Cuando el 26 de abril el ente regulador de medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó la venta
de
Reconcile, reavivó una polémica, que se renueva cada tanto, sobre
qué hacer ante los problemas de conductas de las mascotas. Ocurre que los animales
atados al destino del hombre están
sometidos a entornos que nunca habían conocido (como permanecer encerrados en
pequeños departamentos mientras se prolonga la jornada laboral de los dueños).
Por eso, con este nuevo producto,
el laboratorio Eli Lilly apostó a replicar el éxito que tuvo en humanos con el
Prozac –también conocido como la droga de la felicidad–, con un
diseño exclusivo para perros, que incluye no sólo una
dosis adecuada sino, admás, un
sabroso gusto a bife.
Así, se “
blanqueó” una situación que se da
desde hace años en los consultorios veterinarios: el u
so del antidepresivo más famoso para calmar a los animales inquietos.
Quejas. Algunas organizaciones de defensa animal británicas no tardaron en
quejarse, con argumentos que señalan como un
error cambiar químicamente conductas que le resultan inconvenientes al ser humano.Penny Hawkins, científica que
apoya los derechos de los animales, le dijo a la revista especializada
New Scientist que “l
os fármacos no deberían ser usados para sostener un modo de vida que no puede sostenerse de
ningún modo, equivocando el diagnóstico de problemas que podrían ser tratados con otros medios,
como un aumento del ejercicio”.
Lo cierto es que
no todos ven con malos ojos el uso de fluoxetina (el principio activo del Prozac).Miguel Durand, de la Fundación Argentina para el Bienestar Animal, señaló a PERFIL
que los argumentos como los de Hawkins suelen complementarse con otros que indican que
darles Prozac es “como pensar que cuando un bebé llora hay que darle
tranquilizantes”. E indicó que él
está de acuerdo en su uso con un diagnóstico adecuado.
Tampoco se opuso
Orlando Battaini, del Movimiento Argentino de Protección Animal: “
La química del ser humano y la de los animales suelen ser muy parecidas”,
explicó.
“
El Prozac salva la vida de los animales al solucionar problemas de comportamiento y
ansiedad: sirve para que no los maten ni los regalen porque se han tornado
insoportables”, aclaró, por su parte, la veterinaria
Guillermina Manigot. Y dijo que desde hace por lo menos una década se usa en
veterinaria el remedio hecho para humanos.
El experto en conducta animal
Claudio Gerzovich Lis tampoco comparte los argumentos de las asociaciones
británicas. “
Si un perro tiene trastornos del comportamiento y sufre, y tiene problemas con su entorno,
mi función como veterinario es mejorarle la calidad de vida; igual que en una persona. El perro es
un animal doméstico que desciende del lobo. Hablar de algo natural en este contexto no tiene
sentido porque, sino, no se deberían usar medicamentos en ningún caso”, agregó.
Cómo hacer. La vida moderna es difícil para los animales que viven con el ser
humano. Entonces,
sobrevienen ataques de ansiedad y angustias junto a una
escasa descarga de energía. Es ante esa clase de problemas que se apela al Prozac.
Pero
la droga no sirve por sí sola para resolver estos inconvenientes. “
Nunca es una terapia curativa; tiene que venir acompañada de una terapia de comportamiento.
La medicación es para casos específicos, no necesariamente graves. Y también se usa para
gatos”, aclaró Gerzovich Lis.
“
Luego de obtenido el diagnóstico, la parte más importante es la reeducación, el
adiestramiento, el condicionamiento positivo, la relajación, algo para lo que se necesita de la
colaboración estrecha entre el médico veterinario, el propietario de la mascota y la
familia”, completó Manigot. “
Los medicamentos se dan por un período controlado y se retiran gradualmente al alcanzar el
objetivo, mientras que los ejercicios deben continuarse”, dijo la especialista,
quien recalcó que no se trata de drogas adictivas.
Hay más.
El Prozac no
es el único remedio humano usado en animales. Otro laboratorio (Pfizer) logró la
autorización para vender
una droga que ayuda a bajar de peso a perros obesos. Y dejó flotando la pregunta
de si
saldrán a la venta más remedios para mascotas,
para reemplazar a aquellos hechos para humanos que usan los veterinarios
(antihistamínicos, antibióticos y fármacos contra el cáncer.)
“
Muchos medicamentos no tienen una versión veterinaria porque son muy costosos tanto en su
desarrollo y patente como en su fabricación, siendo el mercado veterinario muy pequeño en
comparación al de los seres humanos. Por eso –explicó Manigot
– nos vemos obligados a recetar medicamentos de venta en farmacia.”
¿Enfermedades psíquicas? Aunque los especialistas suelen postular la
no existencia de una psiquis en los animales –que tendrían sólo conductas y
nunca mente–, cada vez más se incorporan a la lista de enfermedades de las mascotas algunas
de
origen típicamente psíquico, que se acepta que sufre el Homo sapiens. Una de ellas
es la psicodermatosis,
problema de la piel originado en parte en comportamientos neuróticos u obsesivos y en parte
con un origen físico, por lastimaduras mal curadas.
A la
psicodermatosis se agregan
trastornos obsesivos compulsivos,
estrés y
ansiedad de separación, entre otros malestares que se ven no sólo en animales
domésticos sino también en los que se encuentran encerrados en zoológicos.
Guillermina Manigot, especialista mundial en problemas de la piel animal, aseguró
que estos problemas “n
o son los mismos que los que sufren las personas pero sí son trastornos equiparables porque
se trata de animales gregarios, que necesitan de la comunidad”. ¿Será hora de
elaborar una teoría de la mente para los animales?