COLUMNISTAS VIDAL, MACRI Y MASSA

Un abrazo partido

La relación entre los tres dirigentes es clave para la gobernabilidad bonaerense. Y vital para Ritondo.

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Foto:Pablo Temes

Una urgencia impostergable condiciona la alianza de María Eugenia Vidal y Sergio Massa. Obtener el máximo rendimiento electoral en los comicios de 2017 de la agenda política comprometida con quienes votaron hace tres meses en la provincia de Buenos Aires por un cambio de tendencia en prestaciones de áreas claves que no resolvió el PJ en treinta años y que estarán en debate al final del verano: Seguridad, Justicia, Educación, Obras y Servicios Públicos.
No es la única coincidencia. Pasar de una coalición legislativa a otra más amplia que incluya  intendentes peronistas abiertos al diálogo pero también en forma personal a Margarita Stolbizer es otra. Es la búsqueda de una alquimia capaz de sustraer base territorial al inexplicable fenómeno de opinión pública que es Daniel Scioli, eventual candidato a senador nacional por el  FpV.  
Pero el atractivo de inmiscuirse en la interna del peronismo se combina con riesgos ligados de forma insospechada a una de las claves en la victoria de Cambiemos. La promesa de combatir la corrupción proporcionaría a Vidal un eje de campaña que vencería las resistencias de Stolbizer y Massa a trasladar el acuerdo legislativo a otro electoral. Pero podría no arrojar el mismo rédito al gobierno nacional.
¿No privaría al PRO, poco acostumbrado al discurrir tradicional de la política, del argumento de la herencia recibida si CFK quedase abstraída a recorrer Tribunales?
Es la duda de quienes trabajan en el discurso que el presidente Mauricio Macri  dará al Congreso el 1º de marzo. Fisura de la que especulan tomar ventaja Stolbizer y Massa con un anuncio conjunto que mantienen en secreto, pero que debiese provocar el efecto contrario.
Elucubración que toma a Marcelo Díaz de marco teórico. El jefe de los diputados del FAP cree que la suerte de Vidal está atada a recrear un  federalismo en el que encaje mejor la Provincia, aislada de las experiencias que concreta Macri para demostrar la vigencia de un sistema en el que pocos creen.
Un caso extraño por dos motivos: es la más importante y la gobierna una dirigente de su partido. Es la antesala de la zona de divergencias, donde Stolbizer y Massa se plantean el camino más conveniente a recorrer el año que viene. Cada uno por su cuenta, juntos o aliados con Vidal. Disyuntivas que sobrecogen a la gobernadora, obligada al éxito en la primera evaluación electoral de su gestión. Sólo en concurso con los otros tendría asegurada la victoria.
Que el respaldo de Macri a Vidal no resulta visible es la hipótesis a la que apela Massa para argumentar sobre la inversión del abrazo del oso: él se lo  dará al Presidente y no al revés, como aseguran los intendentes del Conurbano que comandan Gabriel Katopodis y Martín Insaurralde. En su lógica, la candidatura a senador nacional por Cambiemos de Massa evitará que la ocupe Jorge Macri, sostén político del ministro de Seguridad, Cristian Ritondo: como el intendente de Vicente López y primo de Mauricio, enemigo político de su superior. Es decir, la gobernadora.
Ritondo compartió con Federico Salvai el asado servido en la casa del intendente de Lomas de Zamora el primer día de febrero junto a una decena de jefes comunales y luego de un inédito debate sobre las medidas de seguridad para que no existiesen testimonios fotográficos del encuentro. Quedó descartada la idea de un escáner para detectar dispositivos ocultos con las pulseras en los actos del PRO como antecedente. Más que por aparatosa para no delatar la desconfianza que inspira el ministro de Gobierno de Vidal, a quien atribuyen haber difundido una reunión que hubiesen preferido ocultar.    
Especialmente por la incorporación de representantes de los municipios a los directorios de empresas provinciales que vienen negociando. Asunto sensible que no apareció en la noticia, pero hizo ruido en Federico Scarabino y Osvaldo Mércuri, dirigentes de Quilmes y Lomas al frente de la belicosa facción peronista del PRO en la Tercera Sección Electoral con la que lidia Salvai para dotar a Vidal de una corriente propia.
La legitimidad ligada a la pureza de origen en el árbol genealógico del PRO es motivo de controversia. Ritondo suele ser víctima de una aplicación selectiva que no alcanza a eventuales aliados, por ahora. Hasta la reunión en Tigre que el ministro de Seguridad mantuvo con el diputado, legisladores e intendentes del Frente Renovador y el FpV el 11 de febrero, fue fuerte la versión de su salida del cargo.
O, como mínimo, un recorte de poder con la inclusión de un secretario de Seguridad civil al frente de la Policía Bonaerense. La oferta de sumarlos a una junta consultiva que analice cómo sujetarla a controles institucionales de los que parece emancipada diluyó de momento esa posibilidad y limita la disputa a la tensión entre Miguel Angel Toma y Diego Gorgal.
Los asesores de Ritondo y Massa encarnan la recreación algo grotesca del debate teológico en los 70 entre un ex jesuita y un simpatizante del Opus Dei bajo el mandato de un Papa peronista en el Vaticano. Una experiencia de la que extrajo enseñanzas María del Carmen “Pochi” Falbo.
A la procuradora general bonaerense se la vincula con el allanamiento al domicilio de Ibar Pérez Corradi, prófugo por el triple crimen de General Rodríguez, que ordenó el juez de Garantías de San Isidro, Diego Martínez. Una decisión que divide opiniones en ámbitos políticos. Para algunos fue un fracaso. Para otros, una advertencia de que no caerá sola.
Desde el 4 de febrero salen cajas del chalet alpino que habita en Ranelagh. Más que a una mudanza asociada a las versiones de su alejamiento del cargo, fuentes tribunalicias aluden a una medida preventiva. El allanamiento a su domicilio fue una de las que la jueza federal Sandra Arroyo Salgado no concedió al fiscal Fernando Domínguez, quien investiga su relación con la causa  seguida al fiscal general de San Isidro, Julio Novo, por presunta protección a narcotraficantes.
Junto al de seguridad, el funcionamiento del sistema judicial explica la inestabilidad política de los funcionarios que no logran tramitar de modo eficaz esa insatisfacción ciudadana. Lo sabe Ritondo por los intendentes. También que la solución está en el abrazo partido que mantienen Macri, Vidal y Massa.

*Politólogo.



Daniel Bilotta