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Tiempo de revancha

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El publicista Jaime Durán Barba quiere evitar referencias sobre el pasado en los mensajes del Gobierno. Pero los emisarios del macrismo en la Justicia federal enviaron señales diferentes, y en los encuentros compartidos con jueces y fiscales deslizaron su beneplácito para que avancen las investigaciones contra el kirchnerismo.
En un sector de la Justicia anida un deseo de desquite contra el gobierno de Cristina Kirchner, que persiste desde que intentó reducir el poder de los jueces federales en 2013 y que encuentra terreno fértil en el profuso reguero dejado por la corrupción. El fin de la feria judicial marcó el punto de partida que  activó múltiples frentes de la escalada: el llamado a indagatoria de Claudio Bonadio a Cristina Kirchner, los movimientos en el caso Nisman para que se traslade al fuero federal y se investigue como un crimen político, el traslado de la causa Hotesur, y los movimientos por reabrir investigaciones contra ex funcionarios que estabancerradas.
Si en un tiempo el kirchnerismo se mostraba blindado en Tribunales, en el presente su horfandad de escuderos  es ostentosa. La misma reforma que encendió la furia de los magistrados rompió el vínculo con los operadores del kirchnerismo, por entonces ligados al espía Jaime Stiuso. El triunfo de Macri terminó por dejarlos en la intemperie.
En el marco de escalada judicial contra Cristina Kirchner, Stiuso regresó al país luego de su estadía consentida en Estados Unidos y el lunes se presentará en Tribunales. Será una nueva estocada en la contraofensiva.
La forma como los mismos personajes pasaron de proteger a investigar impide celebrar. No se trata de la explosion de nuevos estándares morales, ni de un proceso político profundo al estilo el mani pulite italiano. La mirada más optimista podría interpretarlo apenas como una transición. Tal vez su legado sea más luminoso que su origen. Sólo tal vez. Por ahora, el motor es más la revancha antes que una revolución ética en la Argentina.

Damian Nabot