COLUMNISTAS CUENTA REGRESIVA

Tarde o temprano

Macri quisiera elecciones ya, y Scioli demorarlas. La apuesta oficial y los cargos en el PRO.

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Foto:Pablo Temes

En ambos frentes políticos hacen cuentas y ven correr los minutos. Mauricio Macri querría que la elección fuera hoy. Daniel Scioli, en cambio, no. Según fuentes cercanas al gobernador bonaerense, al día de hoy la ventaja del macrismo sobre el sciolismo ronda los 8 puntos. En el equipo naranja dan por hecho que recuperarán 4 puntos de aquí al ballottage, lo que los pone a tiro de una elección reñida hasta el último minuto. “Creo que la Presidenta realmente quiere que gane Scioli, pero ya sabemos que no podemos contar con Aníbal –cuyo pacto de silencio le duró tan sólo dos días–, ni con los ‘pibes’ de La Cámpora. Las designaciones de Julián Alvarez y de Juan Ignacio Forlón en la Auditoría General de la Nación (AGN) fueron una vergüenza”, se sinceró la fuente, cuyo pensamiento –salvo por lo de la jefa de Estado– es compartido por otros dentro del oficialismo.

En verdad, conviven en el seno del FpV dos campañas: una es la de su candidato; la otra, la de Cristina Fernández de Kirchner. Por eso, en el entorno del gobernador de la provincia de Buenos Aires son varios los que están convencidos de que muchas de las acciones de la jefa de Estado tienen un único origen: su deseo de que Scioli no gane. “Cristina quiere que gane Macri para así poder transformarse en la jefa de la oposición, para lo cual aspira a concentrar el mayor poder posible”, confiesa con bronca indisimulable otra voz que emerge desde las entrañas del sciolismo. No hace falta ser muy perspicaz para darle a esa aseveración visos de verosimilitud. En sus últimas apariciones públicas, abundantes en extravagancia y desenfreno, la Presidenta se la pasó hablando de ella, de Néstor Kirchner, del proyecto –su proyecto–, mientras que a Scioli casi no lo nombró. En este contexto, no deja de llamar la atención la impenitente sumisión del candidato, quien recién en estos días salió a reconocer varios de los graves problemas económicos que el kirchnerismo le dejará al próximo gobierno, sea quien fuere el ganador del ballottage. Se sabe que eso molesta no sólo a la Presidenta sino también a su ministro de Economía, el cada vez más devaluado Axel Kicillof.

Pero no es sólo eso lo que afecta la campaña de Scioli –a quien se lo ve enojado y tenso–, basada en generar miedo hacia Macri. También la complica la clara voluntad de la jefa de Estado de avanzar sobre la Justicia con el objetivo de asegurarse no sólo impunidad sino también la posibilidad de complicar al próximo gobierno, algo que se ha visto intensificado en los últimos días. Para ello cuenta con dos organizaciones que están a su disposición: una es La Cámpora; la otra, Justicia Legítima. Del seno de estas dos organizaciones están saliendo los militantes que aspiran a ocupar fiscalías, juzgados y organismos de control. Un bochorno.

Dificultades. En el PRO, por su parte, las cosas no son tan sencillas. Confían en un resultado favorable pero, en simultáneo, no dejan de señalar una preocupación creciente por el estado en que recibirán las cuentas públicas y por la escasez de reservas del BCRA. Por eso no todos sus economistas “estrella” están desesperados por hacerse cargo del Ministerio de Economía. Tiene lógica: el puesto podría convertir a su ocupante en un fusible descartable en caso de que las cosas no saliesen como será deseable.

Rogelio Frigerio, que por estas horas está descartado como futuro ministro, es disputado por diferentes sectores del macrismo no sólo en un eventual gobierno de Macri sino también en el ámbito de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires. Carlos Melconian –hay quien dice haberle escuchado un real interés en ser ministro– suena para el BCRA; otro nombre que se tanteó como “ministeriable” para evaluar la reacción de los mercados fue el de Alfonso Prat-Gay. De ahí que desde el oficialismo salieron a pegarle con el video con sus expresiones –lamentables– que Cristina Fernández de Kirchner presentó en su “Aló Presidenta” del viernes en el Polo Tecnológico. Más allá de las pretensiones de estos y otros protagonistas, lo cierto es que, con las reservas por el piso y la llegada de dólares no tan inmediata, en el PRO están estudiando las mejores alternativas para salir del cepo al dólar y unificar el tipo de cambio. ¿Cuál será el valor real para alcanzar el equilibrio de la divisa estadounidense? Esa es una pregunta que aún no tiene respuesta ni para Macri ni para Scioli, quien ayer generó confusión al decir que con él en el sillón de Rivadavia el dólar estaría a menos de 10 pesos. En realidad, fue un reconocimiento de que el cepo durará por un tiempo. En el macrismo se habla de $13 con oscilaciones.

En el FpV hay dos campañas cruzadas: la de Scioli y la de Cristina.

Otro de los temas que han comenzado a ocupar la agenda de los equipos de Cambiemos es la necesidad de buscar nombres para cubrir las tres administraciones y el gabinete que formará parte de una eventual presidencia de Macri. Es por eso que el equipo que acompañará a María Eugenia Vidal no se conocerá hasta después de las elecciones. “Sería una señal tranquilizadora para el elector mostrar el equipo y variedad de nombres en lo inmediato, pero es algo que no parece posible hasta terminado el ballottage”, reconoce una voz clave del frente opositor.
 
Por ahora, los de amarillo disfrutan este presente no sin tensión –la elección no está definida–, recordando que el deseo de los sciolistas pasa por una nueva versión del “ni-ni”: ruegan para que no haya ni cadenas de la Presidenta ni nuevas medidas ideadas por el inefable y “profesoral” Kicillof.

Producción periodística: Guido Baistrocchi, con la contribución de Santiago Serra.



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