Varsovia – Incansable viajero y cronista de su tiempo, el escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski murió hoy a los 74 años de edad como consecuencia de una grave enfermedad que sufría desde hace algún tiempo.
El anuncio del deceso de
Kapuscinski, cuyo nombre se barajó en incontables oportunidades
para ser nominado al Premio Nobel de Literatura y fue uno de los mejores reporteros del
siglo XX, fue realizado esta noche por la televisión polaca TVN24, a sólo tres días de que
el escritor se sometiese a una complicada intervención quirúrgica.
Nacido en Pinsk –la actual Bielorrusia–, el 4 de marzo de 1932, Kapuscinski
se desempeñó como corresponsal de guerra para medios del régimen soviético en África, Asia
y América latina entre 1959 y 1981, desde donde reportó una veintena de guerras civiles y
revoluciones, y que le sirvieron para narrar sus mejores reportajes.
Su primera obra, que apareció en 1962, fue Bus po polsku. Y, a partir de entonces, desgranó una veintena de títulos, que retrataron, de manera sensible y crítica, las condiciones de vida del tercer mundo.
Esas obras fueron traducidas a más de treinta idiomas –de hecho fue uno de los polacos más traducidos de su tiempo– y abarcaron novelas y reportajes como Cristo con la carabina al hombro, sobre las rebeliones latinoamericanas, y La guerra del fútbol, sobre la contienda que libraron Honduras y El Salvador.
También El emperador describe al soberano de Etiopía, Haile Selasie, o El Sha, degrana las desventuras del emperador Reza Pahlevi y la revolución de Irán.
Viajero incansable por los rincones más remotos de Rusia, cuya realidad narró en su libro El imperio, sobre el derrumbe de la Unión Soviética y sus habitantes, Kapuscinski logró su mejor opus con Ébano, una selección de crónicas y reportajes que husmean por el continente africano.
Ese libro logró que
el escritor colombiano Gabriel García Márquez lo catalogara como un verdadero
“maestro” y John Le Carré lo presentara como “un enviado de Dios”.
Por su parte,
Viajes con Heródoto fue su última obra, traducida al castellano recién en 2006.
Con
un título de la carrera de arte y historia de la Universidad de Varsovia, de donde egresó
en 1955, Kapuscinski también ejerció la docencia en distintas casas de altos estudios del
mundo, como Caracas, Filadelfia y Harvard, además de colaborar en periódicos como
The New York Times y el
Frankfurter Allgemaine Zeitung.
Nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Silesia en 1997, el escritor –que
vistió Buenos Aires para dar un taller de la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano–
recibió el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003. Hoy, el periodismo
–al que caracterizó como creación pero que también consideraba una vocación y una
misión– está de luto con su intempestiva partida.


Ingrese su usuario y contraseña para dejar un comentario. Si no está registrado haga clic aquí para crear un usuario.