“Todos tenemos una carpeta”, le dijo un anónimo al secretario de redacción del
Diario
Perfil, Edi Zunino, por teléfono, la semana pasada.
Era la misma voz que le había advertido a Zunino, días antes y también telefónicamente, sobre
la presencia en Cariló de un importante
agente de la SIDE, llamado
Fernando Gonzalo Pocino, y
señalado como el artífice de las campañas sucias de prensa de los
últimos
años. “En la playa de Cariló, está tomando mate el
hombre que organizó la campaña contra el director de su diario. Anote. Fernando Pocino. Malla
amarilla. Grandote, alto, pelo cortado a lo Cristóbal Colón”, fue la descripción que hizo el
informante anónimo y que hoy se publicó en una nota en
Perfil.
Fuentes de inteligencia aseguraron a Perfil que la campaña sucia
contra el director del Diario, el periodista Jorge Fontevecchia,
habría
sido organizada por este funcionario de la SIDE,
identificado además como autor de célebres campañas difamatorias
contra Elisa
Carrió, cuando se acusó de lavado de dinero al candidato a
legislador por el ARI, Enrique Olivera. También Pocino habría estado a cargo de sacar a la
luz,
el legajo del diputado Juan José Álvarez, sobre su paso como
empleado de la SIDE entre 1981 y 1984, en el momento que apoyó a una
eventual candidatura de Lavagna.
Esta denuncia vuelve a poner en foco la
sistemática utilización de recursos públicos para perseguir a
políticos opositores y operar contra los medios críticos.
Tal es lo que sucedió la semana pasada, cuando Buenos Aires apareció empapelada con una
publicidad de la revista
7 Días donde se publicitaba una supuesta investigación
sobre el director de
Perfil, en la que se lo acusaba de haber sido
“propagandista de Videla, Massera, Busti y Galtieri”.
Resulta sorprendente el despliegue publicitario de una revista que sólo vende 12 mil
ejemplares y que está plagada de avisos del gobierno. Por otro lado, las carteleras donde se
pegaron los afiches de
7 Días pertenecen al secretario de Medios de la
Presidencia, Enrique “Pepe” Albistur.
La carpeta con la información que publicó la revista, también habría salido de la Dirección de Reunión Interior de la Side, la oficina de Pocino, cuyo rostro no se puede mostrar porque se violaría la Ley de Inteligencia, la misma Ley que prohibe revelar la identidad de los agentes que eventualmente la violan.

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