El protocolo habilitaba a sólo cinco personas para acompañar adentro del recinto al presidente
Néstor Kirchner mientras ofrecía sus más lucidas ideas ante la Asamblea de las Naciones Unidas
(ONU). Apretaditos, sentados en las escaleras, como si disfrutaran de una película en el cine sin
haber pagado la entrada, José María Díaz Bancalari, Carlos Zannini, Julio De Vido, Miguel Ángel
Pichetto, Jorge Taiana, José Pampuro, Alberto Balestrini y un asesor escucharon atentamente el
discurso del Presidente.
A ellos se sumaban el fotógrafo oficial, que se enamoró de la imagen de la primera dama y
posible candidata a presidente en 2007, Cristina Fernández, y, durante toda la presentación del
Presidente, disparó sin cesar sobre la actual senadora por la provincia de Buenos Aires.
Los dichos que ensayó Kirchner ante la ONU no produjeron ninguna sorpresa. Todo había sido
anticipado por Cristina en sus anteriores ponencias. Sin embargo, hubo un concepto que fue
maquiavélicamente planificado: "El multilateralismo". Esa palabra con la cual la Argentina se
despegó de la política exterior norteamericana. ¿El autor intelectual? Zannini, según pudo
averiguar el enviado del
Diario
Perfil a Nueva York.
Cuando Kirchner se retiró al auto que lo esperaba a la salida de la sede de la ONU y que lo
conduciría al hotel donde se aloja la comitiva, algunos aprovecharon para sacarse fotos, al mejor
estilo turista japonés, dentro del recinto. Otros, en tanto, afilaron sus planes políticos con
gestos románticos: ese fue el caso del jefe de Gabinete de ministros, Alberto Fernández, que no
desaprovechó ocasión para abrazarse con el actual gobernador radical de Mendoza alineado al
kirchnerismo y potencial candidato a vicepresidente del oficialismo en 2007, Julio Cobos.
"Paremos acá que me quiero comprar un durazno", dijo Zannini a los miembros de la comitiva
cuando se retiraba de la sede de la ONU. "Si comprás un durazno, mañana sos tapa de Perfil", le
respondió Fernández, entre risas.
Todos subieron al auto. Y en una situación que podría evocar a un grupo de estudiantes
secundarios en un viaje de egresados, comenzaron a rogarle a Carlos "Lole" Reutemann que condujera
el vehículo hasta el hotel. "Que no maneje Lole, porque vamos a llegar segundos", bromeó uno de los
legisladores que acompañaba a la comitiva.
Pero en un viaje programado exclusivamente para atraer inversiones a la Argentina, el que se
había ganado la chancha había sido De Vido. Por la mañana, había anunciado una inversión de 1000
millones de dólares por parte de una petrolera extranjera en la provincia de Santa Cruz.
Pero cuando los periodistas le preguntaron sobre el origen de esa crifra, la respuesta no fue
muy convincente: "Es lo que estimo yo necesita la empresa para duplicar su producción. Hoy, la
firma produce un 10 por ciento....o un 5 por ciento. No, no, es un 3 por ciento de lo que se
produce en la Argentina. Algo más o menos así".
No será que, más allá de tocar la campanita, se vuelven con las manos vacías.