COLUMNISTAS RUMBO A OCTUBRE

Traicionar y negociar

Cristina espera más activismo de intendentes que ya pactan sin ella la unidad del PJ. Massa, otro punto de desencuentro.

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Ex Cristina Fernández
Ex Cristina Fernández Foto:PABLO TEMES

El éxito del plan aplicado en las PASO  inquieta a los intendentes peronistas del GBA. No hay razón que explique mejor la visita de Cristina Fernández de Kirchner a Lomas de Zamora y Merlo: exigirles mayor compromiso con su candidatura a senadora en las elecciones de octubre a cambio de una participación más activa en la campaña proselitista.

Es curioso que el gesto  que esperaron de Florencio Randazzo para respaldarlo lo tuviese ella y sea resultado de una economía de recursos que vuelve contradictoria la crítica al supuesto ajuste de Cambiemos. Es lo que pone en riesgo la intención de ser parte en la unidad del PJ que ya se negocia con la ex presidenta de variable de ajuste.

Martín Insaurralde reaparecerá en la pantalla por Intrusos con la difícil misión de obedecerla para capturar votos: de la izquierda sin oferta tras las primarias, el optativo de jóvenes y jubilados, pero en especial los 13 mil de la lista de José Viñales que compitió con la suya en Unidad Ciudadana. Si consigue 26 mil en octubre, Cambiemos lo empataría. La peronización del discurso  en el Club Atenas es lo que más interesa al intendente.

Viñales obtuvo amparo de la Justicia Electoral que de-sestimó otro cuando en 2015 llevó como primer concejal a Enrique “Quique” Antequera, competidor de Jorge Castillo en La Salada y detenido como él por hurto agravado por lesiones. Hasta ese año fue elegido por Daniel Scioli titular del Servicio Provincial de Agua Potable y Saneamiento Rural (SPAR).

El municipio de Lomas de Zamora sospecha que el vínculo con el SPAR no se disolvió con el cambio de gobierno. La duda es quién asiste a quién. Osvaldo Mércuri tampoco lo sabe. Su viejo puntero mantiene apagado el teléfono. Gabriel, su hijo, lidera la lista de Cambiemos.

Insaurralde luchó para sortear el cordón de La Cámpora en el mitin platense. Tal vez  por el rumor de haber retomado contacto con Sergio Massa. Pese a apodarla “la tilinga”, no se conocen reproches de Cristina a Verónica Magario por reiniciar con él intensas sesiones de chat.

Como Néstor en 2003, CFK le debe a La Matanza el  triunfo. La tensa relación con Alberto Balestrini es parte de la herencia en disputa desde 2007, cuando asumió como vice de Scioli y Fernando Espinoza de intendente, pero condicionado por los Magario: Raúl, padre de Verónica, en el gabinete y ella como titular del Concejo Deliberante. Espinoza se recostó en los Kirchner.

Magario estaba en Cancún cuando Cristina fue a Lomas, donde tampoco asistió nadie por el clan Mussi, devenido K cuando Juan José se convirtió al kirchnerismo mientras negociaba por Eduardo Duhalde espacios en las listas del Frente para la Victoria.

Vencimiento. Cristina tuvo a Magario y Espinoza a su lado esta semana en el acto en La Plata. Espinoza termina su mandato en el PJ el 15 de diciembre: cinco días después de que asuman los legisladores electos en octubre. Entre retoques discursivos, Unidad Ciudadana es calificado apenas de frente electoral por voceros de CFK. La suerte del PJ, aseguran, será resuelta por muchos más que los intendentes. A excepción de Massa que, en sus palabras, lo abandonó.

Massa admitió ese error  con Gabriel Katopodis, que pretende acercarlo a Randazzo para unir al peronismo, como dijo en Página/12. Acto fallido que lo obligó a rectificarse, cuando CFK lo invitó a sumarse a la que aspira a organizar ella. Con Cumplir, el intendente salió cuarto en San Martín detrás de Cambiemos, UC y 1País.

Rubén Ledesma anima el diálogo de Magario y Massa. Delegado de los mercantiles en La Matanza, fue citado el 29/8 a la delegación gremial en San Fernando  por Armando Cavalieri: la simpatía que el diputado provincial profesa por Magario le habría hecho fiscalizar las PASO bajo esa emoción. Será auditado por Graciela Camaño.

Massa afirma contar con el respaldo de los gobernadores PJ. La derrota de Juan Schiaretti (Córdoba) los priva de una síntesis entre conservadores, Gildo Insfrán (Formosa), Juan Manzur (Tucumán) y Sergio Casas (La Rioja), y los que aspiran a  renovar. Pero no tanto. La reunión de esta semana en Capital fue suspendida cuando trascendió a la prensa. Juan Urtubey (Salta), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Sergio Uñac (San Juan) y Domingo Peppo (Chaco) la querían en secreto.

Casas se enteró tarde y aprovechó para fotografiarse en Tigre con Massa. Su atractivo en los gobernadores depende de los 15 diputados que retendría para integrar un bloque distinto al kirchnerista en esa Cámara una vez que Cristina jure en el Senado.

El acercamiento de Magario encierra otra necesidad. Durante 2017 Massa resistió en la Legislatura bonaerense la división de La Matanza. Cambiemos seduce a intendentes K con ajustar el costo de la política en ese ámbito y destinar el ahorro a obras en sus municipios. Darían el sí después del 10 de diciembre.

Magario coincide con Insaurralde en recuperar a Massa para frenar el avance por el Norte de Gustavo Menéndez: obtuvo el mejor resultado de UC y la mayor ventaja sobre Cambiemos. El intendente de Merlo tiene ascendiente en Leo Nardini (Malvinas Argentinas), Walter Festa (Moreno), Alberto Descalzo (Ituzaingó) y hasta Mario Ishii (José C. Paz). Juntos reúnen más de un millón de votos.

Menéndez será anfitrión del homenaje por el 30° aniversario de la victoria de Antonio Cafiero en Buenos Aires el próximo miércoles 6. Casi un autoelogio. Soportó los acuerdos con Raúl Othacehé, a quien se opuso, de Duhalde, los Kirchner, Scioli y Massa. Fue el único que le planteó dudas a Cristina sobre la conveniencia de su candidatura. Parece difícil que algún par pueda acreditar trayectoria similar cuando se discuta el recambio dentro de la unidad.

Pero el protocolo de traicionar y negociar quedaría incompleto sin un rito purificador que preserve a quienes lo ejecutan. Diego Brancatelli fue involuntario chivo expiatorio de La Cámpora bajo la acusación de doble agente luego del cruce con María Eugenia Vidal. No concuerda en forma exacta con la exigencia de alma pura a ofrendar en ese altar. Pero se ajusta bastante a la descripción de una conciencia política ingenua.