Juan Cruz Sanz trabaja en la sección Política de PERFIL. El año pasado, cuando tenía apenas 19
años, primero fue uno de los 180 seleccionados entre más de mil postulantes para participar del
concurso profesional que originó la redacción de este diario, y luego fue uno de los 60 elegidos
para el puesto de redactor.
Vale la pena leer su propia presentación: “Soy el tercer hijo del matrimonio de Jorge
Sanz con Estela Lestrade. Nací el 23 de diciembre de 1985 en Río Gallegos, el único patagónico de
la familia. Mi familia llegó a Santa Cruz en 1984. Tengo dos hermanas mayores. María, mi hermana
mayor, e Ignacia (Nacha). María es policía y Nacha dedicó su vida a su pasión: los aviones y el
turismo. Terminé mis estudios primarios en 2000 en la escuela EGB número 39, a dos cuadras de mi
casa. Me recibí con uno de los mejores promedios de mi promoción. En 2001 ingresé al Polimodal 23
República de Guatemala (el mismo colegio al que fue Néstor Kirchner). En ese establecimiento me
recibí en 2003. Siempre me gustó el colegio y nunca tuve problemas para el estudio. Fui el mejor
promedio de mi curso en 2º y 3º año. Terminé el secundario con 9,60 de promedio.
”Siempre dije que mi vocación estaba en el periodismo. Lo decidí en sexto grado y nunca
más cambié de opinión. En 2004 no me quedó otra posibilidad que agarrar mis cosas y venirme a la
gran ciudad a continuar mis estudios universitarios. Con mucha tristeza tuve que acostumbrarme al
ritmo de Buenos Aires, aunque todavía no lo he logrado. En 2004 inicié mis estudios universitarios
en la Universidad de Belgrano, terminé el primer año con uno de los mejores promedios, situación
que generó que en 2005 fuera becado por la Universidad. A medida que empecé a empaparme de
periodismo, mi pasión hacia esta profesión creció día a día. Hoy pienso que elegí la mejor
profesión del mundo.
”La política siempre me apasionó. Desde chiquito mi papá me hizo conocer el mundo de la
política por dentro. Quedé maravillado. A contramarcha de mis compañeros, era el único que no podía
dejar de pensar en política. Además, como santacruceño, que Kirchner fuera presidente para mí era
un orgullo. Por primera vez notaba que mi provincia resurgía y era conocida a nivel nacional.
Durante 18 años viví el kirchnerismo en carne propia. Viví en una nube de fantasía. Yo mismo hice
campaña para Kirchner, con 17 años pensaba que era lo mejor. Ver las cosas desde Buenos Aires,
desde el periodismo, me ayudó a darme cuenta. Aprendí a ver las cosas con distancia.”
¡Cómo un Sanz nos hace esto! El padre de Juan Cruz, Jorge
Sanz, dice que el inglés le permitió hacer su carrera. Nació en Mar del Plata hace 61 años. Su
padre era ingeniero de submarinos de la Marina. Era agregado naval en Paraguay cuando cae Perón en
1955 (quien se refugió en la célebre cañonera paraguaya) y lo pasan a retiro. La familia se fue a
vivir a Estados Unidos cuando Jorge tenía 12 años y allí, en Los Ángeles, hizo toda la secundaria y
parte del college.
Se había adaptado bien a la vida norteamericana pero tuvo que regresar a la Argentina porque
en 1965, durante la etapa final de la Guerra de Vietnam, el presidente Lyndon Johnson, desesperado,
ordenó reclutar también a los jóvenes extranjeros con residencia permanente en Estados Unidos.
Antes de residir en Los Angeles, los Sanz vivieron en Buenos Aires, en Arenales al 900, y la
hermana de Jorge era íntima amiga de quien terminaría siendo la esposa de Jorge, Estela, quien
vivía a pocas cuadras, en Libertad y Posadas, e iban al mismo colegio.
Al regresar de Estados Unidos, Jorge le llevó una carta de su hermana a su mejor amiga.
Flechazo: se casaron al año siguiente, al siguiente nació María, hoy sargento de la Policía de
Santa Cruz (más adelante se verá que ella es la protagonista desencadenante de esta nota) y dos
años después Nacha, las hermanas de Juan Cruz.
