A la hora de matar, lo femenino y lo masculino también se
diferencian.
El amor, el odio, el agotamiento llevan a las
mujeres a asesinar sin planificar demasiado.
En los hombres el dinero es uno de los factores por el que
llegan a disparar un arma y hasta cobran por hacerlo.
A la cárcel la mayoría de las mujeres ingresan por asesinatos y
por ser “mulas” para traficar drogas, ya que son muy pocas las que cometen otros
delitos. El porcentaje es notoriamente menor al de los hombres que cometen crímenes, según fuentes
del Servicio Penitenciario Federal.
Claudia Sobrero es la única mujer en la Argentina que fue
condenada a reclusión perpetua más la accesoria por tiempo indeterminado.
Fue por el crimen del dibujante Lino Palacio y su esposa.
El 14 de septiembre de 1984, Sobrero junto a Oscar Odín González Muñoz y Pablo Zapata entraron a
robar en el departamento del matrimonio Palacio pensando que estaban de vacaciones; al ser
reconocidos, los mataron a puñaladas y aplastaron con una plancha el rostro del dibujante. Cinco
días después fue detenida en Tucumán, donde se había fugado, y trasladada a la Ciudad de Buenos
Aires.
Después de pasar 21 años en prisión obtuvo la libertad condicional
hace un año, pero volvió tras las rejas porque el lunes 22 junto a su nueva pareja le robaron la
cartera a una señora en Belgrano.
“Las mujeres matan por casi las mismas cosas que los hombres. En general,
asesinan a personas con las que tienen algún
vínculo”, explica la periodista y autora del libro
Mujeres asesinas, Marisa Grinstein. El texto se
convirtió en la base del programa del mismo nombre.
Grinstein escribió un capítulo con la historia de Sobrado, que fue
protagonizado por Dolores Fonzi. Claudia conocía a las víctimas, porque había sido pareja
del nieto de Palacio.
En el caso descubierto la semana pasada en Campana también había un vínculo. María del Carmen
Gómez fue detenida acusada de asesinar, y tirar a un pozo a su ex marido, Gregorio Mendoza, padre
de sus cuatro hijos. El 7 de enero, la nueva novia de la víctima había denunciado su desaparición.
La investigación llevó a los efectivos policiales hasta la casa de Gómez en el barrio Otamendi.
Ella estaba de vacaciones, pero el hombre que cuidaba el domicilio confesó que había lavado manchas
de sangre y que en el baño había mucho olor a podrido. El lunes 22 en el pozo ciego la Policía
encontró al hombre asesinado de cinco puñaladas unos diez días antes. El cadáver fue reconocido por
la ropa que llevaba puesta. El jueves 25 Gómez y su nuevo novio fueron detenidos en Chivilcoy
acusados del asesinato.
Las motivaciones. Sobrero es de las pocas mujeres que hace
más de veinte años cometían robos a mano armada. “Hoy la crónica policial nos demuestra que
algunas mujeres empuñan su pistola y asaltan con el varón, pero
en general la mujer mata por pasión, el
hombre mata por dinero”, sostiene el forense Osvaldo
Raffo.
“Los homicidios son producidos mayoritariamente por el
hombre, que por cuestiones culturales y hormonales es más agresivo que la mujer. La mujer es
poco frecuente que mate en ocasión de robo.
Los sicarios son hombres, las mujeres no matan por encargo.
El sexo masculino es el que predomina en los asesinatos seriales. En general, las mujeres llegan a
matar arrastradas por amor u odio”, explica el perito y psiquiatra forense Miguel Maldonado.
“Actúan en complicidad con un varón. No es casual que Sobrado haya estado acompañada por
hombres, tanto cuando asesinaron a Palacio, como cuando robó la cartera de una mujer en Belgrano,
tal vez estaba influenciada por amor”, agrega Maldonado.
Un experimentado investigador policial en homicidios sostiene que
a la hora de matar las mujeres lo hacen fuera de control: “A puñaladas o dando varios
tiros, nunca uno solo”.
“En los tiempos antiguos mataban con sus propias armas, es decir sus elementos de
trabajo, como las tijeras, o con veneno, que históricamente fue un arma femenina. Actualmente, la
mujer que quiere matar tiene a su disposición todas las posibilidades para hacerlo”, agrega
Raffo, quien participó en varias causas donde señoras de su casa agregaron polvos mortales a la
comida que les hacían a sus maridos.
Los especialistas explican que las víctimas de las homicidas son:
sus pequeños bebés, para defender su deshonra si fueron sometidas a una violación, por
ejemplo;
sus esposos o amantes; por venganza o celos matan a otras
mujeres; y en defensa de sus hijos.
“Hay que diferenciar el crimen pasional puro, que sería cuando alguien descubre un
engaño y mata, la eutanasia o el asesinato en defensa de su hijo; del pasional impuro, que está
mezclado con el odio, los celos y la venganza. En el impuro hay un componente negativo de maldad,
que también lo tienen las mujeres”, explica Raffo.
“Cuando la víctima es el marido, la mayoría de las veces hay
una historia de agresiones, maltrato y violaciones por detrás. Una vida de sometimiento y
odio que hace que una chispa desate el desastre. Como una mujer que mató a su esposo porque éste le
reprochó que había sacado mal una fotocopia. Después se supo el maltrato cotidiano al que era
sometida”, dice Maldonado, quien no tiene dudas de que el varón es más propenso a matar que
la mujer. Aunque hay excepciones.
Trabajó con las madres
Claudia Sobrero obtuvo la libertad condicional en enero del
año pasado y
trabajó junto a la Asociación Madres de Plaza de Mayo,
liderada por Hebe de Bonafini, como tesorera y encargada de dos obradores de un complejo de 36
viviendas que las Madres construyen en Ciudad Oculta.
Sobrero, de 44 años, pasó 21 en la cárcel por el asesinato del dibujante Lino Palacio y su
mujer. En ese momento ya era madre de dos nenas.
En la cárcel de Ezeiza terminó la escuela secundaria, estudió
Sociología y armó un taller de serigrafía, algunas de sus obras fueron adquiridas por
Amalita Fortabat.
Claudia tiene sida, sostuvo que en una consulta odontológica en el
Penal contrajo la enfermedad y dijo haberse recuperado de su adicción a las drogas.
El lunes 22 una señora denunció que una pareja le había robado la
cartera y que la amenazaron de muerte. Un policía los corrió y los detuvo. El informe del
Registro de Reincidencias devolvió a Sobrero a la cárcel de mujeres de Ezeiza.
Las cuasas
* “Los homicidios son producidos mayoritariamente por el hombre, que por cuestiones
culturales y hormonales es más agresivo que la mujer”, sostiene el perito Miguel Maldonado.
* “Hoy la crónica policial nos demuestra que algunas mujeres empuñan su pistola y
asaltan con el varón, pero en general la mujer mata por pasión, el hombre mata por dinero”,
dice el forense Osvaldo Raffo.
* “Las mujeres matan por casi las mismas cosas que los hombres. En general asesinan a
personas con las que tienen algún vínculo”, explica la periodista y autora de Mujeres
asesinas, Marisa Grinstein.
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