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Traumática caída del lulismo

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El lulismo estaba contra las cuerdas desde el 27 de noviembre de 2014, cuando la presidenta reelecta anunció su decisión de entregar la conducción de la economía al proyecto austericida que había condenado en la campaña. Un año y medio después, al apartar a Dilma Rousseff de la presidencia por 55 a 22 votos, el Senado puso fin a una de las luchas más dramáticas de la historia democrática brasileña.
Un bloque político y social liderado por el PMDB se formó para aislar, desmoralizar y, de ser posible, extinguir el espacio comandado por Lula.
El lulismo no murió, pero tal vez se necesiten años para reconstruir las condiciones de lucha perdidas en la mañana de la destitución.
Porque a pesar de que el factor económico haya sido decisivo, el gobierno no cayó por el desempleo, la inflación o la caída del ingreso. Fue también resultado de las revelaciones y de la manipulación del mani pulite nacional, conocido como Lava Jato. Dilma subestimó el tamaño de esos escándalos, que aparecieron con nitidez en el último año de su primer mandato.

Si Dilma hubiera percibido la fuerza de la coalición capitalista consolidada en torno al ajuste recesivo, así como el potencial que la delación premiada daría a la investigación del Petrolao, lo más racional hubiera sido entregar la candidatura a Lula. El ex presidente reunía mejores condiciones para el pugilato de los pesos pesados.
Sólo el tiempo dirá en qué momento Sergio Moro y los otros investigadores resolvieron colocar la bomba atómica que controlaban al servicio de la demolición del lulismo. En marzo, cuando Moro impuso la “conducción coercitiva” de Lula y la divulgación del diálogo que éste había tenido con Dilma, fue evidente que ya no había imparcialidad.

El lulismo fue incapaz de ofrecer una narrativa coherente sobre la avalancha de acusaciones del Partido de la Justicia y los medios estimularon un clima de caza de brujas decisivo para cimentar la mayoría que dio apoyo al golpe parlamentario.
Con la traumática caída del lulismo se interrumpe una vez más el intento de integrar a los pobres a través de una amplia conciliación de clases. Triunfó una vez más la fuerte resistencia nacional a cualquier tipo de cambio verdaderamente civilizador. Aun el más moderado y conciliador.

 *Cientista político. Fue portavoz del gobierno de Lula da Silva (2003-2007).



Andre Singer