Se define como un cientista social
"materialista y humanístico", es profesor titular en la
UNAM y uno de los autores de la sitio web
Rebelión. El doctor en
ciencias sociales y económicas en Alemania,
Heinz Dieterich Steffan, se ha convertido en
uno de los académicos marxistas más influyentes de los últimos
años, post caída del muro de Berlín.
Es asesor del presidente venezolano
Hugo Chávez y autor de numerosos libros donde profundiza la
problemática latinoamericana dentro del contexto mundial.
En uno de sus últimos libros,
El Socialismo en el Siglo XXI, el también miembro del
Sistema Nacional de Investigaciones (SIN) de México,
teoriza sobre un concepto que por estos días se ha convertido en
la bandera enarbolada por Chávez como eje de su gobierno tras resultar reelecto en las
presidenciales venezolanas.
Heinz Dieterich, investigador invitado en universidades de Canadá, Estados Unidos, Alemania,
Brasil, Nicaragua y Ecuador, mantuvo una entrevista vía e-mail con
perfil.com donde
desmenuzó las ideas del venezolano, uno de los presidentes
con más peso en Latinoamerica.
Periodista: ¿Qué lineamientos de su concepto de "Socialismo Siglo
XXI" considera que está llevando a cabo el presidente venezolano Hugo Chávez y hacia donde lo
conduce?
Heinz Dieterich Steffan: La liberación de América Latina
solo será exitosa bajo dos condiciones: 1) que proceda sobre dos macrodinámicas político-económicas
sincronizadas, y 2) que se base en la alianza estratégica entre los pueblos y los gobiernos
integracionistas.
La primera macrodinámica se deriva del desarrollismo estatal alemán-japonés, enriquecido con
las experiencias del desarrollismo histórico latinoamericano (Perón, Getulio Vargas, Lázaro
Cárdenas, etc), y adecuado a las condiciones de la economía mundial actual. La segunda
macrodinámica se refiere a la introducción de los elementos claves de la economía del socialismo
del Siglo XXI, que son la contabilidad del valor y la democratización de las decisiones económicas.
En cuanto a la segunda condición, se trata de la alianza estratégica entre los pueblos y gobiernos
progresistas, única fuerza capaz de neutralizar a la alianza estratégica entre oligarquías y el
imperialismo estadounidense y europeo.
El presidente Chávez ha tenido que dedicar la mayor parte de su tiempo a la primera tarea,
concentrándose en: a) la creación de un Estado y movimiento venezolano capaz de instrumentar el
Nuevo Proyecto Histórico de la Patria Grande -desarrollismo-socialismo del Siglo XXI- dentro de su
país; b) la creación de un Bloque Regional de Poder (BRP) latinoamericano, es decir, un Estado
regional, un mercado regional y una identidad regional, y c) la defensa de ambos flancos contra los
desestabilizadores.
Esta política ha sido muy exitosa, de tal manera que permite a partir de este año, darle más
peso a los componentes del Socialismo del Siglo XXI.
P: Chávez asumió un nuevo mandato con la proclama "Patria,
socialismo o muerte". ¿Considera que están dadas las condiciones en Venezuela para sostener esta
afirmación?
HDS: El presidente es muy creativo y muy expresivo. Y
muchas veces, cuando desarrolla un discurso, aparecen nuevas ideas, paradigmas, etcétera. Siento
que es la tarea de los intelectuales populares, estéticos, políticos y, sobre todo, científicos,
interpretar las implicaciones de estos nuevos paradigmas e ideas, para que haya una
retroalimentación para el liderazgo político y la nación entera. La intelectualidad venezolana, por
sus privilegios y cultura de clase, ha estado en contra del proceso bolivariano, y por eso no se
había generado este proceso de aprendizaje colectivo en los últimos años. Se trata, en términos
teóricos, de un problema de vanguardia. Por suerte, empieza a cambiar positivamente este panorama,
no solo en Venezuela, sino en toda América Latina y el mundo.
En lo referente a la consigna que cita. "Patria o Muerte" es un concepto que es parte de la
existencia humana desde la formación del Estado, es decir, desde hace 3.000 a 5.000 años atrás.
