París.- El cambio climático afectará al continente americano de forma importante,
al generar más
tormentas violentas y olas de calor, que en Latinoamérica provocarán
sequías, extinción de especies e incluso hambre, según el informe de la ONU que
debe aprobarse la próxima semana en Bruselas.
Al final del actual siglo, cada hemisferio sufrirá problemas de agua y, si los gobiernos no
toman medidas, el aumento de temperaturas podría incrementar los riesgos de
"mortalidad, contaminación, catástrofres naturales y enfermedades infecciosas",
advierte el Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC).
En Latinoamérica, el calentamiento ya está
derritiendo los glaciares de los Andes y amenaza al bosque del Amazonas, cuyo
perímetro se puede ir convirtiendo en una
sabana.
A causa de la gran cantidad de población que vive cerca de las costas, Estados Unidos también
se expone a fenómenos naturales extremos, como demostró el huracán Katrina el año 2005. Por otro
lado, las ciudades levantadas en los desiertos podrían padecer importantes sequías.
Este es el segundo informe del IPCC de una serie de tres, que se abrió el pasado febrero con
una primera diagnosis científica donde se establecía la certeza del cambio climático en la que la
actividad del hombre no es ajena a ello.
En esta segunda entrega de 1.400 páginas, en la que se analiza el cambio por sectores y
regiones y del que la
AFP ha obtenido una copia, se considera que,
aunque se tomen medidas radicales para reducir las emisiones de dióxido de carbono a la
atmósfera, el aumento de temperaturas en todo el planeta en las próximas décadas ya es seguro en un
mínimo de grados.
Los continentes más afectados serán Africa y Asia, pero en los países latinoamericanos se
calcula que,
entre 100 y 400 millones de personas, pueden tener problemas de acceso al agua potable
hacia el año 2080.
En las peores hipótesis, decenas de millones de personas podrían padecer hambre, de acuerdo
con el informe que subraya que las regiones más pobres corren más riesgos a la hora de afrontar
este cambio.
En Estados Unidos y Canadá también se prevé escasez de agua, aunque su situación económica
les puede permitir resolver mejor las situación, compara el estudio.
El incremento del nivel del mar, por ejemplo, ocasionará graves problemas en las regiones
pantanosas y con deltas, especialmente en Brasil, Ecuador y Colombia.
En las dos últimas décadas, por otra parte, en las regiones de Alaska y Siberia es donde se
ha registrado el calentamiento más rápido y la población esquimal de los inuit teme por su sistema
de vida.
En algunas áreas, el derretimiento está resquebrajando los fundamentos de sus casas y unas
estaciones de hielo más cortas hacen más difícil y peligroso la pesca y la caza. Más al sur, si
este incremento no va más allá de los 2 grados, con respecto a los niveles de 1990, zonas de
Estados Unidos y Canadá pueden beneficiarse de un mayor rendimiento en el cultivo de las tierras y
la expansión de los bosques.
Pero a medida que vaya transcurriendo el siglo XXI, estos beneficios es muy probable que se
transformen en negativos si los inviernos no paran de ser cada vez más templados.