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Un debate eterno

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No es nuevo en Argentina el debate por el uso de cámaras ocultas. Desde hace años, pero especialmente desde los noventa, cuando se generalizó su utilización como herramienta periodística en la televisión, comenzó a tener defensores y detractores por igual.
En varias ocasiones, el maestro colombiano Javier Darío Restrepo, uno de los máximos referentes en ética periodística, ha señalado que “La cámara oculta tiene siempre un inconveniente: convertirse en un recurso fácil para la investigación, disminuyendo la creatividad del periodista que, confiado en lo mecánico (la cámara), pierde de vista fuentes o informaciones clave”.

Varios periodistas televisivos sostienen por el contrario que su utilización no implica dilema alguno y es un insumo central para lograr imágenes de alto impacto y valor periodístico. Ciclos como “Telenoche Investiga” y Puntodoc, que se basaban en gran medida en investigaciones realizadas a base de cámara oculta o escondida, tuvieron sus grandes aciertos periodísticos, algunos de los cuales derivaron en causas judiciales por delitos de corrupción, malversación de fondos, pedidos de coimas, narcotráfico, etcétera, pero también generaron material periodístico de dudosa calidad no exento de polémica.

En FOPEA abordamos el tema intentando generar una síntesis de las posturas más equidistantes: no creemos que sea sano para el periodismo fomentar su uso (menos su abuso), pero no nos negamos a que en determinadas circunstancias se pueda utilizar. En el Código de Ética elaborado por FOPEA en 2006 se enfatiza por un lado en la idea de que los periodistas no deben aplicar métodos propios de los servicios de inteligencia para obtener información; y, por otro lado, se propone que el uso de procedimientos no convencionales para lograr datos u obtener testimonios pueda ser considerado sólo cuando se viera involucrado un bien o valor público. Eso sí, nunca debe afectarse con ese fin la intimidad de las personas. (Ver punto 10 del Código http://www.fopea.org/Etica/Codigo_de_Etica).

Se podría agregar, además, como elemento de calidad profesional, que es importante que una investigación no se base solamente en una cámara oculta. Por el contrario, un testimonio obtenido por medio de ese recurso debería ser un elemento más de una investigación, una suerte de último recurso que destrabe un tema, pero que el trabajo investigativo se sustente en base a otra serie de documentación y testimonios orales on the record. La credibilidad de la tarea informativa se basa en gran medida en el juego limpio al que estamos obligados los periodistas y los medios para hacer nuestro trabajo. Es por eso que el periodismo honesto no debería acudir al engaño como estrategia para obtener información o un testimonio.

Lo señalado por FOPEA no hace otra cosa que demostrar la importancia que tienen los códigos de autorregulación ética y los parámetros de calidad profesional en las redacciones periodísticas. Son verdaderas brújulas para que los trabajadores de prensa puedan tomar decisiones basadas en los estándares profesionales y sin perder de vista el interés público de la sociedad. La escasez de códigos de ética en los medios argentinos implica una debilidad estructural de la prensa local ya señalada en varias ocasiones por FOPEA.

Siguiendo estos lineamientos, se puede señalar que, en la investigación realizada por PPT el domingo pasado, el uso del recurso de cámara oculta fue un tanto ambiguo. Si bien por un lado se puede considerar favorable que la investigación no fue realizada sólo a partir de un testimonio obtenido por medio de un dispositivo oculto, y que la producción del programa esperó más de un año para confirmar y chequear lo dicho, quedaron dudas sobre la utilización del recurso para registrar el testimonio de Leonardo Fariña, quien asistió a las dos reuniones en las que fue filmado para establecer los términos de una futura entrevista con el conductor del ciclo, Jorge Lanata. La utilización posterior de los dichos de Fariña en ese contexto como elemento argumentativo y material central del informe se situaría entonces en los límites de los estándares profesionales.

Por último, es importante destacar que el testimonio y toda la investigación emitida la semana pasada en Canal 13 se relacionan claramente con un tema de interés público, como es el delito de lavado de dinero que presuntamente habría cometido Fariña en nombre del empresario Lázaro Báez.

 

*Director Ejecutivo del Foro de Periodismo Argentino (Fopea).



Andrés D'Alessandro