COLUMNISTAS LA ESTRATEGIA DE LA OPOSICION

Voto útil y polarización

Superado el fuerte impacto que sobre la opinión pública produjo la muerte de Raúl Alfonsín continuará el operativo voto útil en favor del PRO-peronismo, que ha comenzado a instalarse en la mayoría de los grandes medios de difusión, constituidos hoy, junto con el sector agropecuario representado en la Mesa de Enlace, en el polo más dinámico del arco opositor.

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default Foto:Cedoc

Superado el fuerte impacto que sobre la opinión pública produjo la muerte de Raúl Alfonsín continuará el operativo voto útil en favor del PRO-peronismo, que ha comenzado a instalarse en la mayoría de los grandes medios de difusión, constituidos hoy, junto con el sector agropecuario representado en la Mesa de Enlace, en el polo más dinámico del arco opositor. La estrategia de voto útil hacia la alianza populista de centro-derecha parece ser la estrategia de campaña decidida para dañar con mayor profundidad al oficialismo, en particular en la provincia de Buenos Aires.
Sobran los motivos para justificar la elección del PRO-peronismo para galvanizar esta estrategia de polarización; sólo señalaremos dos.
En primer lugar, desde el punto de vista de su potencialidad política, la Coalición Cívica, el otro gran espacio opositor, no gobierna ningún distrito de peso electoral significativo –el gobernador Hermes Binner es un referente puro del Partido Socialista con juego propio–, con la debilidad que esto supone para eslabonar una estrategia de poder real a nivel nacional.
En otra dimensión de análisis, la Coalición Cívica tampoco oferta una figura presidenciable expectante para derrotar al oficialismo, aun incluyendo a Julio Cobos y Elisa Carrió asociados en este espacio, asociación más que optimista. Los atributos de gobernabilidad que se desprenden de estos dos referentes coaligados son muy bajos, comparados con los de los gobernadores peronistas de los grandes distritos, incluidos Daniel Scioli y Mauricio Macri en la increíble lista de presidenciables del partido fundado hace tiempo y a lo lejos por Juan Perón.
Enfrentar exitosamente al oficialismo en las parlamentarias de junio en el distrito bonaerense y plantar así una alternativa de poder real –a más tardar– hacia el 2011, hace imprescindible polarizar ahora y esto supone quebrar la estructura de distribución de los votos opositores, que teóricamente se divide en mitades entre las dos alianzas de centroderecha bonaerense enfrentadas al oficialismo.
La negativa de Reutemann a incorporar a Agustín Rossi en la lista de unidad del PJ señala que el eje Santa Fe / Buenos Aires / Capital (Macri-De Narváez-Reutemann) vertebrará el proyecto de la centroderecha populista hacia las elecciones presidenciales.
Falta definir la conducta a seguir en Córdoba, el cuarto gran distrito nacional en peso electoral y “el resto del espinel vendrá solo”, especulan los estrategas del PRO-peronismo, especulando incluso con potenciar para las parlamentarias de junio la candidatura de José Manuel de la Sota.
El desacople creciente entre Luis Juez y la UCR, de profundizarse, facilitará la estrategia de polarización nacional del justicialismo anti K y acelerará notablemente el fin del proyecto Coaligado como alternativa electoral exitosa en la Docta.
Así, la dinámica electoral de cara a las elecciones de junio, sostenida en la estrategia de voto útil hacia el PRO-peronismo, comienza a desplegar el perfil de polarización nacional, y los efectos en espejo que esto producirá sobre el distrito bonaerense, de prosperar, alterarán drásticamente el comportamiento electoral del principal distrito nacional, donde surgen 38 de cada 100 votos nacionales.
La captura por parte del peronismo disidente de parte de los votos de la Coalición Cívica en territorio bonaerense puede construir un escenario de polarización que distribuya entre los peronismos oficialista y opositor el 70% de los votos efectivos distritales, lo que supondrá una vez más desde la crisis del sistema partidario en 2001, la transformación de una elección nacional, esta vez de factura parlamentaria, en una interna abierta del justicialismo de la que surgirá el boceto del escenario de disputa de carácter presidencial en 2011. El peronismo se prepara para consolidar su perfil de partido de Estado, un extraño ornitorrinco político e institucional que se adueña de la representación electoral mayoritaria de una sociedad que no puede ya, si no invertir la tendencia, al menos detener de manera sostenida en el tiempo la insólita declinación socioeconómica que azota la Argentina desde mediados de los años setenta.

*Director de la consultora Equis.


Artemio Lopez