COLUMNISTAS

Tsunami de droga

Con lo sucedido a raíz del narcoescándalo, la institución policial quedó herida y perdió el respeto de la gente. En este último tiempo les gritaban de todo en la calle. Parte del reclamo salarial que dejó a Córdoba desguarnecida contiene el rencor acumulado de miles de policías honestos de bajas graduaciones que fueron afectados en su dignidad, y encima de todo ello, cobrando sueldos miserables para enfrentar cada día al crimen organizado.
Más allá de esto, lo novedoso que me gustaría aportar al debate es el tema del rol que cumple Córdoba en la gran ruta de la cocaína que cruza como un tsunami la República Argentina hacia los puertos para su exportación a Europa y Estados Unidos. Tocar el tema del narcoescándalo y la policía cordobesa es un mínimo detalle de la situación nacional.
Lejos de defender el rol de los malos policías, creo que en este caso la policía es una víctima más del tsunami de la droga. El problema de Córdoba es que la atraviesan rutas de drogas de exportación, y que por su ubicación geográfica la ruta que cae por vía aérea en Santiago del Estero tiene en Córdoba su derivación natural a los puertos del Atlántico y el Pacífico. La Ruta 38 en su paso por Córdoba y la Ruta 34 con acceso al río Paraná y la hidrovía del Paraná son el componente esencial del inmenso tsunami de droga que nos ha transformado en el tercer exportador mundial de cocaína, y por el efecto derrame en el primer consumidor de cocaína de Sudamérica.
Según la embajada americana, cruzan por la Argentina hacia los puertos 70 mil kilos de cocaína al año, y este  negocio mueve 60 mil millones de dólares al año. Esto genera un efecto derrame directo, como es la droga que va quedando en el traslado hacia los puertos, y un efecto derrame indirecto, que es la destrucción de las fuerzas de seguridad del Estado, que se hacen permeables al paso de otra droga de menor calidad que es la que se consume en la Argentina. Es decir que por las mismas rutas abiertas a la droga de exportación pasa la droga de consumo local.
¿Qué destruyó a la Argentina? El paso de tanta droga de exportación, cuya logística está a cargo de la ‘Ndrangheta, una organización criminal italiana que compra la droga a 1.700 dólares el kilo en Colombia y la coloca en España a 50 mil dólares el kilo. Una mafia que subcontrata el transporte y se encarga de la logística. Ellos no tocan la droga, sino que la adquieren en Sudamérica para comercializarla en el continente europeo para luego depositar ese dinero en paraísos fiscales, que luego prestarán dicha plata a los bancos de los países desarrollados.
Ahora, otra cuestión es: ¿quién controla en el país que todo se desarrolle como es debido, es decir, que garantice la apertura de los cielos y de las rutas por distintas provincias? La ‘Ndran-gheta traslada con mafias locales, pero ¿quién cuida que no se intercepten esos cargamentos? Esa debe ser una entidad que tenga presencia y jurisdicción en cielos, rutas y puertos. O sea, la policía de Córdoba controla la ruta terrestre, pero no el paso de los puertos o los corredores aéreos de Santiago del Estero. Eso es responsabilidad de un sistema mayor. Encontrar este sistema mayor nos llevará a la verdad. 
En el narcoescándalo de Córdoba puede haber una pista del gran secreto. ¿Qué hacía un ex colaborador de los servicios de inteligencia del ejército monitoreando la actividad de la Dirección de Drogas Peligrosas de la Provincia de Córdoba?

*Legislador por el partido de Córdoba Encuentro Vecinal.



Aurelio Garcia Elorrio