Gracias a su conocimiento del inglés, Jorge comienza a trabajar en South African Airlines,
luego en la desaparecida Braniff Airways, más tarde en el recién inaugurado hotel Sheraton y
después como responsable de la línea de seguros de viajero de la compañía Zurich. Hizo del turismo
su especialidad y como peronista de alma fue asesor de la Comisión de Turismo del PJ, con Luder.
Llegada la democracia, en 1984 recibe una oferta que cambiaría su vida: el entonces
gobernador de Santa Cruz, Arturo Puricelli (actual director de la Fabricaciones Militares de
Kirchner) lo designa subsecretario de Turismo de la provincia. Los Sanz se vienen a vivir a Río
Gallegos y tres años después, en 1987, el nuevo gobernador electo, Ricardo Del Val, designa a Jorge
Sanz ministro de Gobierno.
La salud de Jorge le juega una mala pasada: tuvo el primero de dos infartos y se aleja del
cargo. Vuelve a la política ya con Kirchner gobernador como asesor del ministro de Economía de
Santa Cruz, Julio De Vido, quien lo designa entre 1996 y 1998 en la Comisión Fiscalizadora de
Yacimiento Carbonífero Río Turbio (YCRT), empresa que había sido privatizada y concesionada al
controvertido empresario Sergio Taselli.
A pesar de que actualmente Jorge Sanz dedica la mayor parte de su tiempo a ayudar a su hija
Nacha en su agencia de viajes, aún hoy, cuasi retirado, sigue relacionado con la política porque
continúa como asesor de la Cámara de Diputados de la provincia, donde 22 de sus 24 miembros son
kirchneristas.
Ante tanta cercanía al Frente para la Victoria de Santa Cruz, sorprende a los kichneristas
que justo el hijo de Jorge Sanz sea redactor en PERFIL y el autor de varias notas que irritaron al
Presidente y su entorno.
Al ser Juan Cruz Sanz un ‘nyc’ (nacido y criado en Santa Cruz) resultó natural
que se convirtiera en el “pingüinista” de PERFIL. Fue enviado por este diario a Las
Heras para cubrir el asesinato del policía Jorge Sayago hace un año, cuando se repitieron más
violentamente los conflictos sindicales con los petroleros por el impuesto a las Ganancias de esta
semana. Escribió notas sobre los dos personajes más oscuros del kirchnerismo local: Rudy Ulloa y
Lázaro Báez; sobre los fondos de Santa Cruz en el exterior; sobre los fondos que se pagan en las
facturas de luz de todo el país destinados a interconectar a Santa Cruz al sistema integrado de
energía; fue el primer periodista que advirtió que existía una pelea entre Acevedo y Kirchner en
octubre de 2005, y en varias oportunidades viajó a Río Gallegos o a Calafate como enviado de
PERFIL, cubriendo visitas del Presidente a su provincia.
En uno de esos viajes, el 18 de febrero pasado, Juan Cruz y el fotógrafo de PERFIL Juan
Obregón fueron protagonistas involuntarios de un escándalo justo frente a la casa de Kirchner,
mientras el Presidente estaba dentro de ella. Los periodistas fueron golpeados por un grupo de
personas identificadas como personal del multimedios de Rudy Ulloa. Para entender los hechos es
útil tener en cuenta las dimensiones de Río Gallegos: a una cuadra de la casa de Kirchner está el
taller de impresión de El Periódico Austral, el diario gratuito de Ulloa; a dos, su redacción; y a
tres, la sede de su distribuidora local de cable de Multicanal y el Canal 2, también del ex chofer
de Kirchner. Precisamente uno de los agresores fue un “camarógrafo” de ese Canal 2,
cuyo alias es “el karateca”.
Después de ese incidente Julio De Vido tuvo una reunión con el padre de Juan Cruz, a quien le
recomendó que su hijo dejase PERFIL: “¿Cuánto gana tu hijo?”, dice Jorge Sanz que le
preguntó el ministro. “No sé, alrededor de mil pesos”, respondió. “Yo hablé con
Daniel (Hadad) y le paga tres mil”, contestó De Vido. Jorge Sanz me dijo ayer que explicó que
había educado a sus hijos a ser libres y que nada podía hacer para que escribiera de otra forma,
“para Juan Cruz el periodismo es la vocación de su vida y todos en la familia estamos
orgullosos de él. El día que salió PERFIL e hicieron una reunión, me llamó por el celular desde la
redacción para decirme: ‘Papá, es el día más feliz de mi vida, ahora sé que no me equivoqué
al elegir esta profesión’.”
