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Una cabalgata de fin de semana

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La historia de Thomas Edward Lawrence y las motos es larga y literalmente accidentada.  Me refiero a accidentada porque es sabido que Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia, murió el 19 de mayo de 1935, pocos días después de haber sufrido un accidente con su moto que lo dejó seis días en coma. En 1935, Lawrence se había retirado del servicio militar (luego de su participación heroica en la Primera Guerra y de una corta carrera diplomática durante la Conferencia de Paz de 1916, había vuelto a alistarse, con nombre falso, como soldado raso en la Fuerza Aérea británica). En marzo de 1935 se había mudado a una cabaña en Dorset, Inglaterra. El 13 de mayo iba en su moto camino a casa (volvía del correo, adonde había ido a mandarle un telegrama a su amigo Henry Williamson) y, cerca de Clouds Hill, no vio a dos niños que venían en sentido contrario montando sendas bicicletas. Los evitó, pero perdió el control de la moto, fue despedido y al caer se golpeó la cabeza.

Lawrence tuvo siete motos en su vida, todas ellas Brough Superior de 1.000 cc, a las que por costumbre llamaba con nombres de caballeros cruzados. La Brough Superior era una fábrica de motos que había montado George Brough, el hijo del famoso William Brough, fabricante de las afamadas motos Brough. Pero las motos fabricadas por el hijo eran “superiores”, y eso era algo que tanto el hijo de Brough como Lawrence sabían –y también Mr. Brough, digámoslo de una vez, aunque nunca lo reconociera. Lawrence estaba enamorado de esas motos. Era petiso (medía apenas 1,66 m), de modo que estaba obligado a cambiarle el rodado de la rueda trasera de sus motos para poder apoyar el pie en el suelo cuando estaba detenido. De las seis motos que había tenido con anterioridad, conservaba siempre el tanque cromado de nafta. De hecho, el tanque de nafta le sobrevive: sigue vendiéndose en subastas a precios estrambóticos. Lawrence gozaba de un trato preferencial por parte de George Brough, y a modo de retribución, Lawrence se dejó fotografiar vestido de militar y permitió que en una publicidad Brough Jr. reprodujera una carta en la que Lawrence afirmaba que la Brough Superior era la mejor moto del mundo. Cierta vez, cuenta Brough Jr., Lawrence apareció por la fábrica pidiendo que le hicieran una afinación en el motor porque tenía pensada una cabalgata de fin de semana. Como era costumbre, los mecánicos hicieron su trabajo y dejaron registrado el kilometraje al momento de realizarlo. No hay que olvidar que estamos en 1935, y que las rutas inglesas de entonces no eran como las de ahora (ni hablar de las motos, aunque las motos no eran tan diferentes). Lawrence llevó a hacer la afinación del motor de su moto el viernes a la mañana. Retiró la moto a la tarde y apareció nuevamente el lunes a primera hora. Los mecánicos y el mismo Brough Jr. quedaron helados al comprobar que en el fin de semana Lawrence había recorrido montado en su motocicleta alrededor de 3.000 km, una proeza que aún hoy, con las motos y las rutas actuales, sigue siendo muy difícil de equiparar.



Guillermo Piro