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Una tarde en la escuela

¿Saben cómo se dan cuenta cuando ven un padre recientemente separado?

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¿Saben cómo se dan cuenta cuando ven un padre recientemente separado? Porque se mueve como King Kong en las primeras películas de mala animación. Ahora que estoy separado me toca a veces ir a las reuniones de padres solo. Fui a una del colegio donde va mi hija y me sorprendió lo que pasó. Por un lado, había cuatro padres voluntarios que comandaban la reunión. Ellos eran el nexo entre los directores del colegio y los “papas”. La idea era, dijeron, traer propuestas para que trabajemos las familias y los docentes en la alimentación saludable de los chicos. Me tocó estar en un lugar de la vida donde debatimos sobre alimentación saludable mientras muchos chicos de nuestro país no tienen para comer. Pero los padres querían hablar de otras cosas, entre ellos yo. A mi me parecía una exageración que los niños vayan cargados con hasta cinco cuadernos y que tengan que arrastrar una mochila como si fuera una bola negra de detención penal. ¿Por qué no eliminar cuadernos? También dije que era bueno emancipar a los chicos en lugar de embrutecerlos. Eso fue demasiado. Ahi saltó un padre vestido de Legacy, muy joven, gritando detras mío que él no había venido a la reunión para discutir la emancipación de los chicos si no los problemas de conducta que hay amenudo. Habló de bullying.

El tipo era muy violento, casi una tautología con el tema que traía a la mesa. Asi que le dije que se tranquilizara, que era violenta su forma de hablar despreciando las propuestas de los demás. Cuando a un violento le decís que es violento, es peor. Pero la mujer lo contuvo y yo me corrí de asiento para no tenerlo en mi espalda. Entonces propuse pagar mil pesos por cada año de nuestros hijos. Ana seis, seis mil pesos. Julián dos, dos mil pesos. Sumaban ocho mil. Estaba pagando menos de la mitad de lo que pago. Un padre me dijo que cuando mi hija creciera iba a tener que pagar más: le dije que cuando mi hija creciera yo ya no iba a estar en este mundo. También propuse que no vinieran con autos caros a traer a sus hijos. Los que tienen semejantes naves también tienen un segundo auto más berreta. Eso es ostentación y le hace mal a los chicos. Les dije que era saludable venir caminando, incluso. Ahi el padre violento se paró y salió de la sala. Algunos se reían, otros me odiaban. Me acordé de una canción de la primera época de los  Babasónicos: “Salvajes de traje, me quieren educar/ salvajes de traje, me quieren enseñar”.