"De la Rúa ni sabe bien lo que pasó. Se fue sin decir una palabra sobre las muertes. La teoría del
complot no ha sido otra cosa que la autojustificación de De la Rúa, en la cobardía de nunca haber
asumido la responsabilidad de una de las peores masacres de la historia democrática argentina",
afirmó Duhalde durante un diálogo con que mantuvo con
DyN en las oficinas que posee a metros del Congreso de la
Nación.
A cinco años de las crisis de 2001, Duhalde opinó que la del 19 de diciembre fue "quizás" la
movilización "mas espontánea de la historia argentina", y De la Rúa le respondió decretando el
estado de sitio. "Estuvimos al borde de la anarquía", señaló Duhalde, quien defendió la devaluación
y la posterior pesificación.
La siguiente es la entrevista concedida por Duhalde a
DyN:
DyN: Con su triunfo en las elecciones legislativas del 14 de
octubre de 2001 en la mano, ¿imaginó una debacle del gobierno de De la Rúa?
DUHALDE: La Alianza perdió estrepitosamente en esas
elecciones y debilitó mucho más a un gobierno que ya se mostraba sin iniciativas ni convicciones
para producir los cambios que hacían falta. El corralito de Cavallo fue la gota que rebalsó la
paciencia de los sectores medios, base de sustento de De la Rua. La movilización de las cacerolas
del 19 de diciembre fue quizás las más espontánea de la historia argentina y De la Rúa le respondió
decretando el estado de sitio. Fue lo que provocó la represión del día siguiente que dejó más de 30
muertos.
DyN: ¿De la Rúa insiste en que existió complot por parte del
peronismo bonaerense, alentando a la gente al saqueo?
D:
De la Rúa ni sabe bien lo que pasó. Se fue sin decir una
palabra sobre las muertes. La teoría del complot no ha sido otra cosa que la autojustificación de
De la Rúa, en la cobardía de nunca haber asumido la responsabilidad de una de las peores masacres
de la historia democrática argentina.
DyN: Pero De la Rúa dice que el peronismo no sólo no lo
apoyó sino que se negó a formar parte del gabinete...
D: Él fue a la mesa del diálogo a ofrecer un gobierno con
miembros de distintos partidos, entre ellos el PJ, pero bajo las condiciones de que seguía Cavallo
y la Convertibilidad. El peronismo debió asumir la sucesión de ese gobierno porque nadie de la
Alianza se animó a hacerse cargo. Fue el PJ entonces el que garantizó la institucionalidad del
país.
DyN: ¿Pensó que se llegaría a una guerra civil?
D: Estuvimos al borde de la anarquía. La televisión mostraba
escenas dantescas de nuestras calles, gomas quemadas, negocios saqueados, una sensación latente de
violencia que parecía que iría a explotar en cualquier momento con consecuencias inimaginables. Y
ante todo esto, un Estado desquiciado y ausente: 5 presidentes en 9 días. Era la anarquía.
DyN: ¿Usted ya analizaba que podía ser presidente?
D:
Yo no quería ser. Además, muchos amigos me decían, 'esto se cae,
pero que se le caiga a la Alianza'. Pero lo terminamos convenciendo a Adolfo.
DyN: Pero se fue a la semana...
D: La situación era muy difícil. No tenía equipos. Algunos
dicen que tuvo un ataque de pánico ante la situación. Era muy difícil.
DyN: ¿Qué condiciones puso para aceptar ser presidente?
D: Yo no puse condiciones. Sólo dije que si me hacía cargo
era para pilotear la emergencia y no para llamar a elecciones en un corto plazo, porque no era
posible hacerlo.
DyN:
¿Es cierto que le ofreció la Jefatura de Gabinete a
Kirchner?
D:
Sí, es verdad. Pero no aceptó porque él y De la Sota querían
elecciones en 60 días y yo quería gobernar. Era imposible, no se podían organizar elecciones.
DyN: A la distancia, ¿cree que la devaluación fue la mejor
decisión?
D: No es un tema ideológico o de teoría económica. La
devaluación fue una manera de recuperar competitividad para nuestros productores del campo y la
ciudad y para volver a tener soberanía sobre la variable monetaria. Los resultados están a la
vista. Argentina dejó de caer en marzo de 2002 y al mes siguiente estaba creciendo. Y no se ha
detenido.
La Convertibilidad fue un remedio extremadamente eficaz para salir
de la hiperinflación pero después todos sabían que había que devaluar porque el modelo no daba para
más y porque el mercado ya lo había hecho, pero nadie se animaba a ponerle el cascabel al
gato. Los que criticaban eran los que decían que el dólar se iría a 20 pesos, que marchábamos a la
hiperinflación, que sólo quedarían dos o tres bancos. Eran desestabilizadores.
DyN: ¿Argentina puede sufrir otra crisis como la del 2001?
D: Sólo puedo decirle que espero que nunca más debamos pasar
por una situación así. Ya nos pasó cuando
Pellegrini a comienzos del siglo pasado debió sacar el país del
derrumbe. Y después me tocó a mi, un siglo más tarde. Ahora tenemos viento de cola, las
cosas pueden mejorar mucho más aún.
Necesitamos 15 años de crecimiento sostenido, como mínimo y una
justa distribución de la riqueza, que hoy no tenemos. De ese modo podremos volver a tener
una sociedad equitativa, con un mejor nivel de vida para la gente.