Milán – El
premio Nobel de Literatura portugués, José Saramago, se sumergió en los laberintos
del
escritor argentino Jorge Luis Borges para intentar desentrañar el misterio acerca de uno de
sus personajes: Herbet Quain. El autor de
El Evangelio según Jesucristo concluyó que no se trató sólo de una ficción sino que
existió en la realidad.
En un texto publicado hoy por el diario italiano
Corriere della Sera
(ver
columna completa en su edición original), el escritor portugués asegura que
Herbert Quain –que según escribió Borges en su cuento “El jardín de
los senderos que se bifurcan” murió en la ciudad de Roscommon y fue autor de varios libros,
entre ellos
The God of the Labyrinth– existió en la realidad.
Si bien no existen huellas digitales, cartas o fotos del protagonista del relato, Saramago
concluye que “a fines de 1935, es decir, dos años después de la publicación de
The God of the Labyrinth, un ejemplar de este libro, al menos un ejemplar, formaba parte
de la biblioteca de una nave inglesa llamada Highland Brigada”.
“Lo tomó en préstamo –agrega– un poeta portugués, Ricardo Reis, embarcado
en Río de Janeiro, y de quien curiosamente, durante muchos años, se dijo también que no había
existido”. Reis es, a su vez, uno de los más conocidos heterónimos del
poeta portugués Fernando Pessoa, y protagonista del libro de Saramago,
El año de la muerte de Ricardo Reis.
“No es necesario haber estudiado lógica intuicionista –dice el autor de
Memorial del convento– para comprender que dos proposiciones contradictorias no
pueden ser, ambas, falsas.
“¿Cómo se aplica esto a Ricardo Reis y Herbert Quain? Aceptando, aunque con un
recurso a la paradoja, que si uno de ellos es auténtico, puede serlo también el otro”.
El escritor sostiene que la “prueba” que encontró acerca de la vida de Quain
radica en la “existencia material del libro” y explica: “Cuando desembarcó en
Lisboa, el poeta Ricardo Reis, por olvido, no devuelve
The God of the Labyrinth a la biblioteca (...). Digamos entonces que la existencia
material del libro está demostrada por el hecho de que, en primer lugar, Ricardo Reis lo encontró
y, en segundo lugar, lo lleva consigo al hotel”.
Finalmente, el escritor portugués se “asombra mucho de que Borges no haya escrito, por
ejemplo,
El año de la muerte de Ricardo Reis”, es decir, su propia obra. Y concluye:
“Si Borges fue capaz de convertirse en Pierre Ménard y Herbert Quain, está claro que para él
hubiera sido un juego de niños dar vida a Ricardo Reis. Tal vez no lo hizo justamente porque no era
tan fácil”.
El texto de Saramago publicado por el
Corriere della Sera pertenece a una serie de conferencias durante un convenio
internacional sobre Borges, realizado por la Universidad de Bérgamo, reunidas en el volumen
Reencuentros con Borges. Per speculum in oenigmate, a cargo de Fabio Rodríguez Amaya.
Fuente:
Télam
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