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Veranito radical

Sanz, estrella de cambios para homogeneizar. Llegada tarde de Monzó y corset para Carrió.

¿Y SANZ SE ACABÓ?
¿Y SANZ SE ACABÓ? Foto:temes

Un gradualismo más simpático al círculo rojo con Ernesto Sanz de operador influyente en las modificaciones del gabinete que insinúan un cambio más profundo es la novedad del verano, en el que la UCR atraviesa un revival al que no aludirá para contribuir al proceso de homogeneización que reverdece una de sus utopías: formalizar la alianza Cambiemos en el Gobierno.

Con las incorporaciones del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, su segundo, Rodrigo Pena, el titular del Banco Nación, Javier González Fraga, y el médico personal de Jesús Rodríguez, Luis Rubinstein, como viceministro de Salud, Sanz relativizó el apartamiento de la política para ocuparse de un emprendimiento hotelero en San Rafael: extraño cursus honorum para equiparar currículum en la era de los CEOs.

Macri está a gusto con él y Mario Negri. Menos con Gerardo Morales y José Corral. Apremiados de fondos frescos, el gobernador jujeño y el intendente de Santa Fe evitan conflictos. La suerte es ingrata con Morales. Por la UCR exigirá al Presidente treinta lugares en la lista de diputados por los veinte que renueva y liderar la de senadores en Chaco, Formosa, Santa Cruz y Jujuy cuando lo vea el 30 junto a la mesa de Cambiemos.

Sanz y el jefe del bloque Cambiemos actuarán la irritación que se autoarrogan. El mendocino conoce a Macri y elude forcejeos. El cordobés ganó consideración con el desgraciamiento de Monzó, que lo comprendió tarde. La tregua pedida bajo promesa de no erosionar la autoridad presidencial con planteos de disidencia llega cuando está fortalecida. El titular de los Diputados buscaba acordar con la UCR disputarle al Pro en las PASO. Los radicales miran de reojo la incorporación de peronistas al Gobierno.

Macri reunió el 16 de enero a intendentes del PRO en 3 de Febrero, en simultáneo con los despidos de Carlos Melconian del Banco Nación y de Daniel Chain de la Secretaría de Obras Públicas. Curiosa coincidencia. El intendente Diego Valenzuela gestionaba desde hacía meses la reunión, promovida originalmente por Monzó.

Marcos Peña coordina la agenda presidencial y mantiene diálogo con Valenzuela. El jefe de Gabinete ganó con los cambios, que no incluirán al jefe de los Diputados para no dar una victoria fácil a María Eugenia Vidal. La gobernadora recorrió esta semana Vicente López con el intendente Jorge Macri.

El primo del Presidente participó del asado: su candidatura a senador nacional ganó valor proteico con otro en San Telmo. Peña delegó autonomía para definir candidatos donde gobierna Cambiemos. Satisfacción para Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, jefe del gobierno porteño. Si no es un corset para Elisa Carrió, se le parece: es la esperanza de rebelión para el radicalismo y Monzó.

Rogelio Frigerio coordinará negociaciones donde es oposición. Desafío para el ministro del Interior, que pidió la cabeza de Chain. Macri lo empoderó con la obra pública mientras espera que se emancipe del jefe de los Diputados.

Ajuste. El detalle de obras por distrito del Presidente causó sorpresa en los jefes comunales. Casi en sintonía con la pereza intelectual advertida por Gabriel Katopodis en el PJ bonaerense. El intendente de San Martín es reacio a insistir con CFK en el grupo Esmeralda que incluye a Fernando Gray y Mariano Cascallares: dos de los diez peores del GBA evaluados por el ranking de gestión de Analogías.

Los de Esteban Echeverría y Almirante Brown son aliados de Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora. El más enfático en la unidad con el kirchnerismo. Son tres distritos donde la ex presidenta tiene aceptación considerable. Habilitada por Macri vía Peña, Vidal insistirá con incorporaciones con el Ministerio de la Producción vacante. Por las dudas, Eduardo “Balli” Bucca de Bolívar desmintió la suya.  

Sanz sigue de cerca a la UCR bonaerense, que renueva cinco diputados y dos senadores. La misión de Daniel Salvador es obtener ocho lugares en las listas. Bonus impuesto al vicegobernador para dar crédito al respaldo irrestricto a Vidal. También para habilitar que su hijo Sebastián sea candidato a senador por la primera sección y anule la reelección de Roberto Costa, jefe del interbloque Cambiemos.

En la quinta sección bonaerense hay conflicto por Lucas Ventoso, jefe del radicalismo en Pinamar y de relación tensa con el intendente Martín Yeza del Pro. Ventoso cobró fama con la destitución por enriquecimiento ilícito del intendente Blas Altieri y la renuncia de quien lo sucedió, Hernán Muriale. Yeza tiene origen en el Movimiento Unión del Partido por Pinamar (MUPP) de Altieri.

También por Miguel Lunghi. El intendente de Tandil confinó al PRO al sexto lugar de la lista de concejales en 2015. Manuel Mosca y Joaquín de la Torre despliegan diplomacia con el irreductible caudillo radical. El titular de Diputados en la Legislatura y el ministro de Gobierno compartirán acto con Lunghi a mediados de febrero.

Pinamar y Tandil importan por destino turístico de sectores medios antes que por cantidad de electores. Afín a Cambiemos, su público dejó ociosa en esta temporada una porción importante de capacidad hotelera. Síntoma de la recesión que el Gobierno confía estar superando. Si es que en invierno se perciben los efectos aportados por este verano acalorado para la UCR.


*Analista político.



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