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A pesar de lo evidente, todo el revuelo mediático gira en torno de una pregunta: ¿Es sensato permitir su exhibición pública?

Tres mujeres echadas de la playa por hacer topless
Tres mujeres echadas de la playa por hacer topless Foto:Captura video

Si en una playa concurrida de Mar del Plata tuviéramos una cámara fija desde finales de 1800  y, en furioso fastforward, adelantáramos el tiempo hasta el día de hoy, lo que veríamos de las mujeres allí es un striptease: llegamos al pezón

Objetivamente: 

Un pezón es un sector del cuerpo humano que opera como eventual zona erógena al portador y como fetiche sexual en quien así lo perciba. También es una superficie de piel que registra con agudeza cambios de temperaturas, y, en las mujeres, particularmente, tiene asiento su función principal: servir el primer alimento a un lactante. 

Resulta entonces extraño, a un análisis meramente fáctico, que siendo las mujeres -quienes en dicha superficie tienen propiedades vitales que se sobreagregan a las erógenas- que sea a ellas a quienes la sociedad inhiban de mostrarlo.

Contrarrestando los datos "fríos", desde un enfoque dinámico (en "caliente"), los pezones femeninos son libidinalmente investidos como objeto de interés sexual en amplísima mayor medida comparando con quienes aprecian un atractivo sexual en el pezón masculino.

A pesar de lo evidente, todo el revuelo mediático gira en torno de una pregunta: ¿Es sensato permitir su exhibición pública?

Aceptable o no, existe una obvia razón para insistir en su prohibición: a un no insignificante público, puede resultarle indecente, irritante y/o francamente provocativo. Por ello, la discusión más interesante no es si un pezón femenino pueda exhibirse o no públicamente. 

Lo revelador, sería explorar en la raíz de su potencial inquietante. Porqué provoca emociones tan contrastantes como la fascinación, el rechazo, la vergüenza y la despiadada curiosidad; derivando por todo ello en un tradicional consenso de censura. 

La alianza entre lo siniestro y lo excitante no es novedosa. Habrá que revisar cuanto hacemos como sociedad para mantener esta alianza al día. Cuánto de culpa sexual derivada hemos heredado proveniente de vertientes dogmático-religiosas. Que escribieron "prohíbo" y con el codo "realzo". 

Debilitada en parte hoy dicha variable, todo parecería augurar que estamos en vísperas de un panorama novedoso en lo que a licencias de exhibición atañe. 

En tal caso, ¿qué será lo próximo que la sociedad habilite a mostrar? Prendan el cronómetro. Nos volveremos a encontrar...


(*) Psicólogo y novelista. En Twitter: @llavemaestraok