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Victimización e inseguridad en la Argentina

Según los resultados de la encuesta del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, si bien en 2015 se registra una caída de casi 10% respecto al año 2014, la inseguridad es una de las mayores preocupaciones de la población urbana de 18 años y más.

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Según los resultados de la encuesta del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, si bien en 2015 se registra una caída de casi 10% respecto al año 2014, la inseguridad es una de las mayores preocupaciones de la población urbana de 18 años y más. Esta caída puede deberse a que en 2015 la pobreza, la desigualdad social, la corrupción y el narcotráfico adquirieron mayor relevancia social.

Se sostiene la importancia de analizar la dimensión objetiva de la inseguridad –porcentaje de personas que han sido víctimas de un hecho de delincuencia o violencia, habiendo sufrido el hecho de manera personal o algún miembro de su hogar– en tanto que también la dimensión subjetiva, en términos del grado en que la persona y los miembros de su familia se sienten seguros en su casa, en el barrio o en la vía pública y de la probabilidad respecto a convertirse en víctimas de un delito. Además de la victimización, muchas investigaciones han mostrado interés por el efecto del miedo al delito sobre la salud física y mental de las personas, revelando que este miedo provoca efectos negativos en el bienestar psicológico, tanto en víctimas como en no víctimas de delitos. De hecho, en algunos casos, el miedo al delito y la preocupación por la seguridad personal pueden tener un mayor impacto en el bienestar y la satisfacción con la vida que la victimización misma.

Respecto a la inseguridad objetiva, si bien se observa un constante crecimiento de la delincuencia desde el año 2010, el porcentaje disminuye entre 2014 y 2015: un 27,7% de las personas o algún miembro de su familia ha sido víctima de algún hecho de delincuencia o violencia en 2015, en comparación al 31,1% del año anterior. Entre 2010 y 2015 las personas con nivel socio-residencial medio alto que residen en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registraron la mayor caída de hechos delictivos. Se observa también que una de cada tres personas de 18 a 34 años de edad han sido víctimas de algún delito.

En lo que hace a la inseguridad subjetiva, a lo largo de 2010-2015, se ha mantenido en niveles elevados, superando el 80% en todos los años. El último año, el 87% de las personas se sienten inseguras en su casa, barrio o vía pública y consideran muy probable convertirse en víctimas de un delito. Al contrastar los datos en el período 2010-2015, el mayor incremento se registró dentro de la clase socioeconómica baja y en los que viven en villas y asentamientos. Además, los ciudadanos de los sectores más bajos son quienes presentan una mayor incidencia de la percepción de inseguridad.

Por último, los resultados dan cuenta de los efectos que tienen tanto la inseguridad objetiva como la subjetiva en el bienestar y salud mental de las personas. Quienes han sido víctimas de algún delito como también quienes se sienten más inseguros en el entorno presentan un mayor malestar psicológico y se sienten nada o poco felices. A su vez, si bien aquellos que han sido víctimas de algún delito (sobre todo en el estrato socioeconómico medio bajo) utilizan en mayor medida estrategias de afrontamiento negativo, existe un predominio de conductas evitativas en quienes se sienten más inseguros en su entorno.

El delito, y su consecuente victimización, son hechos objetivos cuya resolución depende de políticas públicas que conciernen a múltiples instituciones. La eficacia de las intervenciones que se diseñen y apliquen depende también de la concepción que se tenga de la problemática, en este caso de la inseguridad. La dimensión subjetiva de la inseguridad, propia de una mirada psicosocial, aporta evidencia de la incidencia de los comportamientos que para ser efectivos deben implicar cambios a nivel de la cognición, es decir, en los valores y creencias que favorecen el bienestar individual y social.


*Conicet-UBA. **ODSA-UCA.



Marcela Muratori* / Solange Rodríguez Espinola**