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Temor a la ‘catimba’

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Una palabra en el vocabulario del fútbol brasileño encarna al peor enemigo de su estilo preferido, el jogo bonito. El término, catimba, es tan popular como de origen dudoso: se cree que proviene de kantimba, que en la lengua africana quimbundo significa “experto” o “astuto”. Los que gustan del fútbol no necesitan conocer de dónde viene para saber de qué se trata. Es un fantasma que mete miedo de una punta a la otra del país, tanto a los que juegan descalzos en la arena como a los que lo hacen con botines dorados en las ligas europeas.

La catimba representa lo que el “anti fútbol” en la Argentina, cuyo símbolo fue el Estudiantes campeón intercontinental de 1968, con el técnico Osvaldo Zubeldía y Carlos Bilardo en sus filas. Un estilo que propone duelos tensos, juego físico y mucho roce, en el que se imponen los jugadores de carácter. Infracciones sistemáticas, demoras, simulación de faltas intentan evitar que el elenco con más talentos imponga su estilo de chapeus (sombreros), calcanhas (tacos), canetas
(caños) o lambretas (bicicletas).

Identificada con el juego de Uruguay y la Argentina, la catimba sonó más fuerte y se convirtió en tema de análisis de los programas deportivos locales durante los últimos días, cuando se confirmó la eliminación de las selecciones campeonas mundiales España, Inglaterra e Italia. Visto desde el lado de Brasil, el Mundial se convertía en una Copa América: enfrentaba a Chile en octavos de final, al ganador de Colombia o Uruguay, en cuartos, y proyectaba una final con Argentina.

La preocupación parece exagerada si se analiza la historia de los mundiales. Brasil fue eliminada más veces por cruces con europeos que con sudamericanos. (Francia, por ejemplo, la dejó afuera en 1986, 1998 y 2006).

Si se analiza la experiencia del equipo, el temor se agiganta. Cuatro de los titulares (David Luiz, Luiz Gustavo, Oscar y Hulk) apenas tenían un enfrentamiento oficial contra selecciones sudamericanas. Fernandinho debutó contra Chile. Marcelo ahora tiene tres. Fred y Neymar, seis, y el capitán, Thiago Silva, ocho. Sólo el arquero Julio César y Dani Alves jugaron eliminatorias y Copa América. Sin embargo, hay otro déficit relevante en la trayectoria del plantel local. Dani Alves, David Luiz, Marcelo, Hulk y Luiz Gustavo ni siquiera tienen roce en la mejor escuela de catimba: la Copa Libertadores.

El primer rival que le jugó con catimba (y algo más) le dio un susto. Le quedan otros.

*Corresponsal en Brasil.



Pablo De La Fuente