COLUMNISTAS ¿FALSAS PROMESAS?

Vergüenza para todos

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La repercusión de la columna publicada en este espacio hace dos semanas ("¿Hace falta más, señor?", PERFIL, 13/2/2016) y la difusión en las redes sociales –que podría continuar ahora con el hashtag  #verguenzaparatodos– me animan a insistir en la causa de reclamar que el Estado deje de financiar el agujero negro del fútbol y dedique los dos mil millones de pesos que tiene previsto aportar este año a la atención de urgencias desesperantes.
La Auditoría General de la Nación detectó que faltan 179 millones de los 2.967 millones girados a la AFA hasta 2014. Semejante descontrol sería causa suficiente para rescindir el contrato. El Estado no puede ser cómplice de la corrupción en la AFA, de los vínculos de los clubes con las barras bravas, de los delitos que los involucran, ni de la violencia que obligó inclusive a prohibir el acceso a los estadios del público “visitante”.
Por otra parte, la televisión ya está saturada de fútbol. Los porcentajes de audiencia de las transmisiones de los partidos, salvo los considerados “clásicos”, revelan que sólo interesan a una minoría. No todo lo paga el Estado, pero es el dinero público el que mantiene y beneficia a los que defienden el negocio en nombre del “pueblo”. Aun así, los clubes siguen teniendo pasivos millonarios y dilapidan fortunas sin rendir cuentas.
Podría discutirse si incumplir la promesa hecha en la campaña electoral por el entonces candidato Mauricio Macri, de mantener el Fútbol para Todos, afectaría la credibilidad de su palabra. En un país donde el poder ha mentido tanto –políticos, empresarios, sindicalistas, medios–, la palabra dada y el honor que conlleva es también uno de los valores importantes a recuperar.
Pero todo tiene un límite cuando el crudo drama golpea en el pecho y hay que hacerse cargo. Frente a esa realidad, “la única verdad”, la palabra se acongoja, se atraganta. Es entonces cuando importa más lo que se hace que lo que se dice. En la columna anterior sólo cité la carta que la médica Andrea Potes, jefa del Servicio de Emergencias y Trauma del Hospital Interzonal General de Agudos de Mar del Plata, le envió a la gobernadora María Eugenia Vidal. Pueden leerla completa en internet. Aquí van algunos párrafos:
“(...) Sé que tiene una provincia en llamas pero yo trabajo en un hospital en llamas y estoy agotada de pelear contra los molinos de viento... Hoy (esta semana) fue uno de “esos” días en que me planteo si estamos haciendo lo correcto al permitir que el hospital continúe así. Con una guardia saturada, con pacientes internados en los pasillos arriba de camillas durante días, con malas condiciones no sólo de atención médica por la gran demanda que supera nuestras posibilidades, sino incluso sin las condiciones básicas de higiene, más de 30 enfermos con sólo dos baños, mezclados hombres con mujeres, atendidos por sólo dos enfermeras”.
“Ayer, por ejemplo, al igual que la semana pasada, sin algo tan básico como rayos x. Hay tres equipos y sólo funciona uno intermitentemente. Con pacientes que comparten monitores. Para que comprenda, en un monitor la frecuencia cardiaca y trazado es de un paciente, la tensión arterial de otro y la saturación de otro. Y nosotros debemos recordarlo para no corregir una frecuencia cardiaca anormal en el paciente que no corresponde. Sin endoscopio de ningún tipo funcionando (alto, bajo, ni respiratorio)”.  “Y, aparte, renunciaron los gastroenterólogos y también los patólogos por lo que no hay anatomía patológica (biopsias, para que entiendan). Las mesas de anestesia están destruidas porque hace más de un año que no reciben mantenimiento. Los pacientes traumatológicos tardan meses en conseguir una prótesis, no hay material en la guardia para resolver algo tan simple como grave que es una fractura de pelvis. Las camas (pocas por cierto) están rotas y elevamos las cabeceras de los pacientes con cajas... Podría seguir (...) ¡Necesitamos ayuda!”.
Necesidad y urgencia, señor.  “Cambiemos”, o seguimos con “vergüenza para todos”.

*Periodista.



Carlos Ares