Este evento se podría difundir con una imitación de la campaña de la bebida Cola Diet. “Quién
no haya jugado alguna vez a la guerra de almohadonazos, que levante la mano”. Y si queda
alguien que no alzó la palma, porque no lo hizo de niño ni con sus hermanos o amigos, este fin de
semana tendrá su oportunidad.
Se trata de intervenciones programadas por organizaciones denominadas
flash mobs, que residen en San Francisco, Vancouver y
Madrid. El fin de semana del
18 de noviembre (a las 6 de la tarde puntual) harán
una en la Argentina, en los bosques de Palermo.
La consigna es que cada uno lleve una almohada para poder pegarse con los demás, sólo con el
objetivo de “descargar tensiones y hacer algo diferente”, tal como lo informa el sitio:
http://luchadealmohadas.blogspot.com/
Los organizadores del evento están lejos de proponer una lucha sin
cuartel, ese motivo los obligó a sentar una serie de reglas. Hay que presentarse con una
almohada oculta en una bolsa de plástico; no se puede pegarle a quien no lleve una entre sus manos
(a menos que lo pida) y, por último, queda terminantemente prohibido usarlas con objetos duros como
cierres o botones.
Parecido al carnaval, pero importado desde los países del primer mundo, la agrupación flash
mobs propone evocar indirectamente a los situacionistas de los años 60 en Francia, que planteaban
deconstruir el espacio urbano y darle otro significado a los lugares más transitados de la ciudad.
La diferencia radica en que ahora son difundidas por email o por sitios de Internet.
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