Antes, inclusive, existe como "etnia o muerte", porque fuera del colectivo étnico no había
sobrevivencia posible. En este sentido, es casi una constante cultural antropológica y vale
prácticamente para todas las sociedades. Inclusive, podrías trazarla más atrás hacia nuestro
sustrato biológico, en cuanto al sentido de pertenencia local de los animales y, entonces, sería
una constante biológica del homo sapiens. Los conceptos de feudalismo, capitalismo, socialismo, en
cambio, se refieren a modos de producción temporales y nunca tendrán la misma fuerza telúrica.
Creo, que la consigna pretende marcar un rumbo, pero, quién sabe si vaya a calar hondamente.
P: ¿Por qué considera que para Chávez es necesaria la promoción de
la reelección indefinida y el otorgamiento por parte del Parlamento de poderes especiales para
gobernar, principales cuestionamientos de la oposición?
HDS: Son dos cosas distintas. La reelección indefinida es
el principio imperante en las democracias burguesas clásicas, como Inglaterra, Estados Unidos y
Francia, entre otras. Detrás de este precepto está la idea de que el pueblo es el único depositor
de la soberanía política y, por lo tanto, el único que debe decidir si quiere continuar con un
presidente o no. De hecho, es una idea plebiscitaria, mucho más democrática que la norma pragmática
de la limitación que se impone después en algunos países. Chávez, quien está con la democracia
participativa, simplemente reclama esta idea clásica y la gente va a decidir si le parece o no. Y
esto no depende de un artículo constitucional sino de la calidad de gestión del gobierno. Todas
esas cosas se deciden en la correlación de fuerza real, no en el papel. Fernando de la Rúa, Yamil
Mahuad y Alberto Fujimori pueden explicar esto muy bien.
En lo referente a las Leyes Habilitantes. Este es un mecanismo del poder público que existe
en muchas Constituciones, por ejemplo, en la venezolana de 1961. Su ámbito estaba suscrito a lo
económico y financiero y en estas materias fueron otorgadas también a los mandatarios de la Cuarta
República por las mayorías socialdemócratas (AD) y demócratacristianos (COPEI). La Constitución de
1999 expande este ámbito y permite al parlamento autorizar el uso de este instrumento con las tres
quintas partes de sus miembros. En el caso del presidente Chávez, se le autorizará por 18 meses.
Todo esto está dentro de la Constitución.
Semejante es el instrumento de los Decretos Ejecutivos. Todos los gobiernos neoliberales
recientes han abusado sistemáticamente de los Decretos Ejecutivos, pasando por alto el tormentoso
camino del procedimiento parlamentario, sobre todo en sus políticas económicas. Menem en la
Argentina, Cardozo en Brasil y Salinas de Gortari en México son buenos ejemplos. John Locke había
sustentado el Decreto Ejecutivo como una prerrogativa del poder ejecutivo, pero, pensando
posiblemente, que la ética impidiera su abuso. El presidente Chávez es un hombre ético y, por eso,
en los siete años de sus gobierno no ha habido abusos de poder desde su investidura. No creo que
los vaya a haber en el futuro.
Si la oposición se siente incómoda con este procedimiento, es su propia responsabilidad,
porque no participó en las elecciones parlamentarias respectivas. Pensó que ganaría más con el
boicot y el saboteo, y se equivocó. Ahora paga sus penas.
P: ¿En que radica la estrategia del cambio de vicepresidente con
la partida de un actor clave del mandato anterior, José Vicente Rangel, y la asunción de Jorge
Rodríguez?
HDS: Con las elecciones de diciembre 2006 terminó una etapa
histórica del proceso, caracterizada por la asunción democrática de Chávez al gobierno de un Estado
burgués neocolonial (1999) y la defensa exitosa contra los intentos subversivos de las fuerzas
neoliberales nacionales e imperialistas de Estados Unidos (Bush, Miami) y Europa (Aznar, Havel,
Polonia). Estas agresiones subversivas, como el golpe militar, el petrolero y la "guarimba" (NdR:
sabotajes, acciones violentas en las calles, boicot, etc), no tenían nada que ver con el socialismo
del Siglo XXI. Se dirigieron contra el proyecto desarrollista-nacional de Chávez que ponía en
peligro las tasas de explotación de las empresas transnacionales de Occidente. El conflicto no fue
ideológico, sino económico.
