Ginebra - La discriminación en el trabajo se diversifica y afecta a nuevos
colectivos tales como los
fumadores o las personas susceptibles de contraer una enfermedad genética,
advirtió el jueves la
Organización Internacional del Trabajo (OIT).
En un informe titulado "Igualdad en el trabajo: señalar los desafíos", la institución con
sede en Ginebra enumera los grupos que siguen siendo víctimas de la discriminación en el mercado
laboral al encontrar
mayores dificultades a la hora de conseguir un contrato o estar peor pagados. Se
trata de las
mujeres, los jóvenes, los ancianos, las minorías étnicas, los discapacitados, los enfermos
de sida o los homosexuales.
Pero en los países industrializados nuevos colectivos se ven afectados por este problema,
como los obesos o los fumadores, según la OIT. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud
(OMS), también en Ginebra, anunció en diciembre de 2005 que
no contrataría a más fumadores.
En Nueva Zelanda, las autoridades defendieron el año pasado a las empresas que se oponen a
emplear a fumadores, al estimar que no hacían nada ilegal porque no hay ninguna ley que reconozca
el tabaco como un motivo de discriminación.
La OIT reconoce que disminuir el consumo de tabaco es un "
objetivo legítimo de salud pública" y que el hecho de fumar "puede constituir un
motivo válido de despido si perjudica a los colegas de trabajo o a otras personas". Pero destituir
a un trabajador que fuma fuera del entorno laboral "
constituye una discriminación y representa una afrenta a la vida privada", estima
la institución.
En cuanto a los empleados que presentan un nivel de
colesterol elevado, existen informaciones que "hacen pensar que no es infrecuente
que sean objeto de un trato desfavorable" en las empresas estadounidenses que asumen las
cotizaciones del seguro médico.
Tampoco están al abrigo de esta problemática las personas susceptibles de contraer
enfermedades genéticas, puesto que algunas empresas
reclaman exámenes médicos que "pueden estar destinados a excluir o despedir" a estos
trabajadores, según la OIT.
Aun así, la discriminación genética ha sido condenada en tribunales de Estados Unidos o
Alemania, mientras que en otros países, como Finlandia, Suecia y Francia, se han decretado leyes
contra esta práctica.
El informe de la OIT, el primero desde 2003 sobre este asunto, traza un escenario de luces y
sombras sobre la evolución de la situación de los trabajadores en el mundo. Así, la institución se
congratula de que la casi totalidad de sus 180 Estados miembros haya ratificado sus dos
convenciones fundamentales en la materia. Pero, en el plano concreto, lamenta que apenas haya
habido mejoras.
Respecto a las mujeres la OIT
lamenta que siguen estando peor remuneradas que los hombres "en todo el mundo". En
la Unión Europea, la diferencia media salarial es del 15%. A escala planetaria, la tasa de empleo
femenino no supera el 53% frente al 77,5% de los hombres.
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