Washington – El cazador furtivo tiene un nuevo aliado: Internet. Es que los defensores de
la naturaleza, dispuestos a “domesticar” el siempre creciente
comercio ilegal de animales salvajes vivos –y de sus restos, como el marfil, las
pieles y los cuernos– aseguran que ahora el contrabando tiene su punto de venta en la red.
“El comercio ilegal aumentó en forma exponencial por lo fácil que resulta vender en
la red”, sostuvo el portavoz de la organización ecologista Fondo Internacional para
el Bienestar Animal (IFAW), Lynne Levine.
Por ese motivo, el grupo que integra Levine arrancó con una campaña de cartas dirigidas al
sitio de subastas que mantiene en Europa eBay con el fin de advertirle que rechace las ventas de
animales salvajes o productos hechos con partes de ellos, en particular los adornos de marfil y de
cuernos de rinocerontes.
“Una enorme proporción de los artículos vendidos en forma ilegal en la red son
productos de marfil”, remarcó el encargado del programa de elefantes en Kenia,
Michael Wamithi, en el marco de un encuentro celebrado en Estados Unidos. “El impacto de las
ventas se siente definitivamente más en el terreno en los países en los que hay elefantes”.
Wamithi viajó de Nairobi a Washington DC para protestar por la venta de marfil en las web y
también para rechazar el comercio de productos animales ilegales, un tema que también será
analizado en un encuentro internacional de la Convención sobre el Comercio Internacional de
Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) el próximo junio.
La Convención radica en un acuerdo internacional concertado entre 171 países, que busca que
el comercio internacional de especies animales y plantas silvestres no constituya una amenaza para
su supervivencia. En la reunión del mes próximo, Alemania, en representación de la Unión Europea,
promoverá la idea de “patrullar” la red, donde los restos de especies en peligro de
extinción, como tigres y tiburones, se venden como cataplasmas sin ningún valor médico.
De hecho, veintiséis toneladas de marfil fueron decomisadas en todo el mundo en los últimos
18 meses: “Creemos que es sólo 10 por ciento del total del comercio”, agregó Levine.
Mientras tanto, 385 entradas se registraban en eBay que intentaban comercializar marfil, bajo el
lema “magnífico bote de marfil de elefante de un metro y medio”. El precio: 30 mil
dólares. Incluso brindaba la dirección del vendedor en Nueva York.
Pocos artículos en el norteamericano sitio eBay dicen ser “previos a la prohibición de
marfil” pero esa afirmación no significa mucho –dijo Levine– quien compara el
comercio de marfil con la venta de diamantes, pero sin el Proceso Kimberly, que desde 2003 busca
certificar los diamantes internacionales e identificar sus orígenes.
Pero un certificado de autenticidad anterior a la prohibición internacional de 1947 no
aumenta el precio de la pieza, porque el cumplimiento es muy laxo, dijo Levine. “La gente
vende cosas porque cree que puede salirse con la suya, y hasta ahora lo ha hecho”, sostiene
el activista.
En los países donde los ecologistas contactaron a eBay o a otros sitios de remates en la web,
“las ofertas de marfil se redujeron un 98 por ciento”. Por ese motivo, Levine aseguró
que estaría feliz si cada vez que una persona intentara ofrecer un artículo ilegal en internet,
apareciera una alerta sobre las ramificaciones morales y legales de comerciar vida silvestre.
Hasta ahora, los ecologistas tuvieron suerte con eBay en Alemania, el país que liderará la
propuesta de vigilar las ventas en la red durante la 14ª reunión de la Cites en La Haya, del 3 al
15 de junio.
Fuente: AFP

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