Ahora, el presidente se concentrará en el avance del Bloque Regional de Poder (BRP)
latinoamericano, apoyado por Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, etc., y en la construcción
del Socialismo del Siglo XXI en Venezuela. Un nuevo proyecto de esta dimensión requiere otra
institucionalidad y otros operadores. A eso se debe el cambio de ministros. Por supuesto, siempre
es un proceso de "trial and error", y veremos más cambios en el futuro.
P: ¿Qué incidencias tendrá el Socialismo Siglo XXI, promovido por
Chávez, en la relación con la Argentina? ¿Y en el seno del Mercosur?
HDS: Para América Latina, depende de la institucionalizad
concreta hacia la cual vaya evolucionando. El denominador común compartido hoy día, con matices,
por Rafael Correa, Fernando Lugo, Evo Morales, Hugo Chávez, Tabaré Vázquez, Lula, Daniel Ortega,
Raúl Castro y Néstor Kirchner, se compone de cuatro elementos: justicia social, identidad
latinoamericana, soberanía latinoamericana y desarrollismo. Con estos elementos proporciona una
cohesión ideológica y hasta una mística suficiente para integrar a las mayorías de la Patria
Grande, excluyendo el único sector inmune a esta mística, que es la gran burguesía criolla
transnacional y sus plumíferos.
Nada de esto es nuevo en América Latina, de hecho, es el proyecto histórico de los próceres
progresistas de la Independencia, como Bolívar, Moreno y Artígas, contra los neoliberales de
entonces, como Rivadavia, y sus baluartes oligárquicas. Es el eterno conflicto latinoamericano
entre el desarrollismo y el neocolonialismo neoliberal, pero, hoy como hace doscientos años, es la
única plataforma para salir de la barbarie neoliberal.
Salir de la barbarie de la economía de mercado es un cuento muy diferente. Es probable que
muy pocos de estos gobiernos participarían en la construcción del socialismo del Siglo XXI. El
proceso en América Latina dependerá mucho de las iniciativas que tomará Hugo Chávez este año, y en
las cuales es decisivo si empieza a introducir la economía de equivalencias, que es el paso clave
hacia el postcapitalismo. Lo mismo vale para Cuba.
Sin embargo, el capitalismo es un sistema planetario y su sustitución también lo será y, en
este sentido, va a ser de enorme importancia el desarrollo de los movimientos del Socialismo del
Siglo XXI en Europa, Estados Unidos y China. Hay también, otros imponderables, como la guerra
nuclear preventiva de Bush contra Irán, que tendrá lugar en los próximos meses y que llevará un
mensaje directo para Venezuela y las fuerzas bolivarianas. Tocar hoy la Doctrina Monroe en una zona
de recursos energéticos estratégicos significa exponerse a una agresión nuclear.
Argentina es un subsistema del proceso latinoamericano. Dentro de este subsistema el proyecto
de Kirchner ha perdido la hegemonía. La oligarquía ya lo tiene en sus garras y si él decide no ser
candidato en las próximas elecciones, lo más probable es que el gobierno sea de centroderecha.
De todas formas, con Kirchner o sin él, el siguiente gobierno estará más a la derecha que
éste y tal constelación reforzará la posibilidad de la reacción internacional y nacional de
friccionar el proceso progresista que vivimos.
P: ¿En la actualidad, hacia donde cree que se perfila el rol de la
Argentina en el marco del llamado “eje progresista del Atlántico”?
HDS: La parálisis de la hegemonía de Kirchner, debido a una
combinación de microgolpes de la oligarquía, la habitual desorientación de “la
izquierda” argentina, la fragmentación del débil movimiento obrero y popular y la ausencia de
un proyecto estratégico, han hecho desaparecer virtualmente a la Argentina como factor de poder de
la política latinoamericana y mundial, últimamente. La ausencia de Kirchner en la Cumbre
Sudamericana en Cochabamba, en las tomas de posición de Correa y Ortega, al igual que la prepotente
y, al mismo tiempo, ridícula posición frente al conflicto con Uruguay, son reflejos de esa
debilidad. El resultado es, y Cochabamba lo dejó muy claro, que hoy día solo hay dos centros de
gravitación en el “eje progresista del Atlántico”: Brasil y Venezuela.
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