COLUMNISTAS SINTONIA ENTRE EL CENTRAL Y HACIENDA


The North Face, una alegoría inflacionaria

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Mientras los ecos de la más maravillosa música, la del pueblo argentino, se escuchaban desde el palco de la movilización del Día del Trabajo, paradójicamente, la mayoría seguía apostando a una recuperación de la economía, a pesar, incluso, de los embates de la inflación. En ese momento, los mismos dirigentes de los últimos 20 años, con moderna mutación de físicos, caras y vestuarios, inauguraban una legitimidad impensada hace cuatro meses. Fue llamativo ver la gestualidad del metalúrgico Antonio Caló peleándole al frío con su campera de duvet The North Face, la misma de la que no se despojaba Lázaro Báez, cuando gozaba de libertad patagónica. Con nueva silueta, al igual que su colega constructor Gerardo Martínez, el camionero Hugo Moyano también exudaba una impostada renovación, dirigiéndose a la nube de cámaras de video, con una flamante combatividad.

El shock neoliberal o la explosión del modelo kirchnerista, según se mire, motivó la mayor movilización del sindicalismo en dos décadas. No es poco para un gobierno promotor de pobreza cero.

El problema real es el modo en que, al lomo de legítimas demandas populares, la interna peronista pone en riesgo hasta sus propios intereses, amenazando   una posible recuperación de la actividad y más afiliados a sus organizaciones. La ofensiva del proyecto de la ley antidespidos, que logró sanción en Diputados, es una muestra en ese sentido. Durante esta semana, antes de la movilización sindical, todo el arco empresarial, y tal vez con mayor énfasis las propias pymes que fueron iparte sensible del relato K, se expresó en contra de la fijación de reglas rígidas que las dejará fuera de toda competencia. El economista Dante Sica alertó que el aumento del costo de los despidos (la doble indemnización) “parece hecho a propósito para engrosar el mercado informal de trabajo y la desocupación y ahuyentar la inversión”.

Este problema forma parte de una serie de dilemas que en forma de desafío se abrirían en caso de prosperar, en el mejor de los casos, una oleada de inversiones, ingreso de divisas y obras de infraestructuras. Sica alertó que podrían aumentar  los precios por efecto de la actividad del BCRA para absorber los dólares que ingresaran por las inversiones, por la alta demanda de mano de obra y la de productos y servicios no transables que implicaría la mayor obra pública. Esos desafíos, “dilemas de política”, se resuelven optando. Son los problemas de atender numerosos objetivos.

Pero la evolución del desempleo, de la inflación, de la actividad, todo ello es cuestión de perspectiva. Alfonso Prat-Gay, el ministro de Hacienda y Finanzas, se manifestó un experto en la representación de los espacios. Filosóficamente lo abordó días atrás aplicando un relativismo cercano al kirchnerismo. Frente a empresarios españoles recordó cómo su anfitrión en el almuerzo donde disertaba, Miguel Angel Corés, de la Fundación Iberoamericana Empresarial de España y benefactor del Museo del Prado, le había señalado allí una obra en particular. Se trataba de El lavatorio, de Tintoretto, cuya reproducción ilustra esta nota. “Si se los mira de frente, todos los elementos están desordenados; hay que entender que la perspectiva estaba pensada para peregrinos en una iglesia, y que si se ve desde un costado, los elementos se ordenan, pero de frente no se ve. A la economía argentina hay que mirarla desde la perspectiva correcta”, admonizó Prat-Gay para chicanear a los incrédulos, quienes, dijo, pensaban que la Argentina recurriría a otra crisis antes de llegar a un arreglo con los holdouts y la salida del cepo. Contrariamente a lo que proclama Cambiemos, se trata de no ver las cosas como deben ser (mirarlas de frente), sino desde el costado adecuado. Se nota que no es del palo PRO.

El cuadro, una precuela de La última cena, tiene en el centro a un perro y, casi  saliéndose de cuadro, a Jesús lavando los pies de san Pedro. Una alegoría, dijo el ministro, en medio del debate sobre los niveles de las tasas de interés, y de un hipotético enfrentamiento con el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger.  Lo cierto es que, acaso por primera vez en cuatro meses, el ministro y el titular del Central coordinaron posiciones. Hablaron ambos de un futuro acomodamiento de las tasas, hacia abajo, de la mano de una menor inflación, que ven a la vuelta de la esquina.

La relatividad de la pintura se aprecia al analizar algunos sondeos de opinión pública, como el que dio a conocer ayer M&R. La inflación y el desempleo son las principales preocupaciones sociales, pero es llamativo que, a pesar de que cae, la imagen de gestión y personal de Macri no acompaña a esa preocupación en igual intensidad.

“Dos tercios de los habitantes del país mencionan los precios y el desempleo como principales problemas”, señala Gustavo Marangoni, de M&R. Sin embargo, también cree que “la mayoría de las personas consultadas espera, como dice el Gobierno, que la inflación sea menor en el segundo semestre del año”, en un 46% contra 36 % de opinión contraria.

Habrá que ver qué grieta separa a los que no sufren en carne propia los aumentos de electricidad y gas este invierno de los que pueden abrigarse con una campera The North Face de duvet.



Ariel Cohen