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Voces en el mundo

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A propósito de las nuevas modalidades de circulación de los discursos sociales, que van cobrando forma estos últimos años como resultado del funcionamiento de internet, se produjo hace pocos días un hecho particularmente interesante. Veamos los tiempos y las etapas. El proceso se inicia hace unos nueve meses en el ámbito de los medios árabes. El 19 de octubre de 2012, el canal de noticias El Wady realiza en El Cairo una entrevista en video a Ali Ahmed, un chico de 12 años de edad, en el contexto de manifestaciones de protesta en contra del gobierno de Mohamed Morsi. No he podido confirmar si la entrevista se difundió en su momento ni, si así fue, exactamente cuándo, pero en todo caso no parece haber tenido entonces mayor repercusión. La protesta social siguió su curso en Egipto, con intensidad creciente, y el pasado 3 de julio el ministro de Defensa egipcio anuncia que el presidente Morsi ha sido finalmente destituido. Las multitudes que festejan en las calles esa noticia nos recuerdan las manifestaciones que llevaron al derrocamiento de Moubarak.
Subida a YouTube en este nuevo contexto y con subtítulos en inglés, la entrevista a Ali Ahmed generó de inmediato lo que se llama un fenómeno viral, de alcance planetario. Grabada en octubre del año pasado, ha sido vista y comentada, esta última semana, por millones de personas. Diversas fuentes periodísticas indican que la traducción al inglés es correcta. Ahora bien, las características excepcionales de la performance de este preadolescente de 12 años de edad, que en menos de tres minutos presenta un diagnóstico preciso e implacable de la etapa que siguió al derrocamiento de Moubarak y del año de gobierno del presidente Morsi, han generado interrogantes sobre las condiciones de producción del video. Las declaraciones de Ali Ahmed, ¿son espontáneas? La pasión y el entusiasmo que transmiten sus respuestas han hecho que la evaluación prevaleciente en internet sea que Ali no estaba repitiendo un guión preparado por terceros. Coincido con esa evaluación, aunque nada sea aquí fácil de probar. Viendo el video una y otra vez, siento que es la voz del cuerpo de Ali Ahmed que habla. El sitio web de The Huffington Post subraya la “increíblemente precoz condenación de la Hermandad Musulmana” que hace Ali Ahmed y que “lo dejará mudo” al receptor y los Canales Arabes Libres que comentan la entrevista en YouTube, presentan a Ali Ahmed como “el próximo presidente” de Egipto.

“Estoy aquí para ayudar a que Egipto no se convierta en una mercancía en manos de una sola persona” y “para protestar por la confiscación de la Constitución por un solo partido. No nos cansamos de un régimen militar para reemplazarlo por una teocracia fascista”. La periodista que entrevista a Ali dice no saber qué es una teocracia fascista. Respuesta inmediata: “La teocracia fascista es cuando se manipula la religión y se justifican así regulaciones extremas en nombre de la religión, aunque no sea la religión la que gobierna”. Pregunta: ¿Cómo sabes todo esto? Respuesta: “Lo sé. Escucho mucho a la gente, y uso mi propio cerebro. Además, leo los diarios, miro televisión y busco en internet”. Pregunta: ¿El país anda mal y tiene que cambiar? Respuesta: “¿Política o socialmente? Los objetivos sociales de la revolución no se han logrado todavía, el empoderamiento económico, la libertad y la justicia social. No hay empleos, la policía sigue encarcelando gente al azar. ¿Cómo es posible que un presentador de noticias en la televisión gane 30 millones de libras egipcias y todavía haya gente que busca comida en la basura?” A propósito del proyecto de Constitución, que leyó en internet: “Vamos a terminar con algo malo (…) Por ejemplo: las mujeres son iguales a los hombres en todo, salvo en cuestiones que contradigan la ley islámica. La ley islámica permite a los hombres disciplinar a sus esposas. Yo no puedo golpear a mi mujer hasta casi matarla y después explicarle a usted que la estoy disciplinando. Esto es abuso y locura”. “Todo este proceso político está vacío porque en primer lugar el parlamento está vacío desde el punto de vista popular y constitucional”.

Distorsión inesperada de la pertinencia de una noticia, que reaparece y estalla en función de un proceso político que ella misma anticipaba. Expansión gigantesca de la voz de un chico egipcio registrada en una calle del Cairo, que se transforma nueve meses después en marco de interpretación, para millones de personas, de la grave crisis que acaba de producirse en Egipto. Nuevas figuras complejas de circulación de los discursos, que están modificando los mecanismos a través de los cuales le atribuimos sentido a lo que ocurre en el mundo.

* Profesor emérito. Universidad de San Andrés.



Eliseo Veron