COLUMNISTAS IMAGEN

Sostiene Cristina

Si de imagen se trata, hay una sola acotación: Cristina Kirchner reúne 50% de menciones muy buenas o buenas y consolida un mejor diferencial de imagen positiva que María Eugenia Vidal.

Tras la muerte de Juan Perón, el Partido Justicialista y su conducción orgánica se transformaron en el Partido del Orden Conservador en la Argentina, responsable, entre otras calamidades, del indulto a los genocidas y el desembarco neoliberal de mayor profundidad ocurrido en democracia, durante los años 90 en su formato menemista, sólo superado en su nivel de entrega del patrimonio nacional y daño social por el que ahora encarna Macri.

La degradación del Justicialismo reconvertido en Partido del Orden Conservador todavía se observa en buena parte de su dirigencia tradicional, que aún sobrevive aferrada a sus poltronas pese al ya largo tiempo transcurrido y en los burócratas más jóvenes, modelados a su imagen y semejanza.

El 25 de mayo del año 2003, fecha emblemática para el pueblo sencillo de la que se cumplieron esta semana pasada 14 años, Néstor Kirchner asumió la presidencia tras derrotar al conjunto de los candidatos de esos días de plomo, dirigentes que mayoritariamente intentaban reconducir el neoliberalismo tras la crisis del año 2001, muchos de ellos autodenominados “peronistas de Perón”.

A contracorriente del pragmatismo burocrático intoxicado, como advertía Cooke, por banalidades sociológicas que declaran fantasía y aventurerismo a todo planteo que desafíe “la correlación abrumadora de fuerzas en contra de los intereses populares”, Néstor, apoyado en sus convicciones, ganó aquellas elecciones del 27 de abril, hoy consideradas una bisagra.

Un mes después, se reinstalaba con Kirchner presidente la dimensión de proyecto popular democrático, en esos muy duros momentos “un sueño”, dando comienzo a un ciclo de grandes transformaciones sociales, económicas y políticas, cuya evaluación histórica aún está pendiente.

Defender, reproducir y ampliar la dimensión transformadora del proyecto inaugurado el 25 de mayo del año 2003 ahora encarnado en plenitud por Cristina Kirchner –cuyo liderazgo es tan indiscutido para un conjunto muy extenso de ciudadanos como puesto en duda por un pequeño puñado de dirigentes– es el primer paso para comenzar a volver y lo es literalmente.

Para convencer a los díscolos, acompaña esta columna el cuadro de intención de voto e imágenes obtenidas por la Consultora Dicen en la provincia de Buenos Aires, en un estudio de 1.011 casos con cierre en la primera semana de mayo.
Mediante encuestas de tipo presencial se ubica con 41% de intención de votos 15 puntos por sobre la fórmula del Frente Renovador y 25 puntos delante de Cambiemos; si el método de recolección de datos es el de telefonía fija que subestima el universo de segmentos de clase media baja y baja que ya no disponen de este tipo de telefonía en sus hogares, Cristina llega a 36 puntos de intención de voto con una diferencia de 13 y 15 puntos respecto de sus opositores principales.

Si de imagen se trata, hay una sola acotación: Cristina Kirchner reúne 50% de menciones muy buenas o buenas y consolida un mejor diferencial de imagen positiva que María Eugenia Vidal, que reúne 48% de menciones positivas y cuya caída vertical reciente debe ubicarse en el muy pobre manejo del conflicto docente, del que salió muy perjudicada, y sus huecos de gestión que resultan cada día más evidentes.

Obviamente esta información no existe para el sistema de medios oficialista –prácticamente todos los de mayor audiencia–, que mantiene silenzio stampa sobre la real dimensión electoral de Cristina Kirchner, y fundamentalmente sobre las calamidades socioeconómicas que impiadosamente está desatando el gobierno que encabeza el ingeniero Mauricio Macri con un nivel de daño social inédito desde la recuperación democrática.

*Director de Consultora Equis.