En la noche debut de
Bailando por un sueño
, el jurado estrenó la obsecuencia hacia
Nina Peloso llenándola de elogios y notas altísimas.
Celina Rucci, otra de las concursantes optó, sin embargo, por
remarcar un error de la líder piquetera. No se trataba de un traspié en la
coreografía sino de algo mucho más profundo:
el nombre del testigo Julio López, desaparecido desde septiembre.
Peloso había entrado a escena con una pancarta con la foto de López y
trastabilló a la hora de nombrarlo. Este hecho provocó el
enojo de Rucci: “
No me puedo callar cuando veo algo que no me gusta”, se sinceró.
Ese disgusto con la falta de atención de una de sus contrincantes tiene sentido más allá de
las posturas políticas:
hasta diciembre del año pasado, la vedette creía que su padre había desaparecido durante la
última dictadura militar.
"
Desapareció cuando yo tenía tres años. Ahora sé que mi papá estuvo
chupado y cuando salió, se exilió", cuenta, y agrega que su padre "
empezó a llamar a los teatros" para dar con ella, pero no le avisaban porque "
pensaban que se trataba de un loco". Cuando por fin pudieron conectarse, ella
viajó rumbo a Río de Janeiro para conocerlo.
Pero, más allá de su altercado con Peloso, su paso por el programa de Tinelli es más bien
auspicioso:
en dos semanas se convirtió en una de las favoritas del jurado y del público. “
Bailando es otro mundo –relata complacida
–. La gente me mira distinto y no me dejo de sorprender por lo que
genera”, comenta.
Otro de los momentos clave de su paso por programa fue una breve charla con
Moria Casán, jurado del concurso. Rucci habría dicho que su marido "
trabajaba", despertando el asombro de Casán. "
Es muy raro encontrar una vedette con un marido que trabaja", aseguró entre rissas.
El marido de Celina es
Claudio Minnicelli, empresario de medios en Río Gallegos y
hermano de Alessandra, esposa de De Vido. Ella, sin embargo, se apura en aclarar:
"
Es un vínculo que no me restó ni me sumó nunca nada".
"
No tenemos un vínculo estrecho porque ellos están en un momento en que su trabajo es full
time y yo también", asegura. Sobre la visión de su familia política sobre su carrera, la
vedette es clara: "
Si yo no tengo pruritos de tener familiares políticos, ellos no tienen por qué tener
pruritos de que yo sea vedette".
Es que estar rodeada de personas conocidas es, para ella, algo innato.
Su abuelo materno fue primo hermano del sindicalista asesinado José Ignacio Rucci.
Esta situación –delatada sin excusas por su apellido- le trajo varios dolores de cabeza
durante su paso por la UBA, donde se recibió de Licenciada en Ciencias de la Comunicación. "
Tenía muchos problemas por no querer militar –recuerda–.
Me buscaban de todos los partidos".
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