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Una amenaza detrás de la denuncia oficial contra Stiuso

Fernando Pocino, el histórico rival interno del espía enfrentado al Gobierno, recibió una advertencia telefónica. Mensajes a EE.UU.

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Foto:Cedoc

Fernando Pocino, el eterno rival del espía Jaime Stiuso en la Secretaría de Inteligencia, recibió una amenaza de muerte vía WhatsApp desde un celular registrado en Miami. Fue antes de que sus problemas de salud lo llevaran a internarse la semana pasada en el Sanatorio Otamendi.

A pesar de su origen caribeño, el mensaje tenía un sabor local inconfundible: recomendaba a Pocino irse de la Argentina antes del cambio de gobierno de diciembre. En la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), como se denomina ahora a la vieja SIDE, asociaron el mensaje con la histórica rivalidad entre Pocino y Stiuso.

El viernes, el confirmado titular de la AFI, Oscar Parrilli, anunció la ampliación de la denuncia penal contra Stiuso, ex director general de Operaciones, por el presunto delito de encubrimiento en la investigación por el atentado contra la AMIA.

La amenaza recibida por Pocino, confirmada por diferentes fuentes de inteligencia, forma parte de los últimos ecos de la guerra entre los bandos que se repartían la SIDE hasta que Cristina Kirchner resolvió reformarla y apartar a Stiuso. Son los mismos bandos que el poder político aprovechó hasta que los consideró inmanejables y a los que las derivaciones por la muerte de Alberto Nisman, con quien Stiuso había trabajado a la par, terminaron por transformar en un hormiguero amenazante.

El gobierno sigue desde hace meses los pasos de Stiuso en Estados Unidos. Sabe dónde se encuentra. Pero Parrilli dijo que instruyó a la embajadora argentina en Estados Unidos, Cecilia Nahón, para que consulte al Departamento de Estado si tiene conocimiento de su paradero. Es un juego de apariencias donde ambas partes conocen la verdad pero la disimulan.

Las amenazas de muerte le quitan cualquier gracia al juego. Tras la muerte de Nisman, Stiuso también fue blanco de amedrentamientos e incluso pidió a la Justicia protección para sus hijas. El enfrentamiento que consumió décadas parece no haber terminado.

Hubo cambios en la AFI. Ahora, la línea política desciende sobre todo del segundo de Parrilli, Juan Martín Mena, y de Martín Alaniz, un camporista de nexo con Máximo Kirchner. Los cambios tentaron a un puñado de dirigentes a meter baza en el aceitoso mundo del espionaje, como el bonaerense José Ottavis, a quien se atribuye el patrocinio de algunos aspirantes e incluso contactos en el ámbito privado del espionaje. Tentaciones de la política doméstica.



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