La hermana policía. María Sanz es una mujer especial. Cuando
era adolescente era muy revoltosa y, por las suyas, decidió que sólo una institución con férrea
disciplina podía encarrilarla. Papá y mamá Sanz son católicos de profunda fe. Ambos practican el
retiro, de hecho no pude conocer a Estela (mamá Sanz) ayer en Río Gallegos porque se encontraba en
un retiro espiritual.
Quizá con las mismas certezas religiosas, María Sanz no dudó en enrolarse en la Policía de
Santa Cruz hace 18 años y sin decirle nada a su padre, que entonces era ministro de Gobierno, la
Policía dependía de él, se anotó como simple agente. ¿Por qué no ingresó como aspirante a oficial
en lugar de suboficial, teniendo un nivel intelectual que se lo hubiera permitido y un padre que
tenía todos los contactos? La explicación podría estar en su perspectiva de la vocación. Para ella
ser policía, de los que están en la calle, como los que se ven en la películas, es una de las
profesiones sociales más importantes. Se le atribuyen frases como: “Es un honor ser
policía”. “La Policía es mi vida, ella me educó”. “Los 14 de noviembre, el
Día de la Policía, son un día de fiesta como si fuera mi cumpleaños”.
Justo un 14 de noviembre, el último, María fue notificada de que dejaba su puesto en la
División de Drogas y que sería trasladada a 717 kilómetros de su ciudad, a un pequeño destacamento
en la montaña llamado Lago Posadas, donde sólo viven 170 personas, sólo hay una escuela rural hasta
9º grado (María tiene dos hijos, el mayor supera ese grado el año próximo), el destacamento no
tiene inodoro, hasta ahora siempre fueron policías hombres, no hay casas oficiales ni viviendas
para alquilar, no hay ómnibus que conecte el lugar y sólo se accede por un pequeño sendero de
tierra desde la ya precaria, y a esa altura de tierra, ruta 40.
La medida encierra un mensaje inequívoco: castigarla por portación de apellido y cansarla.
“El problema no sos vos, es (lo que escribe) tu hermano” confirmaron desde la Jefatura.
Pero, para sumarle problemas al tener un hermano periodista crítico del Gobierno, hay que
agregar una típica historia de pago chico. María es polifacética, además de su vocación de policía
tiene otra por la comunicación. Conduce un programa semanal de música, de rock, en la FM local
perteneciente al Consejo Provincial de Educación: “El único que difunde a las bandas
locales”. Y desde hace varios años organiza el más importante Festival de Rock de Río
Gallegos, que normalmente cuenta con el apoyo de organismos estatales, como casi todo en Santa
Cruz.
El último festival Gallegos Rock 2006, se realizó el 4 y 5 de noviembre y por primera vez no
contó con los auspicios oficiales. María no tuvo mejor idea que buscar entonces otros apoyos, el de
la Intendencia radical, que lo declaró de “interés municipal”, y consiguió que el ex
vicegobernador de Kirchner en sus primeros dos mandatos, Eduardo Arnold, aportara los pasajes para
que las bandas de Buenos Aires llegaran a Santa Cruz a cambio de un pasacalles que agradeciera el
apoyo de Arnold. Sucede que Arnold, ahora diputado nacional, es candidato a gobernador de Santa
Cruz 2007 por la oposición al kirchnerismo (distanciados desde cuando se opuso a la reforma
constitucional que permitió la reelección indefinida y se eliminó la cláusula que impedía la
consaguinidad en la sucesión: ya por entonces Kirchner amenazaba con la candidatura de Cristina
pero a nivel local y antes de eso, ya Cristina había sido presidenta de la Cámara de Diputados
provincial; como dijo un hombre sabio, “nada nuevo bajo el sol”).
