junto a Mario Bunge, ¿Tiene porvenir el socialismo? (Eudeba).



Carlos Gabetta