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Cristina. El procesamiento de Bonadio la tuvo en el centro de la escena.
Cristina. El procesamiento de Bonadio la tuvo en el centro de la escena. Foto:Sergio Piemonte
Hay una complejidad abrumadora, hay demasiado ocurriendo y todo muestra la tentación de los beneficios de perderse en la veloz capacidad del prejuicio. La metáfora de Balbi para explicar la dificultad por encontrar el submarino, y los abogados introduciendo al público en el concepto y los vértices de la traición a la patria, exponen la necesidad de un espacio para explicar este agregado de temas sobre un cuerpo social incapaz de profundizar. En estos días, son tan importantes las noticias como las explicaciones de esas noticias.

Las enseñanzas del mundo con Cristina Kirchner en el gobierno no eran especialmente técnicas. Si bien Cristina desplegaba en las cadenas nacionales un tiempo para datos y tecnicismos que hacía bajar abruptamente el rating, el foco del mundo era una totalidad explicable por algunas ideas guía como el imperialismo, los grandes grupos concentrados de la economía o los medios de comunicación, formando opinión sobre una población fácilmente afectable por ellos. Todo a lo que esa gestión podía enfrentarse se explicaba por un esquema variado con base en la liberación o la dependencia. En estos días todo es muy diferente.

El rol que Macri y Peña van descubriendo como probablemente óptimo es el de la ausencia. Mientras los episodios de estos días se van acumulando, la presencia del Presidente en medios con declaraciones es muy escasa. Cristina acaparaba la escena y ejercía un protagonismo central; Macri deja a los actores ejecutar solos su propia complejidad y nunca aparece aclarando ni una ni otra dirección. Esto posee beneficios.

Suena el nombre de Bonadio como repetición furiosa y sin aclaraciones de nadie, sigue Balbi siendo el único que habla del submarino San Juan y son las grandes empresas las que dejan en los medios de comunicación mensajes de queja sobre la reforma tributaria. La oposición se expresa sobre la reforma previsional, los organismos de derechos humanos denuncian la deportación de un noruego y una inglesa, y los RAM atacan a los argentinos. Estos son hoy los protagonistas de fin de año, los otros, los “no gobierno”. A la campaña electoral le siguió el silencio.

En el espacio público hay expertos, reclamados por los medios de comunicación para hablar y explicar. La inexistencia de un centro explicativo total, antes ejercido por Cristina y ahora por nadie, expande la complejidad temática hacia la diferenciación. En esto estará una de las armas claves de la subsistencia de Cambiemos, en dividir técnicamente la agenda de gestión y otras agendas, para que sean imposibles de cubrir por casi nadie. Los partidos de la oposición tendrán que comenzar pronto a ofrecer en espejo otros cuadros técnicos que se adapten a la variedad ofertada. Con decir que se trata de un plan como en los 90, ya queda pequeño. Aunque eso no es el todo de la explicación.

La huida hacia la poca exposición es funcional a esta explosión de diferenciación. Como diría Niklas Luhmann, la especialización a la que se somete la modernidad es productora de ignorancia, en tanto el experto en algo sabrá, simultáneamente, cada vez menos de todo el resto.

Es decir que un movimiento de mayor conocimiento moviliza el desconocimiento en ese mismo instante. La multiplicación de temas obliga a que sólo el prejuicio pueda abordarlos a todos. El escaneo de opinión pública no se hace basado en evidencias profundas, sino en la adjudicación de un sentido preexistente a la trama variada de estímulos comunicacionales. Cristina y De Vido deben ir presos no por los fundamentos legales, sino porque se tiene mala imagen de ellos. Las tarifas deben aumentar y se puede modificar la edad jubilatoria porque se necesita creer en lo que se votó. En la variedad de temas y en el salir de escena, el Gobierno en realidad refuerza su dominio. Macri encontró una manera innovadora de reforzar las identidades con menor esfuerzo. No hace falta una cadena nacional para explicar algo, sólo hay que dejar a otros trabajar en su dirección, algo que harán evidentemente, con bastante intensidad.

En las acciones solitarias se consolida un esquema colectivo de nuevo tiempo, y habrá que estar preparados para nuevos capítulos. Macri saborea el dejar libre de acción al resto; por ahora, le resulta muy productivo.

*Sociólogo. Director de Quiddity.


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