La tierra roja amaneció teñida de papelitos blancos con la inscripción de dos letras:
no.
Trece puntos de distancia se encargaron de demostrarle al
gobernador de Misiones, Carlos Rovira, que su pueblo
no quiere renovar su constitución. Rovira no pudo soportar
la seguidilla de errores cometidos en el último mes:
clientelismo, abusos, ilegalidades y desorden invadieron el
aparato rovirista. Ni siquiera el reparto descarado de millones le arrancaron una sonrisa.
Apóstoles y Oberá, dos de las ciudades que recibieron en la
última semana de campaña millones de pesos en clientelismo, también dijeron no.
La estrategia rovirista en el momento del escrutinio no pudo frenar lo estimado. Los primero
números que empezaron a llegar al Centro Provincial de Computos fueron los de aquellas ciudades
donde se imponía la Renovación, lo que generó que el partido del gobernador se mantuviera al frente
de las elecciones durante gran parte de la tarde. Cuando las mesas R se acabaron, bastaron pocos
minutos para que el FUD recupere terreno, alcance al rovirismo y le saque trece puntos de
diferencia.
“No los unió el amor, los unió el espanto”. En
el transcurso del día de ayer se vivieron momentos de tensión, sin embargo, el frente político
social que encabezó el obispo emérito de Iguazú, Joaquín Piña tuvo un solo objetivo: frenar las
ambiciones políticas de Carlos Rovira. Misión cumplida.
Los festejos del Frente Unidos por la Dignidad demostraron una sola realidad.
El FUD fue solo una excusa. Todas las vertientes que
confluyeron en la espalda del obispo Piña decidieron festejar y capitalizar el triunfo por
separado.
El primero fue el senador nacional y kirchnerista,
Luis Viana que, pasadas las 18, declaró el triunfo, festejó
con su entorno y llamó al gobierno nacional. Mientras tanto, el diputado nacional,
“Juanchi” Irrazabal trató de calmar las
expectativas del gobierno nacional, con una
comunicación directa con Néstor Kirchner, que observó todo
desde Río Gallegos.. Después el intendente de Posadas,
Jorge Brignole, intentó capitalizar el triunfo, y de esa
forma, traccionar rumbo al 2007.
Joaquin Piña, esquivó actos partidarios y agradeció a su
gente desde Iguazú. El camionero
Adolfo Velásquez se adueñó de la plaza 9 de Julio con un
camión y la marcha peronista. Después, fue el ex fugaz presidente,
Ramón Puerta, quien agradeció la negativa del pueblo
misionero y enfrentó a la prensa con la única idea de posicionarse para el 2007. Sus planes superan
las fronteras provinciales.
Hasta el presidente de la Unión Cívica Radical,
Roberto Iglesias aprovechó la elección para festejar el no.
Esta elección se trató de un duro revés al presidente Kirchner, sin embargo, ahora se abrió
un nuevo capitulo.
¿Quién será la nueva cara K misionera en el 2007?
Los kirchneristas del FUD pelearan por obtener el apoyo del presidente y de demostrarle a
Néstor Kirchner, que todavía, Misiones, es territorio K. Carlos Rovira deberá agachar la cabeza.
El gobernador misionero tenía que demostrar lo que había aprendido, era una jugada personal.
En campañas anteriores, sus padrinos le marcaron el rumbo. Primero, Ramón Puerta lo posicionó como
una alternativa potable, lo guió y lo hizo crecer hasta que lo convirtió en gobernador. Después, en
octubre de 2005, el apoyó de Néstor Kirchner, ayudó a Carlos Rovira a sentirse respaldado. Esta
vez, se trató de su batalla. Si bien Kirchner y sus funcionarios apoyaron públicamente la
“re-re indefinida”, Rovira tuvo que organizar y llevar a cabo su estrategia en soledad.
No lo supo hacer.
Kirchner también falló, jugo un partido que no era de él, pensando
que se trataba de un simple amistoso. No sólo perdió por goleada, sino que se lesionó para el gran
partido: las presidenciales del año que viene.