“El 19 de julio de 1976 fue uno de los días más tristes de mi vida. Lo recuerdo como una
persona admirable en todos los aspectos de la vida”. Así revive Enrique Gorriarán Merlo la
memoria de Roberto Santucho. Hoy, el ex líder del ERP es uno de los organizadores del acto de
Córdoba, donde el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, volverá a hablar públicamente en el país.
—¿Recuerda la última vez que vio a Santucho?
—Fue la noche anterior a su asesinato, estábamos organizando una reunión con Montoneros
y Poder Obrero, a los efectos de formalizar una unidad que se iba a llamar Organización para la
Liberación Argentina. Fue en la calle España 90, frente a la cancha de Platense, a seis cuadras de
donde sucedió el drama del día siguiente.
—¿Cree que hoy Santucho estaría colaborando con el kirchnerismo?
—No lo podría decir, pero pienso que él tendría una postura crítica hacia la política
económica y social del Gobierno, y que tendría una postura de aceptación de la política de derechos
humanos respecto del pasado y de la política latinoamericana. Creo que estaría actuando en
política, democráticamente.
—¿Estaría trabajando junto a Kirchner en una gran Latinoamérica bolivariana?
—En ese aspecto considero que sí porque siempre tuvimos esa posición
latinoamericanista.
—¿Usted está colaborando con el acto que va a encabezar Chávez en Córdoba?
—Exactamente, estoy colaborando con el acto oficial del día 21. Se va hacer en el
predio de la Universidad Nacional de Córdoba, en el parque Velez Sarfield, luego de la reunión de
los presidentes. Ahí va a hablar con seguridad el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el
presidente de Bolivia, Evo Morales, y es probable que venga Fidel Castro. Sobre esto último, no va
haber seguridad absoluta hasta poco antes de que arribe al país.
—¿Qué opina de la política oficial sobre derechos humanos?
—Me parece correcta. Pero lamentablemente en la sociedad de hoy hay violaciones a los
derechos humanos visibles. Los cartoneros siguen revolviendo basura en la calle, los niños siguen
viviendo en las esquinas y no veo una política para superar esta situación, sino más bien, para
estandarizarla. En lo económico, no hay una estabilidad estratégica ni hay un proyecto de
desarrollo industrial y de investigación científica.
—¿Le gustaría que Kirchner fuera reelecto?
—Si fuera hoy, sí porque la alternativa que hay al kircherismo es realmente
preocupante. López Murphy, Macri, Sobisch, la misma Elisa Carrió: no hay una alternativa. Si
hubiera existido una segunda vuelta entre Menem y Kirchner, sin ser un kirchnerista convencido,
hubiera votado sin duda por Kirchner.
—¿Tiene contactos con miembros del gobierno?
—Orgánicamente, no, pero conozco a muchos funcionarios porque han sido compañeros de la
misma organización o de organizaciones afines en la época de la resistencia a la dictadura. Miguel
Bonasso, por ejemplo.
—Si el gobierno lo convocara oficialmente, ¿se sumaría?
—Si apuntara a resolver los problemas económicos y sociales que decía antes, ayudaría
en todo lo posible.
—¿Qué haría con los militares?
—Estoy dispuesto a convivir democráticamente y discutir democráticamente con quienes
nos enfrentamos incluso de manera armada, siempre y cuando no hayan cometido delitos de lesa
humanidad, es decir, que no hayan sido parte de la desaparición de personas, robo de niños, la
tortura generalizada, del asesinato de prisioneros. Con los que si participaron, creo que
corresponde el juicio y el castigo. Coincido con la línea del gobierno sobre los actos de algunos
militares que reivindicaron el terrorismo de Estado.