Cruzar la puerta de su casa significa adentrarse en un territorio con otras leyes, otra lógica.
Donde lo opresivo se vuelve cordial; y un ordenado desorden construye sentido e identidad. Entre
estas paredes vive y da clases
Dalmiro Sáenz, el hombre que hizo de la
transgresión un estilo, de las letras una convivencia entre la esperanza y la
decadencia. Hasta aquí llegó
PERFIL, con un juego de fotocopias en la mano, para recuperar la arista menos
conocida del autor de
Setenta veces siete
. Porque
además de novelas, ensayos, teatro y guiones de cine, escribió historietas. Y una
de ellas
estuvo protagonizada por el actual jefe de Gobierno porteño,
Jorge Telerman.
“Es cierto, me había olvidado –dice Sáenz con su inconfundible voz
entrecortada–.
Qué carrerón que hizo Telerman. Un tipo muy inteligente. Lo volví a ver hace poco, en el
Congreso. Tuvimos una charla muy interesante, pero parece que él tampoco se acordaba de la
historieta, porque no me dijo nada.”
—¿Cómo surgió ese proyecto?
—La historieta siempre me gustó, leerla y escribirla. En esa época, Telerman tenía
pelo y era una especie de cadete de la editorial que publicaba la revista. No sé por qué lo habré
hecho pasar de persona a personaje. ¿Por qué habrá sido?
Medios y comunicación.
Telerman tiene
apellido de historieta. De haber nacido en los Estados Unidos, seguramente sería
uno de esos superhéroes que recortan su silueta sobre el horizonte de la Gran Manzana. Pero le tocó
ser argentino, razón por la cual
su vida en las viñetas fue esporádica y en ropa de calle. Apenas
dos apariciones como protagonista de
Yo acuso. ¿O no?,
la historieta que
Dalmiro Sáenz y el dibujante
Torre Repiso publicaron en la efímera revista
Tiras de cuero
, en noviembre de 1983. “
Estaba por asumir Alfonsín –rememora Sáenz mientras hojea la fotocopia del
staff–.
La dirigía el semiólogo Oscar Steimberg, que había logrado que la gente tomara en serio la
historieta. Y también estaban Emilio Corbière, Angel Faretta, Angélica Gorodischer y la dupla
Carlos Trillo-Guillermo Saccomanno.”
—Hoy se la podría calificar como metahistorieta. Porque en la ficción, el Telerman
personaje es un periodista de la revista “Tiras de cuero” metido a investigar crímenes
policiales. ¿Eran casos reales?
—Aún hoy trabajo mucho con los diarios. Son una fuente de inspiración. La revista
no fue un éxito comercial y cerró con su tercer número.
“
Muy argentino esto de que las publicaciones no sigan –se lamenta
Sáenz–.
Habrá sido por falta de plata”. El escritor y Telerman se distanciaron. El
entonces futuro jefe de Gobierno se metió de lleno en los
medios audiovisuales. Ganó el concurso de periodistas noveles de
Canal 13 y formó parte del grupo de
Badía y compañía (1985-86). Un año después, como jefe de prensa de
Antonio Cafiero, comenzó a andar su
derrotero político. Y Sáenz se lanzó a la especulación político-fantástica con
libros como
El día que mataron a Alfonsín.
—A más de veinte años de distancia, ¿qué le parece esta historieta?
—Hay mucha pasión en estas cosas. Me gustó ver mi mirada de esa época. Sentir otra vez
lo que he perdido. Uno mira mucho el futuro con la nuca, no?