Y, para colmo, el festival fue el más exitoso de todos: fueron más de mil personas (la ciudad
tiene apenas 80 mil habitantes) y como el pago de la entrada era una donación, se cobró a los
participantes el equivalente en litros de leche que fueron donados a la obra del padre Juan de la
parroquia San José Obrero del barrio de San Benito, el más pobre de la ciudad. Aun sin tener ningún
punto de comparación con el obispo Piña de Misiones, el padre Juan es el más crítico del gobierno.
¿Qué va a pasar con la sargento María Sanz si la difusión de esta discriminación no hace que
las autoridades revean el traslado? Su familia cree que María se irá con su hijo menor de 8 años y
una carpa al lago Posadas, acampará frente al Destacamento Policial y hará una protesta gandhiana
que terminará costándole caro al Gobierno. Carácter no le falta. A pesar de su dolor, ella misma
repite los chistes que le hacen sus compañeros policías: “No es por tu hermano que te
trasladan, y no fue Kirchner quien le pidió a Roque (Wilfredo, el jefe de la Policía) que te alejen
de Río Gallegos, sino que fue tu marido para vivir tranquilo durante un tiempo”.
Más allá del humor, un terapéutico mecanismo de defensa en estos casos, todo lo relacionado
con la Policía es siempre un tema institucional en Santa Cruz. La caída del gobernador Acevedo hace
un año fue por la muerte de un policía, y su nuevo jefe, el citado Roque, volvió a comandar la
institución después de haber dejado ese cargo cuando Kirchner asumió como presidente y lo designó
jefe de la SIDE, división Santa Cruz, tras un autoacuartelamiento de la Policía provincial justo en
las elecciones de octubre del año pasado, cuando la Gendarmería debió hacerse cargo de la seguridad
provincial.
Libertad de prensa. El viernes pasado viajé a Río Gallegos,
desde donde estoy escribiendo esta nota, preocupado porque la familia de un redactor de PERFIL
sufrió represalias por lo que este diario publica. Aquí pude comprobar que, como siempre, no hay
santos y demonios. Que Arnold ya fue opositor a Kirchner pero luego se alió a él como
vicegobernador y algunos temen que pueda volver a ser “cooptado”, o que el dinero de
los pasajes que Arnold aportó para el Gallegos Rock 2006 lo puso Duhalde porque quiere a Arnold
como gobernador de Santa Cruz en una alianza con el radicalismo, que ya controla la Intendencia
pero no tiene un candidato fuerte para gobernador, bajo el paraguas nacional de la candidatura de
Lavagna/Macri.
Que los políticos se agreden pero luego se juntan y dejan a los militantes colgados del
pincel que, además del citado Puricelli, gobernador previo a Kirchner y hoy nombrado director de
Fabricaciones Militares, José Granero, ex vicegobernador y actual director del Sedronar, el
organismo nacional que lucha contra la droga, nombrado por Kirchner, escribía hace años en un
periódico local una columna llamada El pastorcito mentiroso, y el pastorcito era Kirchner; que
Oscar Peña, otro político santacruceño, lo acusó de “cornudo” y ahora es vicepresidente
del Correo Nacional, también nombrado por Kirchner; que Henry Olaf Aaset, el niño que vio con
lágrimas en los ojos cómo Kirchner cuando era prestamista se llevó el televisor de su casa por
falta de pago, y con comprensible odio atávico de adulto como abogado del Frente Grande lo trataba
de “mafioso” cuando ya era gobernador, se terminó convirtiendo en el abogado de
Kirchner y su representante en el Colegio de la Magistratura. O, para concluir, que la carrera
política de Jorge Sanz, cruzada con varios de ellos, tiene sus claros y oscuros y aspectos
cuestionables. Pero ¿qué tiene que ver todo eso con la vida de sus hijos?
Me despedí de la familia Sanz diciéndole que todo lo que podía hacer era escribir con la
esperanza de que contribuya a hacer recapacitar a las autoridades. En la puerta de su casa, las
hermanas Sanz me dijeron: “Nosotros nos arreglamos, vos cuidanos al ‘enano’, y
decile que se quede tranquilo que acá todos lo bancamos”. El “enano”, claro, es
Juan Cruz.
*desde Río Gallegos.
Ingrese su usuario y contraseña para dejar un comentario. Si no está registrado haga clic aquí para crear un usuario.