Aracataca, Colombia – Una locomotora a vapor pintada con mariposas amarillas bordeó ayer
las extensas plantaciones de banano hacia
Aracataca, en el Caribe colombiano, llevando consigo al
Nobel Gabriel García Márquez, en un retorno a su "Macondo" natal tan mágico como
su literatura.
La locomotora arrancó el recorrido desde el puerto Santa Marta, en la costa del Caribe, con
más de una hora de retraso, provocado por la afluencia de cientos de personas que querían viajar
junto al "Gabo".
“Miren a toda esa gente y después dicen que uno fue el que se inventó a
Macondo", comentó el escritor mientras saludaba por un ventanilla a quienes se agolparon
para mirarlo.
El autor de novelas inolvidables como El amor en los tiempos de cólera o Cien años de soledad, que en marzo pasado cumplió sus ochenta años, viajó acompañado por un grupo de amigos, entre ellos el presidente panameño Martín Torrijos, el compositor Rafael Escalona, y escritores y periodistas con los que trabajó.
García Márquez reía para sí mismo mientras –a través de la ventana del tren– veía
que, al paso de la máquina y el sonido de sus fuelles, miles de mariposas amarillas salían de los
arbustos y en las estaciones de cada poblado pudo percibir el olor de la guayaba, el fruto tropical
que siempre ha dicho añorar.
Una enorme pancarta con un
"Bienvenido al mundo mágico de Macondo" saludaba a la entrada del pueblo donde
nació el escritor en 1927, y le dice al mundo que en sus calles polvorientas, azotadas por el calor
y el abandono estatal, se gestaron muchas páginas de Cien años de soledad.
Aunque los pobladores fustigan a
García Márquez por no regresar a Aracataca desde hace más de dos décadas, el
médico Guillermo Valencia, contemporáneo del Nobel y uno de sus amigos de la niñez en el colegio
Montesori de Aracataca, justificó la prolongada ausencia. “’Gabito’ evitó
regresar a su pueblo natal siempre por temor. Aunque no lo dice públicamente, para él retornar a
sitios donde creció es una especie de recoger sus pasos, y eso le hace reflexionar sobre la
cercanía de la muerte y lo deprime”.
Otro amigo de la niñez,
Alfredo Correa García, recuerda haberle escuchado a “Gabo” hace varias
décadas, cuando siendo aprendiz de escritor le dijo adiós al pueblo, que sus coterráneos sólo lo
volverían a ver en Aracataca “cuando lo estuvieran velando” en sus exequias.
“Lo que más nos gusta de este viaje de retorno de García Márquez a su región es la esperanza que les lleva. El mensaje que Gabo quiere dejar es que el tren les llega con cosas buenas, es su manera de poner la literatura al servicio del bienestar común”, comentó Carmen Rosa Saade, directora de cultura del departamento de Magdalena.
La funcionaria agregó que también es la oportunidad para que los pobladores rindan tributo al escritor con "la alegría de sus bailes y el rítmico encanto de su música vallenata. Durante varias semanas los pobladores de Aracataca le prepararon sendos espectáculos culturales con personajes e interpretaciones alegóricas a la obra del maestro".
El Nobel colombiano fue homenajeado en marzo por la Academia de la Lengua Española, como el
escritor en español de esa lengua más influyente en el mundo.
“Me siento formidable. Al fin y al cabo me encuentro rodeado de mis amigos",
dijo recientemente el escritor al referirse a los homenajes programados a lo largo de 2007 cuando
se cumplen además 25 años de haberle sido concedido el Nobel y 40 de la publicación de su obra
maestra. De hecho, la edición conmemorativa de
Cien años de soledad se ha convertido desde marzo en el libro más vendido en varios países
latinoamericanos con una tirada cercana al millón de ejemplares.
Fuente:
AFP

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