COLUMNISTAS

Todos ganan

Por Jorge Fontevecchia | Estas PASO del PRO son el mayor aporte que el macrismo ha hecho a la política como sistema.

PERFIL COMPLETO

Foto:Cedoc

Nunca voté al PRO. No pienso votar a Macri en las próximas elecciones (votaré a Stolbizer). Confieso un prejuicio –quizás arcaico– por las formas carentes de alguna ideología o, por lo menos, algún grado de sustancia teórica. Y Miguel Del Sel me parece directamente un insulto a la razón. Pero estas PASO del PRO en la Ciudad de Buenos Aires son el mayor aporte que el macrismo ha hecho a la política como sistema. Por primera vez desde que el procedimiento de internas obligatorias fue instaurado, dos candidatos compiten con posibilidades muy parejas dentro de un mismo partido, generando un interés que nunca antes había existido al elegir sólo el candidato de un partido para un distrito con consecuencias nacionales. Ese es el verdadero fin de las PASO y no, como ha venido siendo hasta ahora, una gran encuesta homologada o una pre-primera vuelta electoral donde había poco de interna porque los partidos iban con un único candidato, más preocupados por la competencia hacia afuera que hacia adentro de su propio espacio político.

Se pudo haber interpretado que por la propia competencia interna en el PRO, y habiendo tomado partido directamente por uno de los dos candidatos, Macri terminaría perdiendo siempre porque si ganara Michetti, su autoridad quedaría mellada y si ganara Larreta, sería un triunfo pírrico porque, para lograrlo, hirió su relación con una parte no menor de su propio electorado, pero los hechos vienen a demostrar lo contrario.

Si gana Larreta habiendo competido contra Michetti, su capital político propio habrá crecido porque ya no sería un jefe de Gobierno por la decisión excluyente de Macri, sino después de haber atravesado una competencia verdadera. En esa misma hipótesis, también Michetti ganaría algo porque, al haberse revelado a la decisión del jefe de su partido, demostró autonomía y determinación enfrentando al oficialismo de su propio partido.

Si ganara Michetti, es evidente que su figura se vería aún más potenciada pero tampoco la de Larreta quedaría peor que antes de competir porque previamente siempre fue visto como un gerente de Macri y, si bien en esta hipótesis se quedaría sin el puesto de jefe de Gobierno de la Ciudad, en el caso de que Macri fuera el próximo presidente, probablemente Larreta terminaría teniendo un puesto ejecutivo no menos relevante a nivel nacional y, en cualquiera de los casos, la imagen y el conocimiento público de Larreta habrán aumentado después de la competencia más que si ésta no se hubiera producido.

Y para Macri, que tras gobernar la Ciudad durante ocho años la suma de los candidatos del PRO –en parte también gracias a la puja de dos candidatos fuertes– logre alrededor del 50% de los votos del total de los partidos es una señal de aprobación poco común en política, aumentando sus posibilidades de llegar al ballottage y reforzando sus credenciales de cambio y liderazgo de la oposición al kirchnerismo.

Los medios de Cristóbal López traen diez años después la muerte de Luis Mitre para amedrentar a los dueños del diario La Nación por las notas contra el juego que vienen publicando Pagni y Alconada Mon.

Pero lo más importante –más allá de Larreta, Michetti, Macri y el PRO– es que gana el país, porque en el debate emergieron temas que sin una competencia pareja se hubieran omitido por conflictivos, como el del juego y su relación con la financiación espuria de la política, más las relaciones del PRO con Cristóbal López, dueño del 80% del juego. Si bien es cierto que Cristóbal López, además de ser parte del riñón K, tiene aún más aceitadas relaciones con Scioli y también con el socialismo en Santa Fe (el megacasino de Rosario hasta contaría con la protección indirecta de la banda narcotraficante Los Monos), los dos casinos que tiene en la Ciudad de Buenos Aires son los de mayor recaudación, y especialmente el del Hipódromo de Palermo, que es una especie de monumento omnipresente y gigante, en la principal avenida de la capital del país, lo que no sería posible sin corresponsabilidad de los Kirchner pero también de la oposición. Salvando las distancias, ese hipódromo es como Petrobras en Brasil: algo que genera sospechas de haber beneficiado a dirigentes de todos los espacios políticos. Y el mejor ejemplo es que el Hipódromo de San Isidro no terminó con máquinas tragamonedas gracias a la férrea oposición, entre otros, del obispo emérito Jorge Casaretto.

Respecto del cierre de los bingos en la Ciudad de Buenos Aires, hay que recordar que Lula cerró todos en Brasil argumentando que eran la mayor fuente de corrupción y desprestigio de la política, a pesar de una marcha de 4.000 empleados de esas casas de juego a Brasilia para repudiarlo.

Para Macri en particular, que estas PASO del PRO hayan colocado en el centro de la agenda el tema del juego, los bingos y su relación con Cristóbal López es una oportunidad para limpiar las sospechas que pesan sobre él a partir de su relación con el socio de Cristóbal López en el Hipódromo de Palermo, Federico de Achával, y hasta con Daniel Angelici, que llegó a la presidencia de Boca con su apoyo y es también dueño de tres bingos (dos en la provincia de Buenos Aires, donde hasta 2009 presidió la Cámara Argentina de Salas de Bingos y Anexos), y quien además en 2011 le dijo a Perfil.com sobre Cristóbal López: “Lo conozco, nos hemos reunido. No estaba en la provincia de Buenos Aires y hoy lo está. Compró una sala, tenemos relación más fluida”.

El tema del juego no sólo afecta la salud de las personas, como insiste la Iglesia, sino que privatizado también afecta la salud del sistema político cuando, con dinero del juego, se compran medios de comunicación para ponerlos al servicio de los mismos que conceden las licitaciones del juego, retroalimentando el círculo vicioso, y difaman a quienes se atreven a denunciarlo: el mejor ejemplo es la campaña que desde C5N, Minutouno.com y Ambito Financiero, todos de Cristóbal López, se viene haciendo al investigar la muerte de Luis Mitre, producida hace diez años, con el fin de amedrentar a los dueños del diario La Nación por los artículos que tanto Carlos Pagni como Hugo Alconada Mon vienen publicando sobre el juego. Que estos temas se visibilicen gracias a unas PASO aguerridas también nos hace ganar a todos.



jfontevecchia