COLUMNISTAS ESTRATEGIA CRISTINA

Última carta en la manga

CFK llamó a opositores peronistas y se abrió a reportajes porque siente que los votos no la favorecerán en octubre.

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UMBRAL AUDITIVO Luis Novaresio
UMBRAL AUDITIVO Luis Novaresio Foto:PABLO TEMES

El pedido del voto a la dirigencia peronista no incluida en Unidad Ciudadana con una carta que aprovechó a corregir y a aumentar en la entrevista con Infobae, es parte de la nueva estrategia electoral de Cristina Fernández de Kirchner para el 22 de octubre con una certeza que gana consenso en su círculo más íntimo: son más concretas las posibilidades de una derrota que de una victoria.

Con la aparición se dividió responsabilidad por su candidatura a senadora nacional con los intendentes del GBA a quienes no consultó para hacer pública la carta. Tal vez porque va dirigida a ellos de modo tácito: son intensas las gestiones que efectúan para sumar a Sergio Massa y Florencio Randazzo a las elecciones internas que deberá celebrar en marzo el PJ bonaerense y que su
titular, Fernando Espinoza, está obligado a convocar sesenta días antes del 19 de diciembre, cuando caduque su mandato.

Resulta lógico que la réplica la hayan efectuado sus ex ministros. Como a ella, les conviene polarizar para tener un lugar destacado en ese proceso que no le garantizan los jefes comunales, encerrados en sus propias disputas para buscar posicionamiento en esa instancia. El recordatorio de la victoria de Antonio Cafiero de 1987 en la provincia de Buenos Aires quedó enredado en esos tironeos.

Cristina evaluó asistir al interpretar un desafío por anticipado a su liderazgo con el texto de la invitación cursada por los organizadores: “El peronismo que viene”.  

La oportuna aclaración de que era el título de un libro de Cafiero la libró de cometer herejía contra la izquierda peronista a la que siempre reivindicó pertenecer, crítica del ex gobernador por su papel como ministro de Economía de Isabel Perón.

La anécdota pone en contexto la voluntad de excluirse para el 2019 si es un obstáculo como le dijo a Luis Novaresio. No fue una revelación. Miguel Angel Pichetto hizo aquello que Rogelio Frigerio solicita a gobernadores del PJ sin éxito: adelantar el aislamiento que padecerá cuando asuma en el Senado. El jefe de la oposición en ese cuerpo cuenta con  un atributo del que carece el ministro del Interior: ser vocero de aquellos que no se atreven a expresar esos mandatarios.   
 
¿Y por casa? Distinto es el caso bonaerense. Cristina depende del resultado electoral para incidir en la nueva conducción del PJ. Los más optimistas anhelan repetir el de las PASO e ir a un proceso de “implosión controlada”: confirmación del acuerdo entre La Cámpora y los intendentes, carentes de un líder para sustituirla. Pero hay un temor subyacente. El “cristinazo” anunciado por Artemio López no llegó y es difícil que lo haga el mes próximo.

CFK intentó estimularlo. Precisó en la entrevista que la carta no tenía a Massa y Randazzo por destinatarios sino a quienes los votaron. Versión que difiere de la difundida por sus voceros esta semana. Mentada a menudo en los pasados 12 años para enmendar errores, la contradicción secundaria gana el primer plano de nuevo. En especial con la visita que hará mañana a Florencio Varela.

Detesta a Julio Pereyra desde que en 2010  facilitó el acceso de Cristian Favale a la peña “La époka” de Diego Bossio, Martín Insaurralde y Amado Boudou con quien se fotografió días antes del asesinato de Mariano Ferreyra por el que está detenido. Favale es ex barra brava de Defensa y Justicia. Luego de la muerte de Néstor Kirchner, el intendente de Varela tuvo prohibido el ingreso a la Casa Rosada.

Pero Pereyra es indispensable para sostener una reelección de Espinoza, resistido por los intendentes casi igual que Wado de Pedro, alternativa a la espera del renunciamiento histórico del actual titular del PJ. Walter Festa advirtió a sus pares de los ex grupos Esmeralda y Fénix de la maniobra que pospone entre ellos otro debate caliente: quién será el que ocupe ese cargo. El intendente de Moreno se alinea con el de Merlo, Gustavo Menéndez, uno de los candidatos.

Internas de interna. Martín Insaurralde es otro, pero con algunas dificultades. Jorge Taiana resolvió no asistir al acto de unidad con José Viñales, el puntero de Ingeniero Budge adscripto a Daniel Scioli por afinidad en el Futsal, con el pretexto que no lo haría el intendente de Lomas de Zamora. Viñales obtuvo 13 mil votos vitales. A Cambiemos lo separan 26 mil de Insaurralde que con el acto de Cafiero confirmó una baja en su entorno: hasta allí se corrió Fernando Gray, de Esteban Echeverría.

Al acto lo organizó Menéndez, quien recibió a  Julio Zamora, intendente de Tigre. Menéndez prometió a Sergio Massa deponer su candidatura y acompañar la de él si regresa al PJ y es uno de los más activos en la promoción de la vuelta de Randazzo. Pero también en la incorporación plena al debate de Verónica Magario, resistida por Cristina y Espinoza.

Candidata testimonial a concejal, la intendente de La Matanza obtuvo 40 mil votos menos que la ex presidente. Magario confía descontarlos con la supervisión de Daniel Castro y Miguel Vampín en los comicios de octubre. Los ex ediles expresan la desconfianza con  María Laura Ramírez pero en especial con Maxi “el May” y Ariel “el Pollo”. 

Primera en la nómina de diputados por la Tercera Sección, Ramírez fiscalizó las PASO asistida por los líderes de La Banda del Mostro, facción de peso en la barra de Boca Juniors. Ramírez responde en forma directa a Espinoza.

Nada hace esperar que Cristina revierta la elección en Mar del Plata, otro distrito clave por el resultado debajo del esperado. La solución peronista a un problema del PRO ejecutado por un radical explica parte de esa sorpresa. Secretario general de la UCR y diputado provincial, Maxi Abad se cargó la campaña por pedido de María Eugenia Vidal y redujo a una mínima expresión institucional al polémico intendente Carlos Arroyo.

Así logró que CFK no superase los 35 puntos que medía en junio y llevar a  Esteban Bullrich del 28% al 42% obtenido. Alquimia que en otros tiempos supo combinar con solvencia un PJ que luce agotado en sus ideas y que parece haber echado en la mesa la última carta que tenía